La policía porteña ya tiene "PRO"ntuario

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La hipocresía del kirchnerismo
Al prontuario de Jorge Palacios, el ex comisario designado por Macri al frente de la policía porteña, no le falta nada. Palacios fue procesado por destrucción de pruebas en la causa Amia. También se le comprobaron llamadas con integrantes de la banda de autos que secuestró a Axel Blumberg. En el interín entre la Amia y Blumberg, Palacios fue procesado por la represión criminal perpetrada durante el Argentinazo.
En las últimas horas, la prensa kirchnerista se encargó de sacar a la luz la historia de Palacios, con pelos y señales. El propio Kirchner, en su encuentro con Carta Abierta, no se privó de atacar a Macri por esta designación.
Pero ninguno de ellos señala que, con Palacios, el kirchnerismo está bebiendo de su propia medicina. La ley de “seguridad pública”, que permitió la creación de la “nueva” policía porteña, fue votada en un acuerdo con el kirchnerismo, del que participaron también los “socialistas”. La ley contemplaba la integración de miembros de la Federal o de la Bonaerense al nuevo cuerpo, “siempre que no registraren condenas por violación de derechos humanos”.
Pero todos saben que los policías condenados en ese plano son una estricta minoría. Por caso, el propio Palacios logró zafar de la causa del 19 y 20 de diciembre. Sobre esa base, no sólo ingresó éste último, sino que “la mayoría de los (jefes) nombrados fueron propuestos por Palacios” (Perfil, 7/6).
En este cuadro, la designación del represor mafioso no fue un exabrupto. La ley de “seguridad” fue aprobada una vez que Macri aceptó nombrar a un “federal” como jefe de la policía porteña. Es que, de ese modo, la policía “PRO” “podría acceder y negociar más fácilmente con la cúpula de la Federal” (La Nación, 30/11/07). Se refiere, naturalmente, al reparto de los negocios del juego clandestino, el proxenetismo y la protección al narcodelito. “Fino” Palacios, en ese sentido, es toda una garantía. Pero fue el kirchnerismo, a cuenta de Aníbal Fernández, entonces ministro de “justicia” y “seguridad”, quien exigió este consenso con la Federal. Ahora, la bancada “k” reclama que la designación del jefe policial sea objeto de “tratamiento legislativo”. Pero si no es Palacios, será otro hombre del “riñón” de la Federal. De lo contrario, no habrá “policía porteña”, o se desatará una guerra de mafias policiales en la Ciudad.
La designación de Palacios demuestra el verdadero objetivo de la policía fundada por Macri y Kirchner: la creación de un Estado represivo en la Ciudad, en convivencia y sociedad con el delito organizado. ¡Fuera Palacios! ¡Abajo la ley de seguridad de Macri y de la Legislatura! Ni la Federal ni la policía PRO. Por una fuerza seleccionada y controlada por organizaciones populares; por la elección popular de los jueces; por la derogación del código contravencional reaccionario.

