07/01/2022

La UIA reclama testeos privados para frenar el “ausentismo”

La propuesta implica aplicar autotest en las fábricas, lo que sería el extremo de la descentralización privada de la pandemia.

La Unión Industrial Argentina le requirió al gobierno la habilitación de centros de testeos privados en las fábricas y lugares de trabajo para “acelerar” el procedimiento de testeo de sus trabajadores y acotar tiempos en el aislamiento de la plantilla laboral. Se trata de un nuevo planteo de adaptación a las necesidades patronales, que va de la mano de la descentralización privada de la pandemia que sugiere el gobierno nacional.

La iniciativa patronal surge a partir de la escalada nacional de contagios, que está surtiendo efectos en los lugares de trabajo debido a la alta tasa de casos positivos y aislamientos, tanto por Covid-19 como por contactos estrechos.

Hace unos días, las Pymes señalaron que se encuentran con un 20% de disminución laboral y amenazaron que esta situación podría originar desabastecimiento y mayor inflación, además de costos adicionales en los bienes debido a la no cobertura de las ART del Covid como enfermedad laboral.

Lo que ahora propone la UIA es que se la habilite para la realización de los recientemente autorizados autotest en los lugares de trabajo, para evitar dilaciones en el testeo del personal y obstrucciones al proceso productivo.

De avanzarse en esta dirección se estaría en el supuesto extremo de la descentralización privada de la pandemia, con las patronales “haciéndose cargo” del control epidemiológico: algo que ya habría fracasado al comienzo de la pandemia con los precarios y poco implementados protocolos sanitarios.

Las patronales ya están dando muestra de su desinterés por el cuidado sanitario de los trabajadores, cuando fuerzan al personal aislado a reintegrarse al lugar de trabajo antes de vencido el periodo de aislamiento para que no peligre la producción, o al no reconocer –como el gobierno indica- el aislamiento por contacto estrecho y aparición de síntomas.

Cabe señalar que los autotest, incluso, pueden dar lugar a falsos positivos, lo cual bajo el control de los empresarios sería utilizado para soslayar los contagios y continuar con las tareas laborales.

Como sucede con las ART, el control médico y sanitario en manos de las patronales está puesto al servicio y los intereses de estos, reduciendo los tratamientos y tiempos de aislamiento y  descanso, con el propósito de acotar gastos y de que cierren los números de la patronal.

La crisis epidemiológica no debe ser puesta bajo el control de los capitalistas y sus negocios, sino bajo control obrero y de la población, por medio de la centralización de todo el sistema de salud, el aumento de los testeos públicos y la apertura de más servicios de primera atención para evitar el colapso sanitario.

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