25/07/2013 | 1278

La libertad garantizada de Jaime

El "triángulo de corrupción" sigue intacto
M.P.

Finalmente, Ricardo Jaime consiguió que la Cámara Federal resolviera su eximición de prisión en la causa que lo juzga por administración fraudulenta en el ferrocarril Belgrano Cargas. Hacía una semana que el ex secretario de Transporte estaba prófugo, y condicionando su presentación ante el juez Bonadío a que se resolviera su inmediata excarcelación. Para salirse con la suya, Jaime consiguió el ‘milagro’ de permanecer en el país (y probablemente en lugares conocidos) sin poder ser encontrado, ni por la policía, ni por ninguno de los aceitados servicios del Estado. En beneficio del artífice del vaciamiento ferroviario, el gobierno hizo del país una verdadera zona liberada.


Mientras tanto, los K operaban activamente para asegurar su libertad: "Para ello, Jaime tuvo la ayuda del auditor general de la Nación Javier Fernández (quien) intercedió ante la Cámara I para agilizar los trámites" (Perfil, 20/7). Entre otras cosas, Fernández se aseguró de que estos camaristas -con lazos fluidos con el gobierno- fallaran antes que la causa fuera trasladada a la Cámara II, con resultados más inciertos.


Azuzada por este agente del gobierno, la Cámara I se expidió en tiempo récord. Pero no sólo ello: en su resolución, califica la decisión del juez Bonadío de mandar preso a Jaime como "injustificada", "gratuita" y "arbitraria". A partir de este fallo, los abogados defensores de Jaime estarían preparando un juicio político contra Bonadío, en la línea de hacer caer las acusaciones contra su defendido.


Para determinar la prisión de Jaime, Bonadío esgrimió, entre otras razones, la existencia de veinte causas y cuatro procesamientos en su contra -entre ellos, el que tiene que ver con la masacre de Once-, y aludió también a sus vínculos con el gobierno.


Por esos lazos, Jaime seguirá gozando de su libertad. Pero el episodio de estos días desnuda, por sobre todas las cosas, al gobierno que lo apaña. Randazzo podrá levantar humo con sus "críticas" a la gestión ferroviaria de estos años. Pero el gobierno trabaja intensamente en proteger en todos los planos a sus responsables. El triángulo corrupto de empresarios, funcionarios y burócratas sindicales no está roto, como lo demuestra la presencia de Roggio, Cirigliano o Romero en distintos estamentos del negocio ferroviario. El gobierno sigue poniendo todos sus recursos para poner a salvo el entramado que condujo al crimen de Mariano Ferreyra, a la masacre de Once y a todos los desastres ferroviarios.


Cárcel a Jaime, fuera los vaciadores del ferrocarril.

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