19/06/2003 | 805

La imagen es todo

El flamante «presidente de los argentinos» es todo un éxito. De acuerdo a las encuestas más recientes goza de la simpatía del 75% de la población; solamente un 4% tiene de él una «imagen negativa».


Kirchner tiene su propia explicación para tamaño suceso. «Algunos me critican», reflexionó en la Universidad de La Matanza, «porque dicen que el Gobierno abrió muchos frentes a la vez, pero yo les digo: no vine al Gobierno para especular ni para dormir en el sillón, sino… para tomar decisiones y para ser una bisagra, y cambiar el país» (La Nación, 13/6).


No sólo esto. «Con la fuerza de los vientos del Sur», se embaló, «voy a limpiar todo lo que haya que limpiar».


Hasta Osvaldo Bayer acaba de asegurar que «estamos viviendo el tiempo de la escoba» (Página/12, 7/6)


Los cambios se notan por todos lados, especialmente los de fondo.


El lunes pasado, por ejemplo, el Gobierno «limpió», dólar por dólar, una deuda con el Banco Interamericano de 625 millones de dólares (Ambito, 17/6). Pero al 50% de los argentinos que vive por debajo del nivel de pobreza o a los chicos que se siguen muriendo por desnutrición, no les llega ni el plumero.


El vendaval del Sur también ha logrado que el Congreso le apruebe la emisión de unos 11.000 millones de pesos para continuar con el pago de los intereses y del capital de la deuda externa.


El Banco Central ha sido autorizado a emitir para ese fin el equivalente al 10% de la recaudación tributaria (6.500 millones), más otro 10% de los pesos en circulación (4.000 millones).


El Gobierno puede, asimismo, recurrir al Banco Nación, como lo hizo precisamente esta semana con el BID.


Es decir que lo que nuestro huracán de la Patagonia se propone «limpiar» es el superávit del comercio exterior, para pagar a los usureros internacionales.


Después de todo, desde el «default», Argentina viene «honrando» el 60% de la deuda externa.


La «bisagra» que Kirchner pretende encarnar, tampoco se hizo ver en Córdoba, donde apoyó calurosamente a De la Sota.


Ni en Formosa, donde apoyó la reelección indefinida del gobernador Insfrán.


Ni en Tierra del Fuego, donde las espadas del Presidente han viajado para apoyar a un gobernador, Manfredotti, que tiene un récord de cariños filiales, pues ha nombrado a 17 familiares en diferentes cargos públicos (La Nación, 13/6).


Ni, aparentemente, en Salta, donde Romero también va por la reelección indefinida.


Porque, aunque el diario BAE (10/6) asegura que Kirchner está intentando armar una oposición al menemista Romero, que conjugue al ex romerista San Millán, intendente de la Capital, con el ladero de López Murphy (y notorio procesista), Ricardo Gómez Diez, el diarioLa Nación (13/6) está convencido del «apoyo a Romero».


Ni siquiera en la castigada Santa Fe, cuyo publicitado gobernador acabó perdiendo sus escasas plumas en la criminal inundación de la capital de la provincia. Para Santa Fe, «el Gobierno impulsa una banca para Reutemann» y «quiere que lidere la lista para el Senado» (La Nación , 14/6).


Ah, sí. En el Pami, dos directores de Barrionuevo van a ser reemplazados por los que designen Cavallieri y Daer.


Como se ve, el gobierno está protagonizando una lucha de gladiadores contra el neoliberalismo e incluso con el imperialismo.


Al igual que Lula.


Pero en Brasil ya se ha anunciado la primera huelga indefinida contra el intento de reducir los haberes jubilatorios y comenzar la privatización de la previsión social.

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