13/12/2000 | 692

La lucha contra el «boletazo»

El gobierno ha tenido que retroceder ante la decisión del juez Silva Garretón de suspender el aumento del pasaje del colectivo, que el gobierno había ordenado diez días antes. El gobierno esperaba que su apelación contra ese amparo obligara a mantener los aumentos.


El hecho estuvo precedido por una gran bronca popular, que no se plasmó en movilización, dada la postración de las centrales obreras ante el gobierno. En cambio, diez asociaciones de defensa del consumidor tomaron una actitud de oposición militante y recogieron una enorme adhesión popular; 45.000 firmas recolectadas en puestos callejeros durante tres días reclaman a los legisladores su oposición a las medidas. Que se dejen sin efecto los recientes e ilegales aumentos del transporte y demás servicios; la anulación de las renegociaciones ferroviarias y la celebración de audiencia pública; que se sancionen por ley los marcos regulatorios de servicios públicos dictados por decreto; la eliminación de cláusulas indexatorias de las tarifas de servicios públicos; no al corte de servicios los viernes; la implementación de una tarifa social para los sectores de menores recursos. Para el próximo viernes organizan una audiencia pública.


El principal fundamento del juez es que no se realizaron audiencias públicas para introducir cambios operativos en los servicios. No prosperaron, en cambio, recursos similares presentados contra el aumento en ferrocarriles y subtes, porque allí se habrían realizado consultas previas a las renegociaciones.


El gobierno argumenta que necesita aumentar los boletos de tren, por falta de fondos para cumplir con los subsidios estatales pactados. En el caso de los colectivos alega que las empresas perdieron rentabilidad.


Las empresas aclararon que no pidieron aumento del boleto, sino subsidios, rebaja del gasoil, o de impuestos. El gobierno descarga sobre la población los precios usurarios de las empresas de combustibles y sus fantásticas ganancias.


Pero ante el obligado retroceso en el cobro de las nuevas tarifas, las grandes cámaras patronales del transporte automotor han anunciado que responderán con la suspensión de centenares de choferes y la eliminación -más aún- de servicios nocturnos y/o de baja rentabilidad. Incluso barajan la posibilidad de un lock out, es decir de un cierre patronal, impidiendo que los choferes manejen los colectivos y dejando a la población de a pie.


Tilve, el presidente de la Cámara de Autotransporte, reclamó que el boleto mínimo debería aumentar a 90 centavos. ¡Deja el «boletazo» de De la Rúa hecho un porotito! Crespo, el presidente de la otra Cámara patronal, reclamó que el gobierno disminuya impuestos o aumente la tarifa.


Las amenazas patronales a los trabajadores y usuarios y el «boletazo» de De la Rúa no se pararán con firmas. Es fundamental organizar la bronca popular: movilizarse y reclamar a las centrales obreras el paro general hasta la derogación de los aumentos.


El sindicato de los choferes (UTA) debe ponerse ya a la cabeza de esta movilización: sus trabajadores afiliados están amenazados por la patronal. La semana pasada publicamos un pronunciamiento votado por los trabajadores de Transportes del Oeste en Asamblea General. Ellos rechazaron el aumento de las tarifas y llamaron a «la dirección de UTA… a la convocatoria de un Congreso Extraordinario de Trabajadores del Transporte para fijar un programa frente a la crisis y luchar por él».


Ante las amenazas de suspensiones o lock out patronal: que la UTA movilice los colectivos con los choferes. Puesta de funcionamiento de las líneas bajo gestión directa de los trabajadores.


Abajo el boletazo. Rebaja de los combustibles. Eliminación de los subsidios a ferrocarriles y subtes. Anulación de las concesiones. Reformulación y control de los trabajadores y usuarios del sistema de transporte.


El PO contra el boletazo


El Partido Obrero de la Capital ha iniciado una campaña de actos y agitaciones públicas contra el «boletazo». En el barrio de Almagro, se realizó una jornada en Corrientes y Medrano; en La Paternal, se puso una mesa con sonido, piqueteo de prensas y reparto de volantes en Juan B. Justo y Av. San Martín. En todos los casos se recibió un caluroso apoyo de la población.


En la Plaza Once, el PO realizó una jornada de agitación. Desde el micrófono se llamaba a imitar a los piqueteros: a movilizarse para imponer la derogación del «boletazo», mientras se reclamaba que las centrales obreras rompan con su «diálogo social» y retomen con un paro general activo de 72 horas un Plan de Lucha nacional contra los ataques del gobierno. «En poco más de una hora se vendieron 25 periódicos», informa la responsable del local de la zona.


Contra el «boletazo» del gobierno y las amenazas de despidos de choferes, de disminución de servicios y/o directamente de abandono de los mismos, por lock out patronal, es necesario una vigorosa reacción: movilizaciones, actos, marchas y el reclamo de un paro general de 72 horas.

 

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