20/08/1998 | 597

La «mesa de dinero» de la Ucr y el Frepaso en la Universidad de Buenos Aires

Con la primera parte de la bajada de esta nota, la revista Tres Puntos acaba de publicar un informe que retrata la estructura mafiosa que reina en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Clavado en su sillón desde hace 12 años y en el comienzo, ahora, de su cuarto mandato, Shuberoff regentea, a partir del rectorado de la UBA, una «red política», conocida como la «mesa negra de la UBA», dedicada a «distribuir cargos» y armar la «malla de contención» de los negocios que tiene como base «la administración sin sobresaltos de un presupuesto de 70 millones de dólares» (5/8). Esta suma equivale al 25% del total de recursos que el Tesoro Nacional otorga a la UBA, «una cifra que supera a todas las facultades con miles de alumnos y que todo el mundo sabe que es una suerte de‘caja negra’ en beneficio de la cúpula vitalicia y su aparato», según denunciamos en Prensa Obrera en marzo pasado.


En la «red» que se organiza desde Viamonte y Reconquista, sede del rectorado, hay que incluir, dice Tres Puntos, a Lautaro García Batallán, actual legislador porteño, ex-titular de la Secretaría de Relaciones Institucionales de la UBA. Batallán es el recientemente ‘renunciado’ titular del bloque de la Ucr en la legislatura de Buenos Aires, a raíz de las coimas que reclamaba su mano derecha, un tal Walter Berardo. Sucede que Berardo «no es un desconocido para el rector de la UBA: llegó a la Secretaría de la sede de la Ciudad Universitaria del CBC por su recomendación» (idem). Otra pieza clave en la «red» es, naturalmente, el funcionario a cargo de la «poderosa secretaría de Hacienda de la UBA», José Luis Giusti, que está denunciado ante el Juzgado Federal Nº 4 por maniobras fraudulentas como director de Asistencia Técnica y Pasantías de la Facultad de Ciencias Económicas. De la misma Facultad provenía el anterior Secretario de Hacienda, Cristian Caram: «desde allí el rector lo catapultó también a la lista de candidatos de la Alianza» (idem) y hoy es…legislador. El decano de Económicas, a su turno, es Rodolfo Pérez, actualmente de licencia, «jaqueado por denuncias como el gasto de 18.000 pesos para redecorar su secretaría privada y de 2000 en concepto de servicio de buffet, el día de su reelección como decano en diciembre último» (idem).


Las finanzas del rectorado carecen de auditorías y controles. El rector «declaró como parte de su patrimonio dos empresas constructoras: Empryser AEDES S.A. y Rosal Construcciones», que el informe de Tres Puntos sugiere que son el canal de lavado de fondos irregulares de la Universidad. Como el menemismo amenazó con destapar algunas de estas ollas podridas, el capo de la «red» procedió como corresponde en estos casos y armó una rosca con el delegado del gobierno en la UBA, el ex-rector de Medicina Luis Ferreira. Resultado: los delegados de Ferreira votaron por Shuberoff en la última Asamblea que lo re-re-reeligió y pocos días después, el propio Ferreira era designado por Shuberoff al frente del Hospital de Clínicas, semiprivatizado y arancelizado previamente. Los delegados de Franja Morada que se opusieron a esta trenza fueron sancionados por la dirección de la agrupación: «los pactos no se violan y máxime cuando existe una madeja de contratos en juego para facilitar la militancia de los 90» (idem).


Al informe de Tres Puntos hay que agregar el «reconocimiento» por parte de Shuberoff a una «asociación docente»trucha de la UBA, capitaneada por afiliados expulsados de Aduba por manejos ‘non-sanctos’ de sus fondos. Aduba es la asociación que nuclea a las gremiales actuantes en el seno de las Facultades y que acaba de ser proscripta por una «resolución» del Ministerio de Trabajo menemista. Lo que sí dice la revista es que «la constitución de la Alianza Ucr-Frepaso tuvo un efecto disolvente para la oposición en la UBA», ya que el Frepaso fue cooptado a la «red». Las estadísticas publicadas en el informe revelan que, mientras tanto, los salarios docentes siguen congelados y que los que trabajan sin cobrar nada, ‘ad honorem’, representan un 30% del total de los aproximadamente 20.000 cargos existentes.