30/06/2021

La mitad de los hogares del país en la pobreza

Según datos del primer trimestre, se encuentran por debajo de los $60.000 de la canasta básica de marzo.

Según los datos arrojados por el Indec un 50% de los hogares del país percibió ingresos familiares por debajo de los $60.000 para el primer trimestre del año. Con una Canasta Básica Total de $60.874, en marzo, estas familias quedaron bajo el umbral de la pobreza.

Se trata de la Evolución de la distribución del ingreso de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que mide el organismo oficial, y que concluyó que unas 4.630.592 de familias –de un total de 9.259.659- se encuentran en esta situación.

Siguiendo el orden de los datos aportados, el ingreso promedio per cápita de las 28.806.672 personas -población total de los 31 aglomerados urbanos encuestados- registra un valor de $25.284: menos que un salario mínimo actual.

Para el caso de quienes registran algún ingreso (16.866.823 de personas) el ingreso promedio es de $42.394. En tanto que para la población ocupada el promedio fue de $39.504 y para los asalariados “se registraron 8.386.928 personas con ingreso promedio de $42.294”, dos tercios del valor de una canasta básica.

El informe también registra una brecha entre los ingresos promedio de hombres y mujeres. Los primeros se ubicaron en $48.570 y las segundas en $36.123.

Empujados a la pobreza

Los datos relevados coinciden con el tenor de las políticas oficiales de ajuste, el impacto de la inflación, las paritarias ancladas, recortes en el gasto público y la licuación de los salarios e ingresos populares.

La engañosa “caída” del desempleo de 10,4 a 10,2%, informada por el Indec, solo oculta la caída de la Población Económicamente Activa, en medio de un crecimiento del desempleo y de bajas expectativas de conseguir un puesto de trabajo. Además, coincide con un crecimiento del subempleo, utilizado para dibujar las estadísticas.

Se calcula que, en promedio, los ingresos de los ocupados cayeron un 22,2% entre el 2018 y el 2021, siendo los pobres los más afectados, con una caída del 27% (La Nación, 29/06). Y que en el último año, bajo la pandemia, los ingresos cayeron un 1,4%, con principal énfasis en los sectores bajos (4,6%) y medios (2,1%).

Para tener una idea de la brecha que separa ricos y pobres, el 10% más pobre de la población da cuenta del 1,1% del total de ingresos, en tanto el 10% más rico concentró el 31,8%, para el primer trimestre del 2021: una diferencia de 30 puntos.

Salario bien mínimo

El 10% más pobre de la sociedad vive con ingresos que van desde $600 a $20.000 mensuales, llegando a casi 1 millón de hogares y a 2,2 millones de personas.

El 32,4% de los trabajadores asalariados trabaja en la informalidad y, entre los trabajadores en relación de dependencia que menos ganan, un 87% (1,2 millones) carece de aportes jubilatorios, ART y obra social (Clarín, 30/06). Entre las actividades más afectadas se encuentra la construcción y las trabajadoras de casas particulares.

Según un informe del Iaraf (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), un trabajador informal con un ingreso de $30.000 necesitaría una compensación de $204.000 para recuperar el consumo perdido en tres años (La Nación, 29/06).

Recordemos que el gobierno otorgó $6.000 para casi un millón de trabajadores precarizados del Potenciar Trabajo, que no llegan a los $15.000 por mes, luego de una intensa lucha por el cobro del aguinaldo por parte de las organizaciones piqueteras independientes.

Esta situación ha llevado a que la burocracia sindical y el gobierno evalúen volver a convocar al Consejo del Salario Mínimo para actualizar el magro aumento del 35%, en siete cuotas, el cual ya está siendo enterrado por la inflación y que vino a consagrar una pérdida del poder adquisitivo de unos 17 puntos.

Con el camino emprendido por el gobierno la situación económica se ha agravado y ha crecido la pobreza, la desocupación, el hambre y la miseria. Se trata del resultado de la política fondomonetarista aplicada por Alberto Fernández.

La defensa del poder adquisitivo de los trabajadores va íntimamente vinculada a la lucha por el salario, partiendo de la elevación del salario mínimo (y todos sus derivados) por arriba de la canasta básica; aumentos salariales que lleven los sueldos al valor de la canasta familiar ($100.000) y cláusulas indexatorias contra la inflación, para evitar los estragos de la inflación. Solo el Frente de Izquierda Unidad levanta estas consignas y banderas de los trabajadores, contra las fuerzas políticas patronales y su política de ajuste, como parte de un programa de salida a la crisis que no se descargue sobre las familias trabajadoras sino de los que saquean el país.

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