03/07/2021

La provincia de Buenos Aires en las puertas del default

El Fondo Monetario y los bonistas aprietan, Kicillof y Cristina reculan.

Este viernes 2 de julio venció el nuevo plazo fijado después de la decimonovena postergación del canje de los bonos bonaerenses bajo tenencia extranjera. La deuda externa de la provincia de Buenos Aires asciende a 12.000 millones de dólares con vencimientos cortos, y fue íntegramente reconocida por el gobernador Axel Kicillof a pesar de ser usuraria y fraudulenta. El rechazo sucesivo de los bonistas a las ofertas del gobierno del Frente de Todos hunde a la provincia de Buenos Aires en el default bajo el litigio extorsivo en los tribunales de Nueva York por 2.100 millones de dólares.

Sobre la provincia penden las demandas del Grupo Ad Hoc de Tenedores de Deuda de Buenos Aires, “propietarios” de once series de obligaciones financieras con un monto de capital total de más de 7.100 millones de dólares. Los fondos buitres agitan el default pese a que los “nacionales y populares” de Kicillof y Cristina ya les concedieron 1.800 millones de dólares extras por encima de la oferta original, eliminando toda quita de capital, subiendo el valor de los cupones y recortando la vida útil de los bonos con reducción de los plazos de pagos.

Como señalamos en Prensa Obrera, los “acreedores” exigen un pago a cuenta en efectivo y desechan la “propuesta alternativa” del gobierno provincial de hacer ese pago en bonos.

Tarjeta roja del FMI

En este largo año, sin avances en el canje de deuda, el cristinista Kicillof no se privó al igual que todo el kirchnerismo y el gobierno nacional, de saludar la “comprensión del Fondo Monetario Internacional”. Una capitulación ante el capital financiero y el imperialismo que recuerda el blooper del peronista Deolindo Felipe Bitell en un acto de campaña de 1983 cuando dijo que “entre la liberación y la dependencia, elegía la… dependencia”. Los medios de prensa confirmaron esta semana que el FMI presiona a Kicillof para que cierre de inmediato el canje, una denuncia que oportunamente hicimos desde Prensa Obrera.

Con la excusa del relanzamiento del programa “Conectar Igualdad”, la jefa política de Kicillof, Cristina Kirchner combinó las críticas a Macri con la ratificación de la voluntad pagadora del gobierno del Frente de Todos. En clave chicana la vicepresidenta le preguntó a la oposición derechista la receta para pagar sin hambrear al pueblo. Pura demagogia electorera porque de lo que se trata es de romper con el FMI y desconocer la deuda externa que estrangula a la Argentina. Recordemos que en el 2020 fue Cristina Kirchner quien apuró al ministro de Hacienda Martín Guzmán para que cerrara el pacto (colonial) con los fondos buitres.

El Fondo Monetario le exige a Kicillof que tire la chancleta como condición para que “avance el acuerdo” de ese organismo con el gobierno nacional. Otra careta que se le cae al “nuevo FMI”, el buzón que compran y venden los nacionales y populares. La “igualdad de condiciones” que claman los bonistas para levantar la judicialización del default es otro fraude porque los tenedores de bonos de la provincia son los mismos “acreedores” de la deuda del Estado nacional. Lo que quieren los bonistas es que Kicillof que empiece a pagar intereses durante su mandato, como lo hacen Alberto Fernández y Guzmán con los 155 millones de dólares que vencen el próximo 9 de julio en el “día de la independencia”, y los 430 millones de dólares en dos cuotas en concepto de “pago de buena voluntad” al Club de París.

Abogando por los bonistas bonaerenses, Kristalina Georgieva quiere asegurarse el ajuste fiscal. La citación de Guzmán a Kicillof fue en realidad una intimación a todo el kirchnerismo a quienes acusó de “torpedear” las negociaciones con el FMI. Los posteriores elogios de Kicillof al ministro albertista confirman el arrugue del gobernador.

El default y la crisis de la provincia de Buenos Aires

La intervención del FMI en el canje de los bonos de la provincia de Buenos Aires responde a las necesidades usureras del capital financiero pero también a la incertidumbre electoral, incluida la posibilidad de una eventual derrota o retroceso del Frente de Todos en el territorio bonaerense. Las elecciones estarán marcadas por el aumento brutal de la pobreza, especialmente entre los menores, y la desocupación masiva en el conurbano.

Solo como muestra, en la ciudad de Ensenada, donde gobierna el “ultrakirchnerista” Mario Secco cada entrega de bolsones de comida en las escuelas da lugar a varias cuadras de cola en plena pandemia. Según informes oficiales, 11 mil familias, es decir unas 44 mil personas, dependen del bolsón mensual para comer sobre una población total aproximada de 72 mil personas en el distrito.

Las tandas de vacunas entrantes expusieron crudamente el ajuste en salud y la morosidad de la vacunación. Suman ya unas dos millones de vacunas que están sin aplicar en la provincia de Buenos Aires cuando crecen los contagios, el frío castiga a millones de bonaerenses, y en todo el mundo la cepa Delta, más contagiosa y letal, se va convirtiendo en la forma dominante del virus. La provincia está nuevamente en un promedio de más de 8.000 contagios diarios y en el país la media no baja de las 500 víctimas fatales. El explosivo combo, pobreza, hambre y contagios es el resultado del ajuste de Kicillof, los intendentes peronistas y de Juntos por el Cambio.

Este escenario conflictivo tiñe el escenario electoral. La proliferación de candidateables en el peronismo y la irresolución de la interna en la oposición derechista (que deja girones de los “libertarios” en el camino), coincide con esta enorme crisis social, sanitaria y financiera que socava las pretensiones polarizadoras. Después del “congreso de unidad” del PJ bonaerense, llueven los candidatos a encabezar la lista de diputados nacionales en la provincia. Mientras Daniel Scioli imposta una oposición de cartón -que nunca ejerció como embajador- contra Bolsonaro, y Sergio Berni recorre el interior reuniéndose con las sociedades rurales para combatir el abigeato, Cristina y Kicillof se muestran con Martín Insaurralde, un acomodaticio que fue y vino del kirchnerismo elección tras elección. Una eventual candidatura de Insaurralde alineado para la ocasión con Máximo Kirchner ya despertó el recelo de intendentes peronistas de la primera sección electoral que presionan por una presencia directa en la “mesa” de confección de las listas electorales.

Listas unitarias del Frente de Izquierda Unidad

El Partido Obrero hará de la campaña electoral una tribuna de movilización política por el no pago de la deuda fraudulenta. Kicillof prepara el acta de rendición otorgando mayores garantías de ajuste a los bonistas como lo demuestra el desaire a las burocracias de la CTAs adictas a las que dejó pedaleando con una “reapertura de las paritarias” que siguen en el aire. Esta campaña necesita de la potencia de las listas únicas y unitarias del Frente de Izquierda Unidad para las Paso, y de un Congreso de la militancia del FIT-U para organizar la lucha por el no pago de la deuda, la conquista del voto y una alternativa obrera y socialista.

Por un programa económico y de reorganización social de la provincia bajo el control de los trabajadores. Reapertura de las paritarias, salario igual a la canasta familiar, salario de emergencia o seguro al desocupado, ningún despido, plan de vacunación integral, e impuesto extraordinario al gran capital para financiar un plan de vivienda, urbanización y de lucha contra el hambre. No pago de la deuda externa.

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