08/08/2002 | 766

La revolución socialista, el Partido

«Compañeros, para terminar, es necesario que desarrolle dos aspectos absolutamente importantes. Este acto, claro está, no fue un acto de lanzamiento electoral. Este acto fue convocado en forma extraordinaria y se me cedió la totalidad del tiempo como orador, para concentrar la atención. Necesitamos reagrupar firmemente las fuerzas de los más consecuentes luchadores de la clase obrera, a los cuales les cabe la responsabilidad de impedir que el progresismo y el izquierdismo embarquen a la clase obrera en un plan mortal para sus propios intereses, como son estos planes del FMI, este plan trucho por el que Duhalde quiere quedarse en el gobierno nueve meses más. Nueve meses que pueden ser sangrientos, desde el punto de vista social: de despidos, de desocupación, hambre y de miseria para los trabajadores.


«Esos dos puntos son los siguientes: la crisis argentina no tiene una única salida. Ustedes escucharán seguido: ‘¿Cuál es la salida?’ Está mal, esta pregunta está mal, porque no es cierto que la Argentina sea el país de los argentinos, si esto fuera así habría una única salida. La Argentina es el país de los capitalistas argentinos y de los obreros argentinos; por lo tanto hay dos salidas: la salida de los capitalistas y la salida de los obreros, y una salida es excluyente de la otra salida. Nosotros vamos a hablar de los obreros, y esa única salida es que gobiernen los trabajadores para nacionalizar los bancos bajo control y gestión obrera, no pagar la deuda externa, planificar la economía en función de los intereses populares. Tenemos que impulsar esa Asamblea Constituyente, garantizar que se convoque una Asamblea Constituyente soberana y superar los límites de una Asamblea Constituyente, que en cualquier condición no deja de ser una institución representativa de la democracia burguesa. Por eso tenemos que desarrollar un poder obrero alternativo y por eso este acto está presidido a mis espaldas por un cartel que convoca a un Congreso de organizaciones piqueteras, asambleas populares, fábricas ocupadas, sindicatos combativos, centros de estudiantes en lucha. ¿Quién es el sujeto que va a imponer nuestro programa? El mismo que va a transformar este programa a medida que llegue a su propio límite, la organización independiente de los trabajadores.


«Quiero señalar también que no estoy adelantando una abstención electoral. Carrió adelantó una posición para marzo, decía que se iba a abstener, pero no decía qué iba a hacer ahora. Los que hablan de marzo, tienen que decir qué van a hacer ahora. Lo que importa es lo que se hace ahora, no lo de marzo. En marzo vamos a hacer aquello que corresponda a los cambios que podamos introducir por medio de la lucha ahora, y en esto tengo presente en particular a los compañeros de la Corriente Clasista y Combativa, que ya prometen una abstención electoral para marzo, pero que hoy están apoyando al gobierno de Duhalde; esas son abstenciones truchas, son abstenciones conservadoras. Una vez más – porque el PO y el Polo Obrero consideran a todos los compañeros de la CCC, parte del movimiento piquetero – , los llamamos a unirse al Bloque Piquetero, a Barrios de Pie, al Movimiento de Jubilados y Desocupados y a romper con el gobierno y marchar en común por las reivindicaciones de la clase obrera.


«El último punto, compañeros: la perspectiva de victoria de nuestro pueblo depende de un conjunto de factores, pero hay uno de esos factores que si falta hará muy difícil la victoria y probablemente sea imposible. Y en este país de demagogia barata, digo que la condición para la victoria del pueblo argentino, una victoria que este pueblo necesita absolutamente, porque hace 25 años que la clase obrera argentina va de derrota en derrota y uno percibe en el subconciente colectivo de los obreros y los piqueteros argentinos, que han dicho: no a otra derrota más; por eso hubo una rebelión popular el 19 y 20 de diciembre, por eso después del Puente volvimos a las calles. Porque por debajo de la corteza cerebral hay un lugar que dice: un cuarto de siglo recibiendo cachetazos, y qué cachetazos… se terminó. Todo el cuerpo, toda la psicología, toda la tendencia, la fuerza de la clase está empujando por la victoria. Se ve en un hecho, que la inmensa mayoría de compañeros que están acá vienen del peronismo, vienen del partido que los llevó de derrota en derrota en los últimos 25 años, y están acá porque han dicho ¡basta!, por eso vienen al Polo Obrero y al Partido Obrero.


«Las mujeres no se anotan en una derrota, porque las mujeres marcan la retaguardia final; cuando las mujeres entran a la lucha en el movimiento obrero, es porque no hay pasos atrás que se puedan dar. Antes se podía dar un paso atrás, uno podía volver a casa y había un orden; ahora se acabó el orden, se acabó la comida, se acabó todo; la mujer sale porque se acabó todo, hay una línea de la que ya no se puede retroceder, esa es la señal más segura de que hay una nueva psicología en formación en la clase obrera argentina.


«Para retomar, son necesarias muchas condiciones para una victoria, es necesario el momento más débil de la burguesía, una capacidad de fuerza en los trabajadores, en cierto momento son necesarias condiciones internacionales favorables, pero hay una condición que es tremendamente importante para la victoria: tiene que haber un partido político de la clase obrera, si no hay un partido político de la clase obrera no hay victoria, y lo que hoy predomina en la izquierda es que los partidos son nocivos. Sí, son nocivos los partidos del capitalismo, pero es más necesario que nunca el partido de la clase obrera. Hay gente que dice que no es necesario un partido de la clase obrera, porque me alcanza con escuchar la voluntad del pueblo. Ese es un político zonzo, porque un partido político no es una construcción momentánea o del momento; es una construcción histórica, es antes que nada un programa y un programa, si es realmente tal, resume, refleja, recrea la experiencia de siglos de la clase obrera, y cómo carajo se va a derrotar al capital con la experiencia de la última semana o del último mes y se va a tirar en saco roto la experiencia de millones de trabajadores, que en centenares de países del mundo durante decenas y decenas de años se empeñaron en abatir al capital; algunos no lo lograron y otros sí, y los que sí lo lograron también fueron derrotados. Si no tenemos esa experiencia en las alforjas de nuestro programa nos vamos al carajo, por eso, ante los planteos de los demagogos de la democracia directa y de escuchar a la gente, defiendo ante este multitudinario auditorio la experiencia histórica de luchas, victorias, derrotas y enseñanzas de la clase obrera mundial.


«Compañeros, si el PO es ese partido o no es ese partido se decidirá en la lucha y lo decidirá la historia, no se puede establecer de antemano. Lo que sí se puede establecer de antemano es que necesitamos un partido de la clase obrera y que el PO lucha para construir el partido obrero de la clase obrera en Argentina y a nivel mundial. Gracias.»

En esta nota

También te puede interesar: