Políticas

24/4/2026

La justicia ratifica la reforma laboral: fracaso de la CGT, vamos por un plan lucha

Dieron marcha atrás a la suspensión de la Ley de Modernización Laboral, la cual comienza a regir plenamente.

Triunvirato CGT.

La Justicia acaba de dar marcha atrás respecto a la medida cautelar obtenida en primera instancia que suspendía la aplicación de más de 80 artículos de la reforma laboral antiobrera del gobierno de Javier Milei, la cual vuelve a entrar en vigencia en su totalidad, poniendo de manifiesto el fracaso de la orientación cegetista y de la burocracia sindical de desmantelar todo proceso de lucha real y acudir a los estrados una vez consumada la ofensiva contra los trabajadores.

La medida tuvo lugar a partir de un fallo de la  Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que dejó sin efecto la cautelar obtenida por la CGT en primera instancia, que había demorado hasta la fecha la aplicación de una parte significativa de la reforma laboral aprobada por el Congreso.

Cabe agregar que la misma burocracia sindical que impulsó la presentación judicial ahora venida en desgracia es la que facilitó el avance de la sanción de la Ley de “Modernización Laboral” del gobierno, desinflando toda convocatoria a luchar y sacándole el cuerpo a las acciones reales contra la ofensiva patronal, negociando incluso con el gobierno facilidades para que pase el paquete de medidas antiobreros a cambio de alguna reformas en beneficio de la “casta sindical”.

La reforma laboral modifica el régimen de indemnizaciones –menos montos, pagos en cuotas e implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL)-  y la percepción de horas extra -ahora eludibles con la implementación del banco de horas-, otorga facilidades a las patronales para precarizar y flexibilizar las condiciones laborales, permite dosificar las vacaciones, desconoce la relación laboral para el caso de los trabajadores de aplicaciones de reparto y otros rubros similares, desconoce el carácter salarial de muchos de los pagos e ítems de los recibos de sueldo, ataca la ultraactividad de los convenios y la jerarquía y preeminencia de los convenios nacionales sobre los regionales o de empresa, entre algunas de las reformas más significativas.

La orientación de la burocracia sindical contrastó con la del movimiento obrero combativo que obtuvo importantes victorias en el último tiempo, como las y los trabajadores del Hospital Garrahan que libraron una lucha de meses contra el ajuste y el vaciamiento del gobierno nacional, arrancando un aumento salarial inédito del 61%; o los trabajadores del Neumático, junto con su sindicato el Sutna, que vienen luchando contra el cierre intempestivo de la planta de Fate, que amenaza con dejar a casi mil trabajadores en la calle, logrando importantes conquistas hasta el momento y con un conflicto aún abierto; o la docencia universitaria que está desarrollando un plan de lucha para obtener la efectiva aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, con paros y movilizaciones y sin ninguna expectativa en la Justicia burguesa.

El movimiento obrero combativo movilizó independientemente de la burocracia sindical, planteando la necesidad de un plan de lucha y la huelga general, primero para que la reforma laboral no se sanciones y luego para evitar su implementación, con la movilización del 18 de diciembre y la convocatoria del 19 de marzo donde la burocracia se ausentó, entre otras medidas y acciones.

La decisión de la burocracia sindical de “judicializar los conflictos” responde a una orientación que los hace colaboradores de la política antiobrera del gobierno nacional, que implica no enfrentar los ataques oficiales, allanando el camino para que estos prosperen, incluso con la colaboración de los bloques peronistas en el Congreso, que facilitan el quórum y los votos para que se sanciones las reformas reaccionarias de este gobierno. El fracaso de la judicialización viene despues de la también fracasada parlamentarización de los conflictos, llevando a sucesivas derrotas y dándole la espalda a los procesos de lucha.

Depositar todas las expectativas en la Justicia, sin mover un dedo en el mientras tanto, es asegurar un fracaso inminente para luego poder afirmar “hicimos lo que estaba a nuestro alcance”. Pero no es así, la burocracia sindical no solo no hice lo suficiente, sino que su actuación es la que garantizar la continuidad de la ofensiva peatonal y antiobrera del gobierno. Por ejemplo, la marcha convocada para el 30 de abril, n la previa del Día del Trabajador debería convertirse en una jornada de lucha con un paro nacional para enfrentar la aplicación de la reforma laboral; sin embargo,  nada de esto se h anunciado hasta la fecha.

Todavía estamos a tiempo de derrotar la reforma laboral de Milei, canalizando todos los procesos de lucha que se vienen abriendo contra este gobierno antiobrero y antipopular, desde los conflictos sindicales hasta la lucha por la preservación de los glaciares y el ambiente, que suscitan una intensa movilización popular en todo el país. Necesitamos el paro nacional y la huelga general para ganarle a Milei y abrirles paso a los trabajadores. El acto del 1° de mayo convocado por el Frente de Izquierda Unidad en Plaza de Mayo se inscribe en esta perspectiva.

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