02/07/2020

La nueva cuarentena: del dicho al hecho…

Tras el shock mediático de un aislamiento más rígido se esconden todo tipo de concesiones a las patronales.

Los primeros días de la semana y el comienzo de una nueva cuarentena “rígida” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), Chaco y ciudad de Neuquén y General Roca (Río Negro), sirvieron para montar todo un operativo mediático que daría muestras de un endurecimiento del aislamiento obligatorio en las zonas más comprometidas por el contagio del coronavirus. Sin embargo, los datos e informes contradicen estas versiones: a pesar de los anuncios de mayores restricciones, el gobierno ha habilitado miles de empresas no esenciales, la circulación en las regiones obreras no cesa y los contagios recrudecen en los distritos más pobres.


Como advertimos en Prensa obrera, el regreso a la fase 1 en el Amba, y otras pocas regiones, se encuentra condicionada por los intereses patronales, lo que ha llevado a que las “mayores restricciones” se apliquen de forma diferenciada desde el vamos. Por esta vía se recrudecen los controles y bloqueos para una gran parte de la población, mientras se les da pase libre a los empresarios, amparados por la nueva normativa vigente.


Las estadísticas difundidas en el día de ayer, que analizan el impacto de las medidas el pasado martes 30, reflejan casi 850.000 usuarios del transporte público (trenes, subtes y colectivos) en el Amba, lo que representa una caída solo del 8,7% respecto de una semana atrás, cuando la magnitud de la crisis obligó a que el gobierno decidiera emprender “nuevas medidas”. Se trata del registro realizado por el propio Ministerio de Transporte en base a la utilización de la Sube y que da cuenta de que la circulación, producto de las actividades económicas habilitadas, no merma, lo que originó en primer medida la disparada de contagios en la región.


Otros estudios miden el nivel de circulación de la población en base a los movimientos que registran las antenas de celulares, las cuales captan desde un rango de 150 metros en adelante, y comparan los porcentajes actuales con los previos a la cuarentena. El estudio publicado por Clarín (1/7) registra un alto porcentaje de movilidad en el Conurbano bonaerense, señalando como principal factor la circulación en las zonas más pobres debido a las changas, el trabajo no registrado y la peripecias que se deben realizar para sobrevivir bajo la pandemia. Los distritos de Escobar, San Martín, La Matanza, Lomas de Zamora, Lanús, Merlos, José C. Paz, entre otros, se encuentran en un rango de entre 60 y 50% de movilidad, lo que en promedio es más de la mitad de la población circulando.


La habilitación de actividades de toda índole por un lado y la escasez e insuficiencia de políticas para los trabajadores desocupados e informales por el otro, han desfigurado cualquier indicio de fase 1, al punto que ya se torna difícil asignarle algún nivel a la situación actual. La cuarentena misma se encuentra en terapia intensiva.


Entre los distritos más afectados por el Covid-19 se encuentran La Matanza, Quilmes, Avellaneda, Lomas de Zamora, Lanús, General San Martín, Almirante Brown, Tres de Febrero, Merlo y Florencio Varela, otro registro de que con el tiempo el virus se propaga con más velocidad allí donde las condiciones materiales son más precarias y se carece de recursos económicos suficientes.


Esenciales, habilitadas y autorizadas


El decreto presidencial (576/2020), que regula esta nueva situación, incorpora 30 actividades esenciales –y no 24 como suponía la fase 1-, pero a su vez agrega otros 7 puntos con múltiples actividades habilitadas, cuyo personal no se encuentra autorizado para utilizar el transporte público. Se trata de actividades de toda índole y naturaleza, que van desde empresas con procesos de producción continuos y empresas localizadas en parques industriales, hasta curtiembres,  fábricas de colchones y madereras. También hay todo un punto para que aquellas empresas exportadoras que requieran insumos de otras industrias no habilitadas puedan solicitar su autorización.


Si esto no fuera suficiente, el artículo 17 establece un procedimiento para autorizar nuevas actividades –por fuera de las esenciales y habilitadas- en mano de las autoridades de aplicación (intendentes, gobernadores y Nación). La única exigencia es la elaboración de los protocolos sanitarios -cuya supervisión queda en manos de las patronales- y la no utilización del transporte público.


Ya de por sí, los permisos otorgados al 1° de julio por el gobierno nacional para actividades esenciales en el Amba ascienden a unos 2.235.083 trabajadores. Alberto Fernández arrancó esta nueva fase con otro decreto que autoriza el funcionamiento de 2.575 empresas (2.504 en el Amba) no esenciales, entre ellas 3M, Acindar, Alpargatas, Aluar, Axion, BGH, Basf, General Motors, Loma Negra, Newsan, Peugeot, Siemens, Ternium, Toyota, Volkswagen y WalMart.


En definitiva, el extensísimo decreto que regula la cuarentena hasta el 17 de julio no es más que el compendio de las resoluciones y decretos precedentes, cuya huella indeleble son los intereses patronales y sus privilegios contra la salud de la población trabajadora. El control obrero y popular de la cuarentena surge como una necesidad imperiosa para garantizar la salud del pueblo trabajador y para avizorar una salida a la crisis en curso.





 

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Editorial. Escribe Néstor Pitrola