07/04/2017 | 1453

La medalla de oro del PTS


Los editorialistas de Clarín, Julio Blanck y Eduardo Van Der Kooy, en su programa de TN «Código Político», premiaron con “medalla de oro” a quien consideran el mejor político de la semana, en oposición a la “medalla de plomo” con la que sancionan al peor, según su particular óptica. El 16 de marzo, el galardonado con la de oro fue Nicolás Del Caño.


 


La candidatura de Del Caño se lanzó el 14 de marzo, día de conmoción nacional por el piquetazo del Polo Obrero, el Sitraic y otras organizaciones, un día antes de movilizaciones también masivas del trío de organizaciones de la “economía popular” ante el incumplimiento de pactos con el gobierno, y una semana después del 6, 7 y 8 que conmovieron al país. Marzo no cedería. Luego vino la demostración de más de 200 mil docentes en el marco de la marcha federal del 22; y el 24 de Marzo, cuando la izquierda disputó un campo político contra el copamiento kirchnerista, de la mano de Memoria Verdad y Justicia. Resultó masiva también la movilización del 30 de marzo -aunque en el marco de una estrategia de desmovilización creciente de la CTA kirchnerista. Todo este cuadro tuvo por antecedente a la ocupación de AGR-Clarín, que atravesó todo un período preparatorio desde el 16 de enero.


Es decir que el lanzamiento de la candidatura internista de Del Caño contrasta con una irrupción de los trabajadores en el escenario nacional. El detalle fue advertido por los editorialistas de Clarín, que premiaron al primer político que se lanzó al ruedo electoral contribuyendo a encauzar una situación política que agravó las disputas preelectorales de la propia burguesía e incluso paralizó a algunos de sus bloques políticos, como los seudoopositores del massimo.


 


El premio, por lo tanto, no es inocente, y contribuye a esclarecer aún más el carácter del lanzamiento. Se trata de una maniobra electorera de características negativas para la izquierda obrera y socialista. La tarea de esta izquierda es disputar el liderazgo de la lucha directa de los trabajadores y, en tanto oposición política al régimen, cimentarla en su participación en la lucha popular. En un período de irrupción de los trabajadores, la izquierda debe emerger como alternativa política en el curso de la propia lucha de clases, no contra ella. Ello no implica en absoluto restringir su acción al campo sindical -por el contrario, se trata de constituirnos como alternativa de los trabajadores en lucha. Ese es el camino por el cual bregamos quienes luchamos por la emancipación de los trabajadores y por su propio gobierno como perspectiva estratégica.


 


La política que ha conducido a este inusitado “medallero” acentúa una orientación que transforma al FIT en un campo de disputas de la izquierda, y no en un arma de frente único de clase contra los partidos del capital -esa misma política caracteriza al PTS en el plano sindical y estudiantil.


 


La “medalla” contrastó, también, con la propuesta hecha por el PO a través de un manifiesto político entregado diez días antes a los partidos del FIT, y luego de una reunión de su mesa, en la que explicamos la propuesta de un congreso del movimiento obrero y la izquierda para posicionar al FIT en este escenario excepcional de la lucha de clases. Propusimos su intervención común por un paro activo nacional y plan de lucha, para proyectar las grandes luchas y disputas contra la burocracia, para definir un programa de salida obrera a la crisis y prefigurar listas comunes para luchar en las Paso y en octubre.


 


La evolución de los acontecimientos han revalorizado aún más la propuesta, por la prolongación de la ocupación de AGR-Clarín, por el impacto y desarrollo de la lista Multicolor del Suteba y porque la burocracia sindical, apretada por la revuelta del 7 de marzo, se vio obligada a convocar el paro nacional; también por el desarrollo de la huelga docente y otras luchas locales, y por nuevos factores de crisis política que permiten a la izquierda revolucionaria colocarse como punto de referencia.


 


Las Paso son un campo de intervención de la burguesía y su Estado en los partidos políticos. Si aceptamos usarlas en 2015 fue como último recurso para salvar al FIT, no para adoptarlas como su propia metodología. Este divisionismo de cuño electorero se integra a un derrotero más general, que incluye la ruptura de todos los bloques legislativos del FIT por parte del PTS, la ruptura del acto del 1° de Mayo del año pasado en el marco del seguidismo al kirchnerismo, así como el frente único que practicaron con los partidos capitalistas para que éstos enmascararan en la “paridad de género” su hostilidad visceral a las reclamos de la mujer trabajadora; o la propuesta de ampliar el número de diputados de la Cámara, entre otras adaptaciones de tipo democratizante. Nada de eso ha sido casual.


 


Quienes esgrimieron contra el propio FIT la denuncia de la “casta política”, en función de la “renovación” del FIT y no contra el personal político de la clase capitalista, hoy actúan con los métodos de la politiquería patronal.


 


Corresponde que levanten la candidatura internista. Insistimos en la propuesta que adquiere cada día mayor vigencia: que organicemos en común un Congreso de la Izquierda y el Movimiento obrero con los objetivos explicados, para lo cual hemos publicado un llamamiento.

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