22/05/1997 | 540

Las pre-pagas ya controlan las Obras Sociales

«El representante del Banco Mundial en la Argentina, Patricio Millán, sostuvo ayer que el plan de reconversión de las obras sociales marcha en forma satisfactoria y las condiciones planteadas por el organismo internacional se están cumpliendo o por cumplirse en las próximas dos semanas» (El Cronista, 13/5).


Al día siguiente anunció que «una delegación del Banco Mundial estuvo en el país la semana pasada y se fue con una evaluación positiva del proceso de desregulación de las obras sociales. Por eso recomendó al directorio del organismo internacional que se libere el segundo tramo del crédito para salud por un total de 100 millones de dólares. La mitad lo recibirán 70 obras sociales y el resto el PAMI» (Clarín, 14/5).


Todo esto vuelve a ratificar lo que venimos sosteniendo en Prensa Obrera: la burocracia sindical está metida a fondo en la modificación del sistema de salud de las obras sociales en total acuerdo con el Banco Mundial y en alianza con la medicina privada. A tal punto que el personero Millán dijo que el acuerdo firmado por el gobierno con la CGT «sigue los lineamientos del Banco Mundial en materia de salud, donde los avances son formidables» (Clarín, 14/5).


Ya suscribieron el acuerdo 70 sindicatos, entre ellos la UOM, construcción, gráficos, periodistas, alimentación, docentes —o sea, todas las fracciones de la burocracia sindical. Y no son más porque para entrar en el plan del Banco Mundial la obra social tiene que tener como mínimo 10.000 afiliados, y más de 150 obras sociales no llegan a ese mínimo.


El plan del Banco Mundial


No es que el Banco Mundial no esté a fondo por la privatización de la salud y la liquidación de las obras sociales, pero considera que la privatización de las obras sociales debe pasar por una etapa previa de ‘reconversión’ que las adapte al mercado, porque de lo contrario todo el sistema de salud entraría en colapso.


Si se decretara de hoy para mañana el ingreso de la medicina privada en el sistema de obras sociales, más de la mitad de la población se quedaría sin cobertura. Primero, porque la medicina privada no tiene la estructura médica suficiente para atender a la población. Segundo, porque las prepagas o las clínicas privadas captarían a los trabajadores de altos sueldos —directivos, jefes, supervisores, empleados de jerarquía—, con lo cual dejaría a las obras sociales automáticamente sin financiamiento.


«Para que ingresen las prepagas debería estar más avanzada la desregulación de las obras sociales», dijo el representante del Banco Mundial (Clarín, 14/5).


¿Qué significa esto?


1) Que las obras sociales dejen de dar una cobertura universal e integral y que entre en funcionamiento el PMO (Programa Médico Obligatorio), la cobertura mínima. El costo de esta atención médica elemental es de 15 pesos por persona por mes, lo que coincide con el actual aporte que financiaría el sistema. Esto permitirá pasar a una segunda etapa, «en la que los trabajadores cuyos aportes superan el costo del PMO de su grupo familiar accederían a prestaciones médicas superiores. Habría así un segmento de cobertura médica básica igual al PMO y otro diferenciado de acuerdo con el salario de cada familia» (Clarín, 3/5).


De este modo, la salud se abre aún más al negocio capitalista, con planes básicos, de tercera, de segunda y de primera, de acuerdo al precio que pueda pagar la población trabajadora.


Se trata de un verdadero despilfarro que llevará a un encarecimiento de la salud y de los gastos en salud. Esto ya se ve en el dinero que prepagas y obras sociales están gastando en publicidad y promotores, pagados por los trabajadores con sus aportes.


El grueso de los trabajadores pasaría a tener una medicina de tercera y los que ganan un poco más una medicina de segunda. Mientras, las patronales seguirán con los planes de lujo de la medicina privada.


2) Que se achique el número de obras sociales y se alíen con las prepagas. Este proceso está en marcha y por eso Clarín reconoce que «aunque los sindicatos no quieren que la medicina privada pueda actuar como obra social, lo cierto que en salud ambos trabajan juntos… Con la desregulación, se ampliaron las alianzas de las obras sociales con las prepagas» (3/5).


Pruebas al canto. Algunas prepagas compraron varias obras sociales. Docthos, del grupo Roberts, se quedó con OSDO, y el grupo Exxel con la obra social Witcel. Bancarios le dio el gerenciamiento de la obra social a la consultora privada Coopers & Lybrandt y OSPLAD a Thornton. TIM y Medicien se metieron en la obra social de organismos de control externos. El sindicato de seguros también cerró trato con Docthos. «Staff Médico en la menemista UPCN y Medicus en ASIMRA (supervisores metalúrgicos) son los casos más claros de irrupción privada en el esquema solidario» (Página 12, 10/5).


Duhalde tampoco se quedó atrás y lanzó Provincia Salud, en acuerdo con un fondo de inversión administrado por el Chase Manhattan Bank (Clarín, 11/5). «Para no empezar de cero cerraron un acuerdo con la Mutual de Empleados del Provincia, que aportará 70.000 afiliados y tienen el gerenciamiento de la Obra social de Empresarios Pequeños y Medianos (Osdepym), una entidad con 15.000 cápitas». Lo que Clarín no dice es que Provincia Salud dirigirá IOMA, la obra social de empleados públicos provinciales.


Por ese motivo, Página 12 reconoce que «para estas empresas, ahora el interés en la apertura del mercado es menos relevante porque ya están adentro de la competencia por los afiliados de otras entidades sindicales».


El objetivo del Banco Mundial es que este proceso de alianzas con las prepagas madure durante todo el año 1998 y ya en 1999 desaparezca el sistema de obras sociales por uno enteramente privatizado. Mientras tanto, este año el gobierno, con el acuerdo de la CGT, se comprometió con el Banco Mundial a permitir que la medicina privada actúe como obra social del personal de dirección.


Programa


Está en juego la defensa de la salud de los trabajadores. Por eso el PO propone el siguiente programa de acción:


1) Abajo el PMO. Por la defensa de la cobertura médica integral y universal, sin carencias ni exclusiones, sobre la base de una infraestructura moderna y adecuada y sin planes diferenciados en función del sueldo. Igual salud para todos.


2) Abajo la arancelización de los hospitales. Fuera la autogestión y el autofinanciamiento. Triplicación del presupuesto de salud.


3) Abajo el plan del Banco Mundial.


4) Fuera la burocracia de las obras sociales. Control obrero de las obras sociales.


5) Expropiación de todos los recursos de salud en manos de pulpos privados, sanatoriales y farmacéuticos y su puesta en funcionamiento al servicio de un plan nacional único y gratuito de salud, bajo control y administración de los trabajadores.

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