28/03/2002 | 747

La tarea es preparar la Huelga General

«Para Duhalde, el futuro se mide en días», editorializa La Nación (27/3). Para los trabajadores, también. El gobierno agente del FMI está lanzado a consumar la definitiva confiscación del salario, para dar paso, en palabras del propio Duhalde, a un «salario» de 90 dólares (y a un subsidio a algunos «jefes de familia» desocupados de 50).


La radiografía del gigantesco saqueo de los gobiernos y el FMI se puede trazar en pocos datos.


En dólares, con una cotización a 3.00, los salarios de los trabajadores cayeron 67% en promedio a partir de la devaluación. Una «canasta» de 33 productos básicos para una familia con ingresos mensuales de 500 pesos tuvo un 25.6% de aumento sólo en la última semana, tomando los precios más bajos y casi ignorando los medicamentos –que subieron hasta un 35% en el mismo período (encuesta del SEC hasta el 20 de marzo). Hoy, con el dólar a 3 pesos, más de la mitad de la población se encuentra por debajo de la llamada «línea de pobreza», con un ingreso per cápita inferior a los 2 dólares diarios. Es una política consciente, no una improvisación: el dólar y los precios gozan de total libertad, los salarios no. Todo se indexa, los salarios no.


Los miles y miles de despidos que se están abatiendo sobre los trabajadores no tienen fin a la vista porque, también en palabras de Duhalde, «(para) el Fondo hay 450.000 empleados de más entre la nación, las provincias y los municipios» (Clarín, 27/3). La prensa extranjera calcula que, con los despidos ocurridos desde la última medición, la tasa de desempleo abierto supera el 25 por ciento (The Washington Post, 2/3).


El sentido de esta colosal confiscación es nítido en términos de clase. El gobierno de Duhalde y el FMI impuso a los ahorristas la devolución de sus depósitos en cuotas mensuales después del 2003 a 1.40 pesos por dólar, a los trabajadores el hundimiento del salario y (aún mayor) del empleo, en tanto los capitalistas que han dejado el país en la ruina fueron beneficiados con una licuación de sus deudas por 30. 000 millones de dólares y hoy exigen un trato similar para su deuda externa de 60.000. Duhalde presentó a estos empresarios como los «que se han quedado, porque quieren a su país y quieren a su empresa», pero los «que se quedaron» son los que tienen depositados 106.356 millones de dólares en el exterior, según el último informe (Clarín, 27/3), y son ellos y los «que se fueron» los que fugaron 13.000 millones de dólares solo entre enero y diciembre de 2001, un récord mundial (ídem).


Los responsables de este saqueo al pueblo actúan hoy forzados por la presión norteamericana, que exige vía libre para el pago de la deuda externa y su propio dominio. Los yanquis exigen que no se juzgue a la Corte Suprema, que se consume un nuevo y brutal ajuste sobre las provincias, que el dólar «flote» (abaratando los activos argentinos), que se reprima a los movimientos de lucha. Que no haya obstáculos para que sus capitales puedan quedarse con las empresas de los «patriotas» quebrados, en el caso de aquellas a las que no le alcanzó el enorme jubileo de sus deudas. Son estas exigencias brutales del FMI las que plantean la imposición de un régimen «fuerte», de gobierno por decreto y estado de sitio, para consumar esta inmensa ofensiva antipopular. Estamos en presencia de un gobierno impotente, no tan solo para enfrentar la rebelión popular, sino también para arbitrar entre todas las fracciones de los explotadores que pugnan por su propio salvataje.


En esta crisis, los trabajadores están dando una respuesta. La movilización del 24 de marzo, cuidadosamente silenciada por los grandes medios, se convirtió en una gigantesca manifestación política por «que se vayan todos», en oposición al golpe de estado alentado por el FMI y a la política del centroizquierda de preservación del gobierno. Los docentes de Río Negro han reafirmado la huelga por tiempo indeterminado, luego de una marcha a «pata y pulmón» que movilizó más de 5.000 trabajadores, y lo mismo han hecho los de Chubut. Los cortes y movilizaciones de los desocupados son un dato constante de la rebelión popular. El Bloque Piquetero Nacional ha anunciado su plan de lucha.


En este escenario, la tarea de la hora es preparar la huelga general, que no puede provenir de la burocracia sindical, en ninguna de sus tres variantes, porque su política común es la defensa del gobierno proimperialista, a quien aún siguen adjudicando la tarea de «unir el trabajo y la producción». La huelga general debe provenir de abajo, haciendo especial hincapié en las fábricas, las reparticiones estatales, los supermercados, las concentraciones de trabajadores de todo orden. Organicemos plenarios de organizaciones de trabajadores ocupados y no ocupados para debatir y resolver planes de acción hacia la huelga general, que unan los piquetes, las «cacerolas» y las fábricas. Convoquemos a convocar a un inmediato «cacerolazo» nacional frente a la desorganización económica, por el pan, el trabajo, la salud, la educación y el salario.


Bajo Duhalde, la patria capitalista y el FMI el saqueo será infinito. Para derrotar a los confiscadores, organicemos la huelga general.


Fuera Duhalde, el FMI y los saqueadores. Cárcel a los represores. Devolución de los ahorros populares. Nacionalización de la banca y las AFJP. No pago de la deuda externa. Aumento de emergencia, salario mínimo de 600 pesos, subsidio al desocupado y jubilación mínima de 500, indexado por costo de vida. Nacionalización de toda empresa que cierre o despida, reparto de las horas de trabajo.


Asamblea Constituyente libre y soberana en la nación, la provincia y los municipios.

También te puede interesar:

Las divisas se consumen en pagos de deuda, pero esta sigue creciendo.
Gran acto del Partido Obrero frente al Banco Central rechazando el pago de la deuda externa al FMI y los acreedores.
El gobierno canceló unos 345 millones de dólares al organismo.
Cerraron las listas en medio de la crisis económica y sanitaria y una elecciones convulsivas. Panorama político de la semana.
El arranque de campaña del Frente de Todos.
Hay un stock récord de 11,2 millones de vacunas sin aplicar.