11/09/2008 | 1054

La transición política y la «Constituyente social»

El dislocamiento del gobierno kirchnerista abrió una transición política. En el cuadro de reacomodamientos que está provocando, se ubica la «constituyente social» que promueve el sector de la CTA que lidera De Gennaro, cuyo objetivo es, sin embargo, viejo: crear «un nuevo movimiento político y social».

Con el gobierno…

En el curso del conflicto agrario, la CTA quedó aún más fracturada de lo que ya estaba, pues el setor de Yasky apoyó al gobierno y sus rivales pasaron a respaldar gradualmente al ‘campo’. En ese cuadro, los plenarios zonales preparatorios de la ‘constituyente’ quedaron en manos de la fracción de De Genaro y Lozano, que se empeña en disimular esa división. Los impulsores quieren que la ‘constituyente’, a pesar de su denominación ‘social’, «sea una alternativa electoral» (Crítica, 30/8).

Solanas plantea como único requisito «estar fuera del oficialismo» (ídem), aunque no dice lo mismo del campo sojero. Pero a la hora de «ampliar el arco de las alianzas», el ‘requisito’ contra el kirchnerismo se adelgaza. Lozano acaba de llamar al sector de Bonasso-Ibarra, a diputados de Juez y a Martín Sabatella -que hasta hace poco han revistado en el kirchnerismo o aún se encuentran en él-, a un «encuentro parlamentario» de la «constituyente».

Sabatella, por ejemplo, está negociando la formación de una lista de diputados «centroizquierda-K» para 2009, con los kirchneristas Heller y Graciela Ocaña. Otro animador de la ‘constituyente social’ – el SI de Macaluse y Raymundi-  desconfía de ese tipo de armados por razones que tienen poco que ver con los principios: «Te valoran hasta que entrás, después te mandan a la cola», según afirmó uno de sus diputados a Página/12 (7/9).

A los propios animadores de la «constituyente social» tampoco les resulta fácil dividir aguas con el kirchnerismo: el propio Lozano viene de votar el rescate de Marsans, salvando, por esa vía, a la camarilla de Ricardo Jaime. En el caso de la movilidad jubilatoria ha presentado un proyecto que constituye una variante de los oficiales, o sea que no restablece el 82% móvil.

…y con el campo

Con igual o mayor laxitud, la «constituyente» promete extenderse hacia el bloque de la patronal agraria. En los días en que Buzzi hacía evidente su acercamiento a Duhalde, Lozano dio por segura la presencia del presidente de la FAA en la «constituyente social». Los lozanistas dan como toda explicación que «con Duhalde (Buzzi) no tiene nada en común. Sólo se está dedicando a colectar por derecha con la salida de peronistas del kirchnerismo» (Página/12, 30/8). Pero Buzzi comparte con Duhalde la pasión por una nueva devaluación del peso, lo que a lo mejor Lozano tampoco ve mal. En este caso, Buzzi iría al nuevo encuentro de la ‘constituyente’ a «colectar por izquierda» para la salida devaluatoria.

En la misma línea, los dirigentes de la CTA han contactado a diputados de Carrió y, más aún, de Binner, quien, recordemos, en su calidad de gobernador de la provincia agroindustrial por excelencia, es lobbysta jefe de los pulpos agroindustriales. El MST, sin embargo, está criticando una insuficiente adscripción de la ‘constituyente’ «a la rebelión agraria» (Alternativa, 30/7/08) denominación que usan para describir al frente patronal de latifundistas, fondos de inversión, pulpos agroquímicos y chacareros capitalistas.

¿Cuáles son las novedades?

Así las cosas, queda claro que la constituyente social no pretende ser una alternativa a los bloques capitalistas que se disputan la transición política. Estamos ante una versión diluida del Frepaso. Integra a muchos de sus protagonistas, pero con una década de inconsecuencias y fracasos encima, y con un default económico y político en el medio. Sus animadores se han dispersado por distintas tiendas políticas, como para mejor subrayar su absoluta inconsistencia histórica.

Después de una larga trayectoria de apoyo a la burguesía industrial (fueron críticos de la ‘valorización financiera’ hasta que acabaron apoyándola en el programa de la Alianza), ahora se trasfiguran ante «esa clase media rural que -al decir de Lozano- es la burguesía nacional realmente existente». La ‘constituyente social’ reúne menos gente que un intento anterior – el Encuentro de Rosario-  que fue apoyado por Binner, Stolbitzer, el partido comunista y el ibarrismo. No se encontrará ningún texto ‘constituyente’ que aporte una reflexión crítica sobre los tamaños ‘bloopers’ cometidos en el pasado.

La «constituyente» no es una experiencia novedosa, pero tampoco es la expresión de un impulso popular; es una acción de aparato, por eso esa falta de vitalidad que se manifiesta en la ausencia de autocríticas. No abre un rumbo de lucha; por el contrario, aduce la necesidad de superar el campo reivindicativo, como si en este plano las burocracias sindicales de la CTA hubieran cosechado otra cosa que retrocesos enormes. Es, más bien, una fuga hacia delante de una central sindical fracturada. Tampoco se adjudica el propósito de ofrecer una perspectiva política nueva; se jacta, por el contrario, por insistir con la vieja.

La ‘constituyente’ no explota la disgregación económica y política del conjunto del régimen político para desarrollar una alternativa estratégica opuesta a él: por el contrario, alerta contra las consecuencias de una nueva dislocación. Este es el problema sobre el cual queremos hacer reflexionar a los activistas: la transición es una oportunidad que la ‘constituyente’ no explota para plantear un cambio de régimen de alcances históricos, sino para seguir con la política rutinaria.

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