Políticas

13/9/2023|1676

EDITORIAL

La lucha contra el ajuste y el voto al Frente de Izquierda-Unidad

El FIT-U en Plaza de Mayo

Entramos en el último mes de la campaña hacia las generales de octubre en medio de una crisis política inédita. Las elecciones, que son el recurso principal de la clase capitalista para controlar su Estado y darle una pátina democrática, han servido para dislocar más el régimen político existente y exponer la decadencia de las coaliciones y partidos tradicionales. La derrota conjunta del peronismo y la coalición macrista-radical en las Paso de agosto ha sido en este sentido más que categórica. La reciente elección santafesina no ha hecho otra cosa que agravar este estado de cosas, en tanto profundizó el retroceso del peronismo sin que el triunfo del dirigente radical le otorgue un nuevo impulso a la más que alicaída candidatura de Patricia Bullrich. La próxima elección en Mendoza podría reproducir e incluso agrandar esta foto. Las encuestas auguran una caída del peronismo de características históricas. En estas condiciones, el triunfo de Milei no ha servido para encontrar un nuevo punto de reagrupamiento del régimen, sino que ha agravado todos los desequilibrios. Más allá de la viabilidad de varios de sus planteos (dolarización, cierre del Banco Central, etc.), la gran inquietud que recorre al “círculo rojo” es su capacidad de asegurar la gobernabilidad en un país que camina por la cornisa de una hiperinflación y de un estallido social.

La clase capitalista sale al ruedo

Una de las principales virtudes que tiene el régimen democrático para la clase capitalista es que disimula su verdadero contenido de clase detrás de la fachada del voto popular. Los dueños del capital controlan el aparato del Estado de modo indirecto, sin poner la cara. Prefiere valerse de la llamada casta, aun cuando deban destinar para ella una parte de sus ganancias para coimas o financiamientos de campaña. Sin embargo, este principio político no se aplica hoy en la Argentina. La crisis de los partidos y coaliciones tradicionales ha obligado a los verdaderos dueños del poder a hacerse cargo de su régimen. La Fundación Mediterránea, por ejemplo, que nuclea a grandes sectores empresariales, se ha hecho cargo de modo directo de la campaña de Patricia Bullrich. Carlos Melconian, el economista que la lideraba, no solo fue proclamado como el futuro ministro de Economía, sino que desplazó en las apariciones mediáticas a la propia candidata. Así, Bullrich, que se ufanaba por su condición de líder, quedó desplazada a lo Alberto Fernández aún antes de llegar a la Casa Rosada. Junto con la Fundación Mediterránea salieron al cruce los dueños de las grandes empresas nucleadas en AEA. Los Magnetto y compañía pusieron el eje en la defensa de las instituciones, y entre ellas la Corte Suprema de Justicia, que en caso de crisis es el último reducto de defensa del Estado. Sucede que las declaraciones de Milei afirmando que recurriría a plebiscitos o consultas populares prendieron las alarmas en los círculos de poder al dejar expuesto tendencias bonapartistas extremas. Un régimen basado en plebiscitos podría llevar a la caída de gobiernos, en caso de que el resultado sea negativo, o al intento de cierre del Congreso. La clase capitalista, que se ha beneficiado de los decretos de necesidad y urgencia como nadie, defiende ahora el funcionamiento del Congreso como un reaseguro para sus propios intereses.

La cuestión de la gobernabilidad ha desplazado las preocupaciones que existen en torno del programa económico de Javier Milei. Cuando llegue el momento, ese programa se negociará en caso de que sea electo presidente. Las idas y vueltas sobre la dolarización dentro del elenco de economistas que rodea al “libertario” dan una prueba palmaria de ello. Después de todo, los programas de unos y otros tienen más puntos en común que lo que usualmente se piensa. Si la dolarización quedará para un segundo mandato, como sugirió el candidato porteño de La Libertad Avanza, Ramiro Marra, entonces al final de cuentas tendríamos el “sistema bimonetario” que planteó la dupla Bullrich-Melconian. La “quema” del Banco Central también quedaría postergada con fecha incierta. El exmenemista Carlos Rodríguez, convertido hoy en uno de los principales asesores de Milei, ya señaló que dolarizar y cerrar el Banco Central llevaría a una hiperinflación y a la confiscación de los depósitos.

Aunque pareciera ser materia de choques, en la cuestión fiscal también hay más acuerdos que divergencias. Especialmente desde que Massa se comprometió a aprobar un presupuesto sin déficit para el año entrante. Aunque algunos puedan no creerle, Massa tiene a su favor que ha llevado adelante un ajuste pactado con el FMI como pocas veces se vio. En materia previsional logró reducir en un 20% la capacidad adquisitiva de los jubilados que cobran por encima de la mínima y, en la misma proporción, los básicos de todas las jubilaciones que serán el punto de partida del próximo gobierno. ¡Ni Macri pudo tanto! Dicho esto, no hay que equivocarse. Mientras todas las coaliciones y candidatos hablan de equilibro fiscal, contradictoriamente prometen bajar la carga tributaria al capital. Massa, otra vez, lo acaba de hacer al eliminar las retenciones a las llamadas “economías regionales”. La invocación al equilibrio fiscal no es otra cosa que la cobertura ideológica de un ataque a los trabajadores y al salario indirecto contenido en el presupuesto público. Por eso están en el orden del día las propuestas privatistas en relación a la educación (especialmente las universidades), y la salud pública, entre otros rubros, además de un tarifazo generalizado. Las “compensaciones” de los bonos y adelantos de paritarias son chirolas ante el salto inflacionario brutal del 12,4% de agosto. Y la echada de lastre de la eliminación de Ganancias en los salarios, con su importancia, suena a desesperación electoral de último momento de dudosa sostenibilidad después del 10 de diciembre de parte de quien(es) gobierna con el FMI.

Luchar contra el ajuste y votar a la izquierda

Estos acuerdos entre los candidatos capitalistas fueron ignorados por los intelectuales que firmaron un pronunciamiento llamando a votar contra Milei advirtiendo que estaría “amenazada la democracia”. Ignoraron también que, según la confesión del propio Sergio Berni, las listas de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires fueron armadas por los intendentes peronistas. Del mismo modo, pasaron por alto que los gobernadores peronistas del interior, al igual que los de Juntos por el Cambio, separaron sus elecciones para dejar librado a la suerte al candidato presidencial de su partido, porque vieron que antes que la democracia lo que estaba en riesgo era su reelección en las gobernaciones.

Estos intelectuales, entre los que hay varios que se reivindican como votantes de la izquierda, han comprado en forma impresionista la especie de que estamos en las vísperas del fascismo. Pasan por alto que el fascismo es un movimiento político del gran capital que organiza a las clases medias empobrecidas y arruinadas para aplastar físicamente a las organizaciones de los trabajadores. Milei podrá abrevar en ese ideario, pero sus condiciones históricas distan mucho de las que rodearon el ascenso del hitlerismo o el fascismo. Las caravanas que el “libertario” comenzó a desplegar en el conurbano han logrado escasa concurrencia por el momento. Sus reuniones con los Gerardo Martínez y Barrionuevo marcan su intención de apoyarse en la burocracia sindical para llevar adelante su ofensiva contra los trabajadores, lo mismo que han hecho todos los gobiernos en los últimos 40 años. De acá se deduce un régimen fuertemente antiobrero y, con Victoria Villarruel y su reivindicación negacionista a la cabeza, represivo, pero no fascista. A las banderas nacionalistas de aquellas experiencias europeas, Milei opone la entrega hasta del reclamo de soberanía de Malvinas. En cualquier caso, invocar la “defensa de la democracia” contra Milei es, por sobre todo, hacerle un favor. Para la inmensa mayoría de los trabajadores, los gobiernos emergidos de la democracia capitalista equivalen a salarios de hambre, precarización laboral, crisis habitacional, salud y educación pública en ruinas.

El camino a seguir debe ser exactamente el contrario. El avance de Milei tiene sus raíces en un derrumbe social y económico sin precedentes, que es canalizado por la derecha ante la falta de iniciativa y lucha de las organizaciones obreras y populares. La mejor manera de evitar su avance es poner en pie a los trabajadores para luchar por sus propios objetivos, lo que en la actualidad implica enfrentar el ajuste fondomonetarista que lleva adelante el gobierno que tiene a Massa como presidente de hecho. De ahí el valor de la gran movilización a Plaza de Mayo convocada por la Unidad Piquetera que sumó al sindicalismo combativo, a las organizaciones de lucha y a la izquierda. Esta lucha consecuente implica en el plano electoral votar por el Frente de Izquierda-Unidad, para separar a los trabajadores de la clase capitalista y preparar las condiciones para hacer frente a la ofensiva que cualquiera de los tres candidatos del FMI llevará adelante en caso de que sean electos para la presidencia. La reciente elección de Santa Fe muestra la potencialidad que tiene también la lucha electoral y como se conecta con la organización independiente de los trabajadores. La candidata a gobernadora del FIT-U, Carla Deiana, logró gracias a una extraordinaria campaña realizar la mejor elección que haya hecho la izquierda revolucionaria en décadas. La campaña encabezada por Carla tuvo un eje en las luchas de los trabajadores ocupados y desocupados, en la docencia combativa e incluso en la organización de los vecinos contra el narco-Estado.

En un cuadro de crisis de fondo del régimen político, de derrumbe de los partidos tradicionales, de un caos económico y de gran crisis social el voto al FIT-U en todo el país con la fórmula presidencial de Myriam Bregman y Nicolás Del Caño, y en la Ciudad de Buenos Aires con la lista encabezada por Vanina Biasi es un punto de agrupamiento y de independencia de clase para preparar a los trabajadores frente a lo que se viene.

https://prensaobrera.com/movimiento-piquetero/luego-de-la-enorme-movilizacion-contra-el-ajuste-y-la-derecha-vamos-por-un-plenario-piquetero-ampliado