13/04/2000 | 662

La privatización del Teatro Colón

La Alianza y el cavallismo tienen avanzados planes con este objetivo

Como parte de la campaña electoral del Partido Obrero, una delegación de tres candidatos, encabezada por el compañero Pablo Rieznik, realizamos una visita al Teatro Colón. En la animada reunión que mantuvimos con unos diez compañeros, el tema dominante fue el conflicto en el Teatro.


El resumen de este debate y nuestra opinión sobre el tema es el siguiente:


El diario La Nación está pidiendo «mano dura» con los trabajadores del Teatro (20/3). El sentido de esta campaña se clarifica en una extensa nota del 30/3, que explica detalladamente que los equipos de campaña de la Alianza y el cavallismo impulsan una «reglamentación del trabajo» para los 1.200 empleados del Teatro (léase disciplinamiento), una ley de «mecenazgo» y la «revolución del management (privatización)».


El Teatro Colón se ubica entre los siete primeros complejos líricos del mundo y se comprende entonces el enorme interés de los pulpos capitalistas del espectáculo por apoderarse de esta verdadera mina de oro. De este modo se confirma plenamente la denuncia del Partido Obrero de que «… Lo que se pretende es la privatización del área de cultura, en beneficio de los pulpos capitalistas del espectáculo. El desmantelamiento de compañías teatrales, orquestas y coros, planteles de escenografía y equipos de producción radial, abre el camino al concesionamiento privado de sus instalaciones» (Prensa Obrera, Nº 659, 23/3).


Se comprende de este modo la histeria que produjo en el Gobierno de la Ciudad y entre los oligarcas de La Nación, la gran lucha de los trabajadores del Colón por la efectivización de los contratados. Es que esta lucha objetivamente provocó una crisis en estos planes. Ahora que se cerró el conflicto los planes privatizadores salen a la luz.


La burocracia del Sutecba


Como es conocido, el conflicto se levantó con una solución parcial de los reclamos planteados, esto es, con el compromiso del Ejecutivo de pasar a planta permanente a 200 de los 290 contratados, y a los 90 restantes a planta transitoria. Con la firma de Genta, Amor, Saldaneri y otros miembros del CD, la burocracia de Sutecba publicó un comunicado cuyo punto 3 dice que: «… los concursos cerrados constituyen el punto de inflexión que reafirmará definitivamente el Modelo de Teatro con Producción Propia y para toda la comunidad, desterrando para siempre la alternativa elitista de la ‘sala de alquiler’…». El comunicado no dice que 90 compañeros (mayordomía, administrativos, figurantes) no entran a planta permanente.


Lo real es que la burocracia se jugó a fondo por el levantamiento del conflicto aunque 90 de los compañeros quedaran afuera y sin decir, en ningún momento, que los planes del Gobierno (de la Ciudad) o quien lo suceda apuntan a la privatización del Teatro. Hay que decir además que las distintas fracciones de la burocracia se juegan a apoyar electoralmente a los «privatizadores», unos a Ibarra y otros a Cavallo.


La efectivización de todos los contratados y el rechazo a cualquier proyecto de «reglamentación del trabajo» son inseparables de la lucha contra la privatización del Teatro. Para ello es una condición la más completa independencia de los partidos patronales y de quienes los apoyan.

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