31/07/2021
elecciones 2021

Las Paso del MST: un problema de candidaturas y de orientación política

foto Willy Monea Ojo Obrero Fotografía

El domingo pasado (25/7) Alejandro Bodart publicó una nota de opinión en Página 12 titulada “¿Por qué hay Paso en el FIT-Unidad?”, cuyos argumentos vale la pena analizar.

El dirigente del MST afirma “este debate no es de candidaturas: hay divergencias sobre qué proyecto de izquierda construir”. Sin embargo, 48 horas antes del cierre de las listas (y tres días antes de la publicación del artículo de marras), el propio Bodart sostenía en un comunicado “como último intento para una lista democrática y equitativa propusimos que los cuatro lugares expectables y de visibilidad -primer diputado nacional por CABA y por la Provincia, primer legislador porteño y primer diputado bonaerense por la tercera sección- los encabecemos cada una de las cuatro fuerzas del FIT-U e ir segundos en otra candidatura”. Pero entonces “las divergencias sobre el proyecto político” se saldaban con una candidatura “expectable”… ¿En qué quedamos?

Es legítimo que todos los partidos del Frente tengan un lugar en las listas que les permita poder expresarse políticamente y ocupar un lugar en las posiciones parlamentarias eventualmente conquistadas en la elección. Pero precisamente para atender ese problema, el FIT-U tiene criterios de rotación de bancas, que permiten a todos sus miembros participar en las bancas.

Existen, naturalmente, divergencias políticas entre los partidos del FIT-U -cosa que vale para cualquier frente que no supone la construcción de un partido común. Pero la presentación solitaria del MST (que “combate el sectarismo” yendo solo) para competir con los partidos fundadores del FIT en las Paso, responde en verdad a un desacuerdo de fondo sobre la orientación política del propio Frente.

“Sectarismo y dogmatismo”: la clave de la disolución política de una alternativa independiente

Bodart sostiene que el FIT es “sectario” y “dogmático”, y redunda en eufemismos como que es necesario “modernizar a la izquierda”, “animarse a pensar en un movimiento político amplio” y otras yerbas. Cuando un partido como el MST habla de dogmas, hay que parar las antenas, porque fueron ellos quienes en 2005 borraron de su plataforma la lucha por el aborto legal para integrar a su lista como candidato a senador en la provincia de Buenos Aires al clerical Mario Cafiero, exfuncionario de Duhalde y agente de la Iglesia Católica. El “dogma” en la trayectoria política del MST son los principios clasistas y socialistas que se oponen a la disolución política en armados centroizquierdistas y alianzas de todo tipo con agentes de la burguesía. En el caso que citamos rifaron nada menos que una de las demandas más sensibles de la lucha de las mujeres y diversidades.

¿A quiénes quiere integrar ahora el MST? El artículo no lo dice, pero seguro no está dirigido a grupos como el MAS o Zamora, que ya rechazaron sumarse por su abierta hostilidad al FIT.

Los que nos acusan de “sectarios” son quienes se aliaron a la Sociedad Rural –cuando fue el conflicto del gobierno kirchnerista con el campo en 2008. El MST militó para las patronales sojeras y agroexportadoras. Las fotos de Vilma Ripoll con el sojero De Angeli (actual senador por Juntos Por el Cambio) fueron un factor de enorme confusión política que resultó un lastre para toda la izquierda que pugnaba por un curso de acción independiente para el movimiento obrero frente a los bandos capitalistas en disputa.

A ello se suman las alianzas electorales con Pino Solanas y Luis Juez en 2011. Uno terminó como funcionario del gobierno albertista, el otro enrolado en la oposición radical macrista. No fue el MST quien integró a los Solanas o Juez, sino estos los que utilizaron al partido de Bodart para sostener una construcción política hostil a la clase obrera. Un recorrido semejante liquidaría al Frente de Izquierda.

En relación a esta trayectoria, la incorporación del MST al FIT, conformando el FIT-U en 2019, fue un paso adelante, en la medida que permitió sumarse a conformar un polo de independencia de clase para enfrentar la polarización entre el PJ–kirchnerismo y el macrismo. Ahora el MST vuelve, con la interna, a colocar en debate si la izquierda debe desarrollarse sobre la base de sus propias posiciones y principios o sobre la base de una disolución en la centroizquierda. Las Paso actuales son un paso a la derecha de un grupo que se caracteriza por los bandazos políticos.

Bodart busca disimular esta política cuando dice que el FIT es sectario porque es “incapaz de integrar a activistas obreros y de los movimientos de lucha”. Pero lo cierto es que fue el Partido Obrero el que hizo una propuesta concreta para integrar a los luchadores obreros y populares con un Congreso del FIT-U y listas unitarias, que sirva para una proyección política de las luchas con un programa de independencia de clase. En efecto, nuestro pronunciamiento por el Congreso contó con la adhesión de activistas destacados de prácticamente todas las principales luchas en curso (tercerizados de EMA, Bimbo, “elefantes” de Neuquén, de la clínica San Andrés, docentes). No le conocemos al MST ninguna iniciativa para dar lugar a esta integración.

Por el contrario, la competencia interna en las Paso que ellos decidieron no son un factor de atracción para la participación en la campaña del activismo independiente que no integra ningún partido –y que en muchos casos, como señalamos, se pronunció por listas unitarias y acompañará la lista de Unidad que integra el Partido Obrero junto al PTS e IS.

La lucha electoral,  y el involucramiento de los activistas en ella, puede ser un instrumento muy valioso para potenciar una ruptura con los partidos patronales. Pero ello requiere que nuestra participación en las elecciones se guíe por esa batalla de clase, una orientación a la que –como vimos- el MST se avino recién en 2019 cuando se integró al FIT-U, en contraposición a su toda su política previa de disolución en la centroizquierda y frentes de colaboración de clase hasta con la derecha de la Sociedad Rural Argentina.

Lo que está en debate en estas Paso del FIT-U

En todo el artículo escrito por Bodart no aparece ninguna delimitación con el gobierno y la oposición patronal: ni se los nombra. Es de punta a punta un ataque al Frente de Izquierda. Curioso “antisectarismo”.

La integración (tardía) del MST al Frente de Izquierda tuvo como premisa el fracaso de su política de frentes oportunistas son fronteras de clase -que no les permitió ampliar el campo de posiciones de la izquierda, sino que los incluyó a ellos en proyectos políticos patronales. Esta experiencia del fracaso –sobre la cual nunca hicieron un balance- remarca el mérito de los que mantuvimos un campo político propio.

El Frente de Izquierda se fundó en base al rechazo a esta colaboración de clase. Su principal mérito –y lo que lo distingue a nivel mundial- es su independencia política. Para el MST, por el contrario, la participación en un frente de este tipo es circunstancial. Por eso ahora quieren llevarlo desde adentro a un terreno político de disolución.

Bien leída, toda la nota en Página 12 parece una tentativa de disolución del FIT y sus principios políticos. Eso es lo que se debate en estas Paso.

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