Políticas

30/12/2023

tucumán

La ley Ómnibus de Milei beneficia a las grandes citrícolas

Foto de archivo

La reciente ley enviada al congreso por el liberfacho Milei asegura la concentración del sector citrícola en sus principales empresas (San Miguel, Citrusvil, Citromax, Argenti Lemon). ¿Por qué? Porque son particularmente las empresas que están ligadas a Coca Cola y por ende a su jugoso contrato, el cual le garantiza un precio del aceite muy por arriba del precio de mercado. Es decir que la ley pareciera a medida de los cuatro “pulpos” citrícolas en una provincia que cuenta con al menos 11 fábricas industriales y decenas de empaques. Pero, como es habitual para todos los empresarios y con la ayuda de los gobiernos de turno, seguirán ajustando el costo de la mano de obra y evadiendo todo lo posible para mejorar su tasa de ganancia y cubrir el diferencial.

El gobierno nacional había amagado gravar con el 15% a toda la industria, y también a la fruta fresca, pero gracias a la “colaboración” de Jaldo, se acordó por ahora una retención del 8% sólo para el aceite. Es notorio el compromiso de toda la “casta” política y empresarial con las patronales citrícolas, al punto que la vicepresidente Victoria Villarruel, de fuertes vínculos con los genocidas de la provincia (su padre, Eduardo Villarruel, participó del Operativo Independencia y recibió un diploma de “honor” por parte del genocida Bussi), se mostró muy interesada en el tema y prometió bajar a 0 las retenciones en el corto plazo.

Mientras te venden el “no hay Plata”, a las patronales, les sobra: el gatito mimoso les regaló de bienvenida un aumento del tipo de cambio del 118%, y con esta retención “temporal” la posibilidad de seguir depurando la superficie plantada (con productores que abandonan los campos, no renuevan las plantaciones, dejan de “cuidar” las plantas o se pasan directamente al cultivo del azúcar) de la provincia para poder bajar el volumen y mejorar los precios.

Mientras para las patronales exportadoras el tipo de cambio cerrará el año con un incremento del 356%, (tipo de cambio enero vs tipo de cambio diciembre) muy por encima de la inflación anual que superará el 200%; los trabajadores del limón, del arándano, la frutilla, los trabajadores en general pero los rurales en particular, tienen sus salarios pulverizados, la enorme mayoría de ellos (trabajadores en los procesos de cosecha, empaque e industria) ni siquiera está prestando servicio (la temporada es de 3 o 5 meses). Algunos de ellos cobran un plan intercosecha o interzafra muy por debajo de la indigencia por un periodo de hasta cuatro meses, porque depende si las miserias las reparte el peronismo provincial o los libertarios nacionales.

Cada año hay menos puestos de trabajo disponibles, los cierres de los empaques de CitrusVil y San Miguel durante la temporada pasada generaron cientos de despidos (gracias a la complicidad del gremio de Uatre) y habrá que sumarles a esos cientos los nuevos puestos de trabajo que se ven amenazados en esta temporada. Pero sin duda alguna, la frutilla del postre para las patronales nacionales y extranjeras es la reforma laboral antiobrera que propone el DNU: profundizando el trabajo en negro, la flexibilización y precarización laboral; eliminando el derecho a huelga y al de poder organizarse de los trabajadores, formalizando la tercerización (otro puñado de empresas) y exculpando de toda vinculación legal a las patronales (el trabajador abandonado); en definitiva es una reforma “urgente” que tira los derechos laborales y humanos en un tacho de basura para potenciar la explotación capitalista sobre las mayorías trabajadoras.

Los trabajadores tenemos que pararlo

Por todo esto no podemos seguir el camino de entrega que llevan adelante Germán Ferrari y Sebastián Núñez y todos sus defensores, que siguen sin hacer nada mientras atacan brutalmente nuestras condiciones de vida. Incluso cuando hasta los burócratas como José Voytenco (Uatre) o Rodolfo Daer (Stia), se movilizan en la capital del país. Pareciera ser que están buscando pactar con el gobierno para salvarse ellos mismos, como siempre, y por eso no hacen nada. Es lo que está haciendo Cavalieri, quien ya vendió a los trabajadores de comercio o el buchón de la dictadura Gerardo Martínez del gremio de la Uocra.

Por eso tenemos que preparar con todo acciones concretas para enfrentar la guerra declarada de Milei a todos los trabajadores. Vamos por asambleas en todos lados para impulsar el paro del próximo 24 de enero y el no inicio de zafra sin un salario que asegure una recomposición salarial que coloque al mínimo en 500 mil pesos y atado de ahora en más a la inflación quincenal o al aumento del tipo de cambio (la variable que mas convenga al trabajador) y que no se pierda ni un puesto de trabajo más. Necesitamos la reapertura de las paritarias, y también un aumento y la unificación de los planes, además de garantizar su asignación automática por todo el tiempo que se esté por fuera de temporada.