Políticas

10/3/2011|1167

La rebelión de los tercerizados

Una nueva estafa con la tercerización de trabajadores acaba de salir a la luz, en este caso nada menos que en la Afip. Los trabajadores de limpieza cobran la tercera parte de lo que sus empleadores le facturan al organismo.

Los compañeros de esta “tercerizada” perciben 2.000 pesos por mes -una cifra que no llega a la actual canasta de pobreza.

Pero en la propia Afip saltó también otra de las peores variantes del tercerismo: la que soporta la juventud universitaria.

Bajo la forma de pasantías, los estudiantes son obligados a cumplir las mismas tareas que los efectivos, pero con un salario muy inferior. En este caso, las camarillas universitarias son las comisionistas de este negocio a costa de la juventud.

La Presidenta acaba de reconocer que el 35% de los trabajadores son precarios.

Según el gobierno, se trata de una “herencia del pasado”.

Pero no se explica, en ese caso, por qué el Estado es el gran precarizador -desde los miles de contratados hasta los compañeros del plan “Argentina Trabaja”.

En la incorporación de nuevos trabajadores, las patronales privilegian los contratos o el recurso “a terceros”, pagando salarios y cargas laborales que no llegan a la mitad de las que deberían costear.

En el cordón de San Lorenzo, donde residen los monopolios cerealeros y aceiteros, la tercerización se ha extendido largamente.

Pero también en Tierra del Fuego, donde la industria electrónica recibe subsidios y exenciones millonarios, pero incorpora metalúrgicos “por contrato”.

La tercerización es tolerada por las burocracias sindicales, sin excepción.

Como ya se demostró en el ferrocarril, ella recibe también su tajada.

Los burócratas afirman exigir “25 ó 30%” para los próximas paritarias. ¡Pero los tercerizados están excluidos de cualquier negociación!

Cuando buena parte de la fuerza laboral está tercerizada, el aumento real que paga la patronal termina siendo muy inferior al de los porcentuales pactados.

La tercerización es un recurso de los capitalistas para dividir a la clase obrera y golpear también los reclamos de los efectivos.

Pero una rebelión contra el tercerismo ha comenzado. Hicieron punta los ferroviarios, con su lucha y sus victorias por el pase a planta. También en Luz y Fuerza, en telefónicos y en la lucha de los jóvenes pasantes.

Como hicieron todos ellos: exijamos el pase a planta de los tercerizados; por convenios únicos por industria; por 5.000 pesos de básico. Por paritarias con delegados electos, con un pliego común de tercerizados y efectivos.