12/10/2021
elecciones 2021

La visita de Alberto Fernández a Tucumán y el comienzo de la campaña electoral

Candidato a senador nacional por el FIT-U

El feriado del 11 de octubre en Tucumán estuvo plagado de pequeños actos oficiales y otros de mayor envergadura. La visita del presidente y el jefe de gabinete es parte de una campaña electoral en un territorio que les fue favorable. En un marco de grandes derrotas en los distritos nacionales más importantes, Alberto Fernández lanza la campaña en Tucumán.

El primer acto protocolar se realizó en La Cocha, a 130 kilómetros de la capital, en una fábrica de chacinados que todavía no comenzó a producir. Se trata de un proyecto que recién abriría sus puertas dentro de un año. Los medios recalcaron que la inversión propuesta llegaría a los 120 millones de pesos y daría trabajo a 34 familias, una cifra bastante modesta para semejante inauguración. Pero lo más jugoso es que la fábrica habría recibido subsidios nacionales, provinciales y municipales, es decir que los capitalistas locales pondrían una parte menor de la inversión y se llevarían el total de la ganancia. El parasitismo del empresariado local es descarado y se festeja con presencia del presidente de la Nación.

Luego Alberto Fernández pasó a visitar una planta alimenticia en Simoca, una ciudad del interior, que ha comenzado su producción. Acá los medios destacan que la fábrica daría lugar a 100 puestos de trabajo. En este caso la modestia no podía ser mayor. Tucumán es una provincia cuyo índice de desocupación no baja de los 10 puntos hace años, es decir, más de 100.000 personas buscan trabajo cotidianamente y las estadísticas muestran que muchos otros directamente desistieron de la tarea.

La frutilla de la mañana se dio en Aguilares, donde el presidente (recibido amablemente por una comitiva de la CCC-PCR), fue a recorrer el edificio que albergará una dependencia de Gendarmería. No será la única en el sur provincial ya que hay otra en la zona de Monteros. El reforzamiento del aparato represivo en la provincia (y a nivel nacional) tiene que ver con la explosividad de la situación social: pobreza en aumento, desocupación, trabajo precario y una miseria difícil de aguantar requieren de mayor control por parte de las fuerzas represivas.

Promesas y demagogia

El acto principal se realizó en el Hipódromo de Tucumán ante un público numeroso. Por allí desfilaron cientos de punteros deseosos de figurar entre los convocantes y ser parte de la enésima jornada «histórica» del peronismo de la que después nadie se acuerda.

Fernández se encargó de regar de promesas el acto. «Martín (Guzmán) está en EE.UU. para negociar con el FMI», mientras que «los que nos endeudaron están ahora en Miami, brindando con los acreedores». «Al desendeudamiento no le decimos que no, siempre y cuando no sea a costas del hambre del pueblo». Esta posiblemente haya sido la mayor estafa de la jornada, este gobierno es un pagador serial de deuda, lo hizo este año entregándole al fondo 1.900 millones de dólares, todo esto en el marco de un brutal ajuste. Guzmán ciertamente está negociando con el FMI y tiene para vanagloriarse que ya ha bajado el déficit fiscal al 2% del PBI, a costa del 46% de pobreza.

En otra parte de su discurso el presidente hizo alusión al problema de la desocupación, que en Tucumán alcanza niveles superiores a la media del país: «poco a poco -dijo- tenemos que ir terminando con los planes sociales para que se recupere el empleo. No es verdad que alguien sea feliz con un plan social, vamos a trabajar para cambiar planes sociales por empleo». Lo seguro es que no hay ninguna medida de fondo para terminar con la desocupación, son palabras sueltas. Sin un plan de industrialización del país que permita crear cientos de miles de puestos de trabajo, los planes sociales subsistirán.

Finalmente, el presidente terminó el acto con un mensaje interno: «terminar con el tiempo de las discordias». Evidentemente se trata de un encargo al interior del PJ. Sucede que con la ida de Manzur al gabinete nacional no han terminado las discordias locales, simplemente se desplazaron para mejor oportunidad. El PJ local está parchado en función del espanto que les produce haber perdido las elecciones nacionales y que este escenario pudiera trasladarse a Tucumán. La pelea entre Manzur y Jaldo no tiene nada que ver con los intereses de los trabajadores, esta endeble paz tampoco encuentra relación en un plan de solución a la miseria reinante.

Nuestra campaña

Importa destacar que mientras los y las kircheneristas locales se deshacían en elogios al presidente por el rearme del gabinete y justificaban la presencia de Manzur y Aníbal Fernández de las formas más insólitas, a pocas cuadras del Hipódromo se realizaba un encuentro de mujeres y disidencias impulsado por las mujeres del Frente de Izquierda Unidad. Las y los que estuvieron presentes en el Parque Avellaneda tienen perfectamente claro que Jaldo y Manzur son enemigos declarados de los derechos de las mujeres.

El Partido Obrero realizó una campaña de cara a las Paso que le permitió ubicarse como la fuerza de izquierda más importante de la provincia. Se destacó en la campaña una importante intervención del Polo Obrero y de su juventud, una muestra que amplios sectores de la población están lejos de resignarse ante la miseria reinante y que buscan el camino de la organización independiente.

En la provincia de los enemigos de los derechos de las mujeres, de las fugas de femicidas con colaboración policial, de los crímenes de gatillos fácil, de la desocupación y la miseria crecientes y de cientos de problemas sin solución aparente, el Partido Obrero realizará una campaña destinada a difundir un programa de salida a la crisis y organizar a los trabajadores y desocupados. Un programa para enfrentar al ajuste y al FMI y por una salida de los trabajadores.

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