20/04/2006 | 942

Levantada piquetera


El gran operativo de infantería de Aníbal Fernández para garantizar “media calzada” no pudo evitar el copamiento durante cinco horas del Obelisco, incluyendo Corrientes y la avenida “más ancha del mundo” en todos sus carriles. Sólo su masividad explica la medida del movimiento piquetero.


 


Cuando La Nación nos daba por muertos, la Unidad Piquetera conmocionó al país con medidas similares en una decena de provincias, excepto Córdoba, que salió el miércoles 19 con los trabajadores estatales.


 


No hay tal “regreso de los duros” porque nunca nos fuimos. Estuvimos el 13 de marzo con Las Heras, en enero por perpetua a Fanchiotti y Acosta, en diciembre por el aguinaldo, en múltiples luchas parciales de la clase obrera, y fuimos el contingente organizado más masivo del 24 de Marzo.


 


El punto es que logramos una enorme repercusión a partir del replanteo del programa por el que luchamos. Esto importa más que todo, porque nos abre una perspectiva futura.


 


Desde el Obelisco lanzamos un llamado a la organización del medio millón de trabajadores superexplotados por 150 pesos en la función pública, para que mediante la formación de cuerpos de delegados luchen junto a nosotros por el pase a planta permanente. Denunciando las cooperativas de trabajo en negro del plan “Agua más Trabajo” y del “Techo y Trabajo” con las que lucran los dirigentes oficialistas, y de hecho, tres de ellas de Florencio Varela compartieron el piquete y la olla popular con nosotros.


 


Hemos formulado un programa de inserción laboral mediante bolsas de trabajo obreras y piqueteras en las obras públicas de cada municipio y provincia, sean presupuestadas, en curso o simplemente prometidas, para luchar por él junto a los vecinos y la juventud de cada distrito. Y lo haremos disputando el monopolio patronal de la contratación negrera en la construcción, que tiene medio millón de trabajadores no registrados (Clarín, 18/4). Igualmente, la lucha por tierras y viviendas, bajo control de los afectados, otro negocio de D’Elía.


 


El gran piquete refutó ante millones de oyentes de radio y televisión a la gran patronal y al gobierno en el tema de la capacitación, comenzando la lucha por ella en horario de trabajo, en la empresa pública o privada, en blanco, con categoría de aprendiz.


 


De hecho, este piquete fue el planteo más acabado de un sector en lucha contra el trabajo esclavo que colocó en la agenda el Cromañón de compañeros bolivianos, planteando que el Estado se haga cargo de la continuidad laboral bajo control obrero de todas las explotaciones en negro cuyo blanqueo planteen los propios trabajadores, estableciendo una línea de organización de ellos mismos por estos objetivos.


 


Por primera vez, varias de las organizaciones tomaron la denuncia de la contraprestación negrera a favor de un subsidio libre de ella para todo desocupado. Sus consignas nos ayudarán a unirnos a las luchas de vastos sectores afectados por el trabajo en negro: la pesca, el citrus, el trabajo rural en general, la construcción, entre otros.


 


Si la perspectiva se asimila se abre una etapa de preparadas luchas locales por estos objetivos, convocando nuevos contingentes vecinales de desocupados, porque allí están las obras que se hacen y las que no, allí está la tierra y allí están las fábricas a las que queremos ingresar. Y será la masividad la que nos dé la victoria.


 


En el día de los presos políticos, fue también una tribuna de denuncia de la represión, por la libertad de los compañeros de Las Heras, de Cristian Ruiz, de Berrozpe y de todos los presos políticos. Y en el acto final varios oradores exigimos que se vaya Aníbal Fernández, el responsable directo de las crecientes tropelías represivas.


 


El piquete nos proyecta a grandes actos obreros y piqueteros el 1º de Mayo en todo el país.

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