26/04/2001 | 704

La tregua que sostiene a Cavallo

¡Qué contraste!


¿Se merece Cavallo un tratamiento distinto al que recibió López Murphy? Todo pareciera indicar que sí, porque a diferencia de lo que ocurriera con el ex ministro de la fundación Fiel, Cavallo no está jaqueado por ningún paro ni plan de lucha; a lo sumo hay una campaña por un plebiscito de parte de la CTA.


¿Será que Cavallo ha dado satisfacción a los reclamos populares? Por supuesto que no, como lo testimonian las continuas movilizaciones de desocupados, la continuidad de los despidos masivos y cierres de empresas, la huelga indefinida de Aerolíneas.


¿O será que Cavallo ha formado un gobierno muy fuerte que no podría ser resistido con eficacia por los trabajadores? Nada de eso. El gobierno es ultra-débil, como lo manifiesta la enorme división que ha provocado entre los capitalistas, la crisis en el Banco Central, las críticas que llueven de los economistas de todas las corrientes, la caída en la cotización de la deuda pública, la detención de Emir Yoma y la convocatoria a declarar a Menem.


Sin embargo, que hay una tregua, la hay. No la ha impedido el impuestazo, ni el mantenimiento de la reforma laboral y la promesa de reforzarla aún más, ni la insistencia en reducir y eliminar la PBU a los jubilados (no se ha derogado el decreto respectivo). Cavallo acaba de prometer al FMI un «ajuste» sobre los gastos sociales y de las provincias, del orden de los 700 millones de pesos.


Cavallo ha metido la mano en las AFJP más allá de lo que estaba autorizado hasta el momento, comprometiendo los aportes de los trabajadores en la compra de bonos que se desvalorizan todos los días y que se planea devaluar en un 30% en caso de una reprogramación de la deuda externa. Cavallo está planeando una ley de crédito público que otorgará un carácter de privilegio a los acreedores internacionales, por encima de los derechos de los asalariados y de los proveedores del Estado.


Sin embargo, hay tregua. No sólo esto, incluso Alfonsín y otros radicales anticavallistas se han reconciliado con el ministro de Economía de facto.


La razón para esta tregua es, sin embargo, simple; es la misma que, mejor usada, urgiría romper con esa tregua.


Es que precisamente la ruptura que la crisis económica ha ocasionado al frente capitalista ha llevado a una gran parte de los políticos y a la burocracia de los sindicatos, a la política de optar por el ala «más buena» de los explotadores, contra la «más mala» *sin importarles para eso si tal política es una salida para los trabajadores y si la tregua a Cavallo no será utilizada por Cavallo para superar su enfrentamiento con el bloque capitalista rival y arremeter con todo contra las masas con «ajustes» aún más violentos. Digamos que precisamente con esta finalidad de apaciguar a las masas que echaron a López Murphy, los rivales de Cavallo también le han dado una tregua, hasta que las condiciones les permitan recuperar su propia iniciativa.


La tregua a Cavallo ha puesto al desnudo la completa falta de política de los Alfonsines, Chachos, Cartañás-Farinellos, etc., y también de la burocracia sindical. Son todos apéndices del gran capital. Los partidos y burócratas «populares» han dejado nuevamente a las masas a la deriva, como furgones pasivos del imperialismo.


Lo que acabará con la tregua no es la burocracia sindical, ni los políticos «honestos» del capital, sino el fracaso de Cavallo, algo que avanza a pasos de gigante. Pero esta perspectiva no resuelve el problema de la dirección política que necesitan las masas. Lo hace más acuciante todavía.


Por eso, en este 1° de Mayo planteamos: los piqueteros necesitamos un partido político propio, un partido obrero.


Las masas todas necesitamos un gran Congreso nacional de delegados electos para oponer una alternativa de poder al régimen actual en descomposición.


Plan de lucha. Huelga General. Fuera De la Rua-Cavallo. Por una Asamblea Constituyente libre y soberana.

En esta nota

También te puede interesar: