04/09/2020

Invitación a la juventud revolucionaria y antiimperialista de América Latina y del mundo

Vamos al Congreso de la Unión de Juventudes por el Socialismo.

Invitamos a organizaciones y activistas de la juventud de todos los países a participar del Congreso de la UJS el 25 y 26 de Septiembre.

Por la unidad obrero-estudiantil, por el triunfo de las rebeliones populares

Por la derrota del golpe en Bolivia y el fin de la injerencia imperialista. Por una alternativa revolucionaria para la juventud.

América Latina en la encrucijada

Desde el año pasado distintas rebeliones populares han sacudido nuestra región, que se encuentra ahora en el centro de la crisis política, económica y sanitaria. El golpe en Bolivia es enfrentado por una enorme resistencia obrera y campesina; las rebeliones en Ecuador, Chile y Puerto Rico contra las políticas de ajuste pusieron en jaque a los distintos gobiernos. Colombia, Nicaragua, Haití, Venezuela, Brasil y todos los países del continente se vieron sacudidos por enormes jornadas de protestas.

La pandemia del Covid-19 colocó a Brasil, Perú, Colombia, México, Chile y Argentina entre los primeros países del mundo en cantidad de casos y los contagiados en toda la región orillan los 7 millones, con más de 260 mil muertes. El colapso de los sistemas sanitarios en muchos países de la región – en Ecuador, Perú y Bolivia hasta con muertes en las calles- son la expresión más cruda de un régimen político que nada tiene que ofrecerle a la juventud y los trabajadores.

En materia económica, se agudizaron las contradicciones que tuvieron como respuesta grandes movilizaciones de masas en todo el continente durante 2019. Los despidos en toda la región se cuentan por millones al igual que la población que ha caído por debajo de la línea de pobreza.  La miserable ayuda social, en los pocos países que se ha dado, contrasta con las enormes erogaciones financieras y subsidios de todo tipo al capital. Esto es acompañado por una nueva sumisión a las políticas de ajuste a la medida del FMI que se han dictado en todo el continente. Estamos ante una crisis histórica, solo comparable a la de 1930, que avanza hacia una depresión y que golpea en primer lugar a los jóvenes. Las reformas laborales propuestas por los gobiernos de todos los signos políticos buscan imponer definitivamente la precarización. Pero, por estos mismos objetivos reaccionarios, estas medidas no pueden ejecutarse sin despertar nuevas conmociones económicas y sociales. La crisis que dio lugar a los levantamientos de 2019, lejos de sepultarse con la pandemia, se ha agravado. Las rebeliones latinoamericanas han entrado en un compás de espera, pero solo para dar lugar a una irrupción aún mayor.

Arde el imperio

Al norte del Río Grande también ha estallado una rebelión de características históricas con el asesinato de George Floyd. Enormes manifestaciones en el corazón del imperio obligaron a Donald Trump a desplegar las fuerzas federales y a que los gobernadores decreten el toque de queda en numerosos Estados. Con el fusilamiento de Jacob Blake, la rebelión se ha recrudecido con decenas de movilizaciones contra la brutalidad policial en los estados gobernados tanto por demócratas como por republicanos.

Las protestas en distintos puntos del país no solo levantan las banderas antirrepresivas, sino que son también la expresión del fuerte descontento popular, del desempleo y de la pobreza. Más que nunca, está planteada una campaña militante por el Fuera Trump, que extienda la rebelión, coordinando a los diferentes sectores en lucha, para terminar con las farsas de republicanos y demócratas.

La juventud se levanta

La juventud estudiantil y trabajadora ha demostrado estar a la cabeza en este periodo marcado a fuego por el enorme descontento popular. La pandemia ha sido la palanca de los gobiernos de todo signo para avanzar, aún más, en la precarización laboral y educativa de les jóvenes.

En el ámbito educativo, la virtualización forzosa que se ha impuesto en la región no cuenta con presupuesto en ningún país para resolver las necesidades estudiantiles y docentes. El Banco Mundial, el FMI y la Ocde, postulan que la virtualidad “llegó para quedarse”. Los gobiernos preparan, por esta vía, una profundización de la mercantilización educativa, que amenaza con destruir los derechos laborales docentes y propiciar una deserción estudiantil en masa. Las enormes movilizaciones en Paraguay, que se están dando en este momento por la gratuidad universitaria, son un ejemplo de cómo enfrentar estas políticas.

En Colombia, los plantones estudiantiles acompañaron el paro por más de 50 días de los universitarios. Puerto Rico, de la misma manera, ha visto una enorme huelga estudiantil contra el vaciamiento universitario y los abusos sexuales por parte de docentes.

México y Ecuador enfrentan también una enorme ofensiva antieducativa. El primero con un avance enorme de la educación privada, como consecuencia del desfinanciamiento del sector público; el segundo, por un recorte presupuestario de 32 millones de dólares, que ha generado el rechazo de todo el movimiento estudiantil.

En Perú, el movimiento secundario y universitario se ha organizado por bonos para todos los estudiantes que lo necesiten. En Brasil, la juventud y el movimiento obrero se movilizan contra el fascista Bolsonaro: no solo contra las políticas de ajuste, sino también frente a una de las mayores catástrofes ambientales de la historia.

En la Argentina, los estudiantes y docentes se han organizado contra la vuelta a las aulas en pleno pico de contagios. En las universidades nacionales, la deserción se ha disparado como nunca antes y los estudiantes se han comenzado a organizar por fuera de las direcciones de los centros y federaciones que responden al gobierno nacional y a la oposición patronal. Mientras, en Uruguay, la juventud protagonizó intensas jornadas políticas, organizándose por fuera del Frente Amplio. En Chile, los secundarios combativos preparan su lucha por el Fuera Piñera.

La juventud trabajadora también ha sido un factor determinante. Mención especial merecen los trabajadores de apps de reparto, que han impulsado paros internacionales por sus reivindicaciones y acciones coordinadas en América Latina y Europa.

También fueron los jóvenes que estudian y trabajan en los barrios más carenciados quienes se pusieron a la cabeza de organizar a sus vecinos por salario, comida, vivienda y recursos.

Por todo el mundo, desde las huelgas obreras en Francia, pasando por las puebladas de Estados Unidos, las protestas en Hong Kong, la lucha de las textiles indias o los levantamientos en Medio Oriente, se encuentra presente un fuerte contenido juvenil, que toma en sus manos las tareas nodales y se abre paso en la lucha contra el Estado.

Este tono juvenil está acompañado de un protagonismo destacadisimo de la mujer trabajadora, lo cual revela el alcance y la profundidad de estos movimientos. Las mujeres se alzan en tribunas y barricadas, como referentes centrales. A esto se le suma la continuidad de la pelea por el aborto legal y la separación de las iglesias del Estado y contra la violencia de género, gigantescas en América Latina y en todas las latitudes.

El Congreso de la UJS y la pelea por la independencia política

En este contexto explosivo, estamos convocando al Congreso de la Unión de Juventudes por el Socialismo de Argentina. Creemos que las tareas planteadas requieren dar una instancia para el debate, con vistas a la acción común, de todos los jóvenes luchadores del continente y del mundo que batallan día tras día, organizándose con independencia política de todos los gobiernos capitalistas.

El ajuste viene acompañado de un fuerte intento de cooptación de la juventud, en particular por los gobiernos y partidos nacionalistas y frente populistas. La izquierda ha actuado como tributaria del nacionalismo en lugar de defender la independencia política en lugar de contribuir a poner en pie partidos revolucionarios, partidos de la clase obrera

Bajo diferentes nombres y colores, esta cooptación se manifiesta en un copamiento de las organizaciones estudiantiles y juveniles, que borra sus posibilidades de intervención ante los reclamos más elementales, pero también en un nivel político general, influenciando a los jóvenes y sus luchas hacia la conciliación con el estado, con la burguesía y con su régimen. El caso de Chile, con la negativa del PC a plantear la caída de Piñera, ilustra esta situación. La tarea consistirá, por lo tanto, en recuperar las organizaciones juveniles y luchar por las reivindicaciones, pero no como un fin en sí mismo, sino para poner estas conquistas al servicio de las grandes gestas obreras y populares, forjando nuevas camadas de militantes obreros y socialistas.

La juventud que ha sido vanguardia en el ciclo de rebeliones de nuestro continente debe superar a los partidos del régimen, tanto nacionalistas como de derecha. La juventud no es una clase en sí misma, pero sus tendencias inherentes al cuestionamiento, a la crítica y a la revuelta, que la colocan en la vanguardia de todas las luchas, plantea también la necesidad de su estructuración política. La unidad con la clase trabajadora y la construcción de una alternativa revolucionaria es la llave para que todas las luchas, incluyendo el movimiento de mujeres y Lgtb, las luchas ambientales, indígenas y campesinas alcancen el triunfo.

En este sentido, invitamos a todas las organizaciones y activistas de la juventud de todos los países a participar del Congreso de la UJS el 25 y 26 de Septiembre de manera virtual, para discutir cómo poner en pie una alternativa revolucionaria de la juventud y la clase obrera.

 

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