Políticas

26/6/2003|806

La lucha política del 26

La jornada del 26 congregará a todo el arco piquetero que fue reprimido en el Puente y a algunos más que se sumaron luego de aquella victoria política contra el giro represivo del gobierno de Duhalde. Estarán presentes los movimientos piqueteros que no integraron los podridos “consejos consultivos de crisis”, ni la mesa del “Diálogo Argentino”, es decir, los que desafiamos la tregua de la burocracia sindical de las tres centrales obreras con el gobierno de Duhalde.


Estaremos arriba del Puente los protagonistas del gran acto del 1º de Mayo en la Plaza de Mayo del 2002 (también del 2003), que quebró el divisionismo de la Cta y de Iu, que armaron sus convocatorias paralelas. Estaremos los protagonistas del acampe del 7 y 8 de agosto de 2002, que derrotó la represión, profundizó un curso reivindicativo y encabezó la gran movilización contra la presencia del yanqui O’Neill en la Argentina. Estaremos quienes luchamos hasta las últimas consecuencias por la libertad de Raúl Castells, o sea los mismos que más tarde libramos la gran jornada contra la represión, el 26 de noviembre, logrando llegar a la Plaza de Mayo tras siete tensas horas de piquete.


Todas estas grandes luchas prepararon la Marcha Federal y las movilizaciones del 19 y 20 de diciembre último.


Ahora, el tema del nuevo gobierno divide a los protagonistas. El debate se encendió cuando la ANT planteó al conjunto del movimiento su posición irrenunciable de darle al 26 un carácter de jornada de lucha y no de conmemoración, por el castigo y la cárcel a los impunes responsables políticos y materiales de la masacre y por las banderas por la que se derramó la sangre piquetera, todas pendientes.


Habrá jornada de lucha en todo el país (nada va a detenerla) y arriba del Puente no habrá festival alguno sino un gran piquete que durará toda la jornada. Se logró que se organice una acción común a las 12:05 hs, hora en que comenzó la represión, a través de la lectura de un documento único y no de un acto y oradores, que recién se realizará dos horas después, al terminar un “juicio popular” organizado por los Mtd. Familiares y piqueteros participarán del acto de lectura.


Como siempre, el expediente del documento único servirá a un objetivo de censura política. El documento caracteriza la derrota del gobierno de Duhalde hace un año, la tregua de la burocracia sindical y el colaboracionismo de D’Elía y Alderete, y el continuismo de un aparato represivo que no “arrancó con la dictadura militar” sino mucho antes, porque es la consecuencia de un regimen social. Hay una reivindicación de las grandes puebladas desde el Santiagueñazo en adelante, y una valoración de la rebelión popular del 19 y 20 como objetivo estratégico de nuestros movimientos, que tiene continuidad en nuestra lucha de hoy. Todo esto a la par de la denuncia de la farsa de la causa judicial sobre el Puente y de la continuidad del enjuiciamiento de las víctimas, porque sigue adelante la causa por “atentado contra la democracia” contra todos los dirigentes de la ANT. El documento denuncia las detenciones de Aurelio Díaz y otros compañeros en el Chaco, desnudando la falsedad de “la descriminalización de la protesta” prometida por el presidente Kirchner.


El párrafo que caracterizaba el continuismo de este gobierno, que “cambió parte del personal político pero no el contenido del gobierno mismo”, fue olímpicamente amputado a propuesta del Mtd (apoyada por Barrios de Pie). Se explica así la marcada cerrazón del Mtd a discutir una acción común, y el manijazo de ponernos ante el hecho consumado de un “juicio popular” donde los piqueteros que protagonizamos el Puente Pueyrredón hace un año seríamos espectadores de un torneo entre figuras que incluyen groseros agentes del gobierno, como Miguel Bonasso.


La decisión de los integrantes de la ANT de corrernos de ese juicio, luego del acto donde cada corriente expresará libremente su posición política, expresa una gran homogeneidad. La misma que se manifestó en la entrevista presidencial, cuando rechazamos cualquier apoyo al gobierno y, más tarde, en la masiva movilización por un programa propio de salida para los trabajadores el 11 de junio. Hay una línea estratégica, no simples aciertos de momento.


De este modo, el 26 prepararemos a través de todo un sector del movimiento piquetero la continuidad en las movilizaciones y asambleas provinciales y de Matanza, la constitución de importantes listas antiburocráticas y luchas salariales en el seno de los sindicatos, el agrupamiento de las fábricas bajo gestión obrera en una estrategia de unidad de clase como lo perfila la asamblea provincial de Santa Fe en Supermercado Tigre, que se realizará el 26 de julio, y la continuidad en la lucha conjunta con las Asambleas Populares y centros estudiantiles.


El método de la expresión de las organizaciones protagonistas volverá a tener lugar en la muestra de las pinturas de Kosteki (el artista que no dejaron ser) en Grissinópoli, una gran actividad de LuchArte que simboliza la unión con las empresas bajo gestión obrera y el movimiento piquetero, en una acción común con los familiares de Maximiliano que participarán en distintas actividades y mesas redondas durante toda la semana.


A un año del 26, el Polo Obrero hará flamear muy alto las banderas del Argentinazo por las que murieron Maxi y Darío y fueron heridos tantos compañeros. A un año de la masacre, el Polo Obrero denunciará la presencia en este gobierno de funcionarios como el secretario de seguridad Norberto Quantín, uno de los tres planificadores de la masacre del Puente en la reunión del 18 de junio del 2002 con el ministro Vanossi. El Polo Obrero armará a los trabajadores políticamente para una etapa de choque de las falsas ilusiones con la realidad de un gobierno continuista y agente del imperialismo, al que le arrancaremos con lucha las conquistas más elementales, entre ellas el juicio y castigo, a sabiendas que acabaremos con los asesinos cuando acabemos con el régimen social que los arma contra el pueblo explotado.