16/11/2000 | 688

La libertad de Castells y Alí en la Legislatura

Por Editor

El pasado jueves 2, la Legislatura porteña debatió sobre la situación de Raúl Castells y Emilio Alí. En el debate, desarrollado justamente cuando “debutaba” la oleada de cortes de ruta, la banca del PO reivindicó los movimientos de desocupados y su lucha.


La discusión se inició cuando fue puesto a votación un proyecto de la Comisión de Derechos Humanos, planteando que “la detención y procesamiento penal (de Alí y Castells) suman más injusticia a la ya existente, por lo que esta Legislatura vería con agrado que el resultado final en dichos casos sea expresión de una Justicia con sensibilidad social”. La propuesta recibió el rechazo de Julio Crespo Campos, el legislador de la Ucedé, que reivindicó todas las actuaciones de la Justicia y el gobierno contra los dos dirigentes de los desocupados. El Partido Obrero, por su parte, había presentado una objeción al despacho de la Comisión, reclamando “que se plantee, sin ambigüedades, la libertad de Castells y Alí”.


Altamira intervino en este sentido, anticipando el voto favorable del PO al despacho, pero rechazando los términos de la declaración propuesta. “Quiero decir una cosa muy sencilla —sostuvo Alta-mira-: para pedir la libertad de un luchador, no hay que dar tantas vueltas.


 ¡Hay que reclamar la libertad de Castells y de Alí! ¡O son luchadores y hay que pedir la libertad, o son delincuentes -como dijo el diputado Crespo Campos- y que queden adentro! ¿Qué significa esta ambigüedad? Creo que Alí y Castells se van a sentir injuriados si sale un pedido de clemencia. Acá, lo que hay que reclamar es la libertad de Alí y de Castells.”


 


“Alí y Castells son luchadores”


Altamira fundamentó el reclamo por la libertad de los dos dirigentes así: “El despacho propuesto le pide clemencia a ‘una justicia con sensibilidad social’. Esto es como decir: ‘Alí y Castells son delincuentes, pero son delincuentes sociales. Por favor, Justicia, tenga en cuenta el lado social de la delincuencia». ¡No! Son luchadores. Son luchadores de una causa popular; contra el saqueo, contra la degradación social. Les voy a decir más: habría que honrarlos.


“Gracias a los Castells y a los Alí, hay una parte enorme del pueblo argentino que no ha caído en la completa desmoralización social. Hay un pueblo que sale a luchar y que corta las rutas. Entonces, acá no hay que pedir clemencia; hay que pedir la libertad. Hay que condenar los años o los meses que llevan en prisión.


“¿Cuál ha sido el sentido político de esta detención? Quisieron disuadir al pueblo argentino, a los trabajadores y a los desocupados de desarrollar movilizaciones reclamando alimentos, planes Trabajar, subsidios a desocupados y todo lo demás.


“Esa intención política ha fracasado. Hoy, tenemos un corte de ruta por día.


En este momento, hay cuatro mil personas en la Ruta 3 a las que habría que meterlas en cana y llevarlas a juicio oral. ¡Vayan! ¡Vayan a meterlas presas y a hacerles juicio oral, ya que son tan respetuosos de la lucha contra el delito! ¿Por qué no los van a meter presos? Es claro que ante la imposibilidad de reprimir la rebelión social, les pegan a los luchadores, a los que la encabezan. Ese es el único sentido de ‘justicia’ que se ha formulado aquí. Pero han fracasado.


“¿Por qué no recordar como un episodio en este sentido, la detención de todos los integrantes del Comité Nacional del Partido Obrero, bajo el gobierno de Alfonsín, en mayo de 1989, imputándoseles todos los asaltos a los supermercados? Fueron llevados a declaración indagatoria por el juez, y el fiscal pedía que se les diera la prisión preventiva; no admitía la excarcelación. Después de dos años de investigación, el juez falló señalando que no encontró ninguna prueba ni razón para mantener la acusación de responsabilidad en la instigación de asaltos a supermercados, pero que él seguía con la convicción de que nosotros éramos los verdaderos responsables. Esa es la justicia’ argentina.”


 


Rebelión social


“No pudo Alfonsín, no pudo Menem, y ahora no van a poder tampoco. Han fracasado en este aspecto. Quiero citar un antecedente de extraordinaria importancia a la hora de considerar esto desde el punto de vista del estado de derecho. Hace tres años se produjo el ‘Cutralcazo’: en una población de cincuenta mil habitantes, cerca de treinta mil personas cortaron la ruta, con un extraordinario papel de las mujeres. Se envió a la Gendarmería y se produjeron choques. Entonces, se hizo presente en la ruta la Jueza Federal en lo Penal de Neuquén, porque la Gendarmería reclamaba una orden de la Justicia para proceder al definitivo desalojo de la ruta. En una declaración que debiera figurar en todos los libros de historia, la Jueza Federal en lo Penal de Neuquén se declaró incompetente. Y ¿saben qué alegó para ello? Que no estaba ante un hecho judiciable, porque se trataba de una rebelión social.


“Esto es lo que está pasando en la Argentina. No traten de convertirlo en un delito, porque lo único que van a provocar es que los delincuentes seamos cada vez más y toda la Justicia se va a tener que declarar incompetente. Porque van a asistir a la rebelión social.


“Desde el punto de vista del estado de derecho, podríamos discutir este tema si tuviéramos un Poder Judicial en el cual se pudiera confiar. Pero en este momento, hay un juez de la Nación que está investigando a otro juez de la Nación, el cual, a su vez, está investigando al Senado. Todos los cuales están libres. ¿Por qué Alí y Castells están presos? La empresa Renault está acusada de contrabando por mil millones de dólares y el responsable está completamente libre e, inclusive, tiene una ventaja importante: el actual ministro de Justicia fue su abogado hasta hace muy poco tiempo. El empresario Macri está juzgado por contrabando agravado y se encuentra libre. El ex ministro Cavallo desfalcó a medio país con el Plan Bonex y está libre. Hay un juicio contra IBM-Banco Nación y, que se sepa, no hay nadie preso, y con un agravante: en un momento en el que se proclama la vigencia del derecho internacional, los responsables de IBM no admiten concurrir al país para ser juzgados por el juez Bagnasco, quien ha tenido que ir a Nueva York y admitir la jurisdicción norteamericana en este caso. Hay senadores, algunos confesos, acusados de cometer delitos. Ha habido tres levantamientos militares, y todos sus responsables están libres.


“Hay una sola medida para juzgar en nuestro país: si sos un luchador popular, vas en cana; si representás un poder económico muy fuerte, quedás libre. Pero hay una relación: el presidente de IBM no podría quedar libre, Macri no estaría libre y los responsables de la empresa Renault tampoco, si no fuera porque Castells y Alí están presos. En la medida en que ellos están presos, es que se puede seguir ‘operando5 para que los otros queden libres. El día que Castells y Alí triunfen, y que haya libertad para los trabajadores, van a ir en cana todos los demás.”


 


Defensa de los piquetes


“Se ha criticado a los piqueteros. Yo los defiendo, porque los considero un fenómeno ético. Probablemente esto sea así, porque el recuerdo político más antiguo que tengo de mi infancia, se refiere a mi padre haciendo piquetes en el sindicato en el que actuaba.


“El piquete es el trabajador que no se resigna, es el trabajador que no se abate ante el poder superior. Les he dicho a los trabajadores: ‘Cada vez que ustedes hacen un piquete, elevan su propia dignidad y la del país’. Ustedes dirán que estoy proclamando la subversión en este recinto. ¡Qué subversión ni ocho cuartos! ¡Si en Inglaterra, durante cien años, los piquetes eran legales!


“Esta es la realidad política. Los movimientos de lucha de los trabajadores tienen en cuenta las condiciones en las que tienen que actuar a la hora de decidir por un rumbo de acción o por otro. Si el Congreso Nacional fuera el receptor de todos los reclamos populares, en lugar de votar ‘fondos fiduciarios’, a nadie se le pasaría por la cabeza hacer un piquete, nadie cortaría una ruta. Pero el Congreso Nacional y las instituciones consagradas por la Constitución, le dan la espalda a los trabajadores. Aquí, un diputado se indigna por mi intervención, calificándola como de ataque a la democracia. Pero entonces, ¡ocúpense de los reclamos de los trabajadores, no del fondo fiduciario, no de rebajar el IVA a las nuevas inversiones, no del lucro de las AFJP, no de pagarle los 3 mil millones de dólares de intereses anuales!


“Voy a apoyar esta declaración. Pero no acepto sus términos. Debería decir: ‘Exigimos la libertad de Raúl Castells y de Emilio Alí porque son luchadores sociales’. Como está formulada, la declaración no es un pedido de libertad, sino un pedido de clemencia.


 


“Por lo tanto —concluyó Altamira-, no avalo sus términos, pero fervorosamente quiero la libertad de Castells y de Alí.”

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