07/03/1996 | 484

Lágrimas de yacaré… en la crisis correntina

Curuzú Cuatiá, 13/2/96


El caprichoso comportamiento de la naturaleza muchas veces nos muestra situaciones verdaderamente horripilantes; es el caso del conocido reptil saurio de aguas cálidas que engulle a los pequeños miembros de su propia especie, sin importarle en lo más mínimo la magnitud de su sanguinario accionar.


En estos días de elevada sensación térmica, de crisis, decretazos y de confiscación salarial, todos los partidos políticos comprometidos con el ‘plan’ Cavallo: PJ-UCR-Frepaso, han imitado a nuestro querido caimán americano, ofrendando a la población una importante cuota cúbica en lágrimas de yacaré; en la recurrente pretensión de querer lavar sus complicidades políticas con el ajuste.


Las expresiones condenatorias a las medidas dictatoriales de Tato Romero Feris eleva y potencia la hipocresía mundana de estos partidos, porque en las provincias donde ellos ejercen el poder político han realizado éstas y peores medidas expropiatorias contra la población; basta como ejemplo, entre otras, las provincias de Córdoba, Río Negro y Buenos Aires.


La crisis político-institucional desatada en nuestra provincia ha puesto al descubierto la descomunal podredumbre de coimas, sobrefacturaciones, ñoquis, deudas fantasma y otras innumerables defraudaciones que han sumergido a la provincia y a las comunas del interior en una crisis de proporciones gigantescas.


Este descalabro político-social y financiero, ha propiciado un entrecruzamiento de acusaciones y denuncias entre el gobernador y los legisladores, con dimes y diretes que no van más allá de un mero fuego artificial de consecuencias nulas.


El enfrentamiento ficticio entre el gobernador y los legisladores tiene el único propósito de generar una cortina de humo para encubrir el acto delictivo de expropiar a los trabajadores provinciales el 25% de sus salarios.


La tercera pata de esta mesa pestilente la componen los burócratas sindicales, con el archicaduco recurso legal, que ya ha demostrado su inutilidad en conflictos similares en provincias como Córdoba, Río Negro, Jujuy y otras.


Este operativo político, llevado adelante por todo el arco dirigencial, comprometido con el ‘plan’ Cavallo, manifiesta en su desarrollo el carácter inocultable de distraccionismo puro.


En este sentido, los trabajadores no debemos comprar entrada en este circo-minué; estamos llamados a superar el repudio administrativo y leguleyo de partidos y burócratas sindicales, dividiendo aguas, responsabilidades y objetivos: “Que la crisis la paguen ellos”, el tándem Menem-Cavallo y sus acólitos compañeros de ruta; la clase obrera debe enfrentar esta crisis con esta consigna precisa, para delimitarse políticamente y no asumir costos ajenos.


Esta caracterización política deberá desenvolverse confiando plenamente en nuestras propias fuerzas y en un plan de lucha y movilización discutido democráticamente en cada gremio, hasta coronar una gran asamblea pueblera que unifique y coordine en un solo puño un plan de lucha general por nuestras más sentidas necesidades reivindicativas.

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