09/08/2007 | 1004

La Sociedad Rural, más ruido que nueces

La retirada del secretario de Agricultura del acto de inauguración de la exposición de la Sociedad Rural causó impresión al periodismo, pero forma parte del folklore de los últimos cuatro años. Como dijeron los voceros del gobierno: “de qué se quejan si con nosotros ganaron como nunca”.


La ‘protesta’ del ruralismo tuvo un marcado acento ganadero, porque es probablemente el sector que menos ganó con la ‘recuperación’. Pero esto es así si se trata de aquellos que no destinaron la mayor parte de sus campos a soja o a maíz, donde las ganancias fueron enormes y son aún mayores ahora. Existe una contradicción entre la ganadería y la agricultura cuando el ganado es alimentado con forrajes y el precio de estos se va por las nubes. China importa maíz y soja para alimentar a su ganado, lo cual dificulta la ganadería en otros lados. Además, la demanda agraria ha crecido por el negocio del bío-combustible. Como consecuencia de estas tendencias, la crías y el engorde del ganado se ha desplazado al norte del país, donde el precio de la tierra es menor.


Lejos de desatender a los ganaderos, el gobierno negoció con ellos un subsidio para que envíen hacienda más gorda a Liniers. Clarín dio a conocer la noticia, que el gobierno luego no confirmó para no aparecer condicionado por los medios. Pero los billetes ya están empaquetados. Como lo tuvo que admitir el presidente de la Rural, consiguieron que el gobierno volviera atrás de la intención de cerrar el mercado de Liniers, que es un centro de manipulación de precios. Es cierto que la exportación de carne está regulada y que esto perjudica más a los ganaderos que a los frigoríficos. Pero el problema es que bajo el paraíso menemista los ganaderos liquidaron vientres, de modo que ahora no tienen animales suficientes para atender tanto al mercado interno como a la exportación. Los ruralistas igual se quejan, por la simple razón de que el que no llora no mama.


¿Eliminar las retenciones a las exportaciones? No se la creen: además hundiría el precio del dólar frente al peso, o sea que recibirían menos pesos. Las retenciones sirven para mantener la devaluación que ha permitido los grandes negocios de la agro-exportación.


Bajo Kirchner, la Rural ha perdido peso político, pero ha ganado más que nunca, que es lo que cuenta. Los precios de la tierra se cotizan en dólares por encima de los ‘90. La aristocracia de la bosta se debería preocupar menos por Kirchner y mucho más por lo que pasa en Wall Street.

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