27/11/2003 | 827

Lo que dejaron las elecciones

Por Oso

El dato objetivo de las últimas elecciones es que no nos alcanzó para meter un concejal, que era la meta que nos habíamos propuesto, manteniendo, con el 5%, el caudal de la presidenciales y 1/3 de la elección para constituyentes.


La tendencia general del electorado fue no votar a Romero (lo que ya se había evidenciado en las presidenciales y en las constituyentes). El candidato a la reelección, el justicialista Marcelo Abraham, sacó el 30%, que no le alcanzó para mantener la Intendencia. La fuerte demagogia empleada por el Prs y el gran aparato que movilizó en la zona fueron los factores para que Zottos, candidato a gobernador, obtuviera el 60% de los votos, arrastrando al desconocido Valenzuela a la Intendencia, con el 33%. Otro sector que se llevó votos fue Unidos Por Salta (sacó el 25%).


La derrota de Romero en Tartagal se evidencia también en que su mayor defensor, el empresario Andriano, sólo obtuvo el 3% de los votos. Andriano es el presidente del Centro de Empresarios de Tartagal; hace unos meses impulsó toda una campaña en contra de los piqueteros, y está al frente de la Cooperadora Policial.


Los activistas más destacados del Polo Obrero fueron los protagonistas principales de la campaña electoral del Partido Obrero. Habilitamos cuatro casas electorales, duplicamos la distribución de la Prensa Obrera (lo que muestra un gran salto cualitativo, aunque heterogéneo, en las filas del Polo); pero no todos los delegados participaron activamente de la campaña y la lucha reivindicativa se disocia de la lucha política en un sector de los compañeros del Polo.


Este dato es de suma importancia y es sobre el que debe evaluarse la acción del partido en el próximo período. En lo inmediato, queda como desafío discutir en las filas del Polo la intervención política en todos los aspectos de la lucha de clases. Nuestro movimiento viene imponiendo conquistas como la incorporación a trabajos de sísmica de decenas de compañeros, y en la misma línea se ha forzado el financiamiento de emprendimientos comunitarios por alguna de las petroleras. Con lo importante que son estas conquistas, nadie debe perder de vista que son una concesión mínima de empresas.


Nuestra lucha por el pan y el trabajo no es más que una lucha por el poder, para terminar con el saqueo petrolero e imponer el control obrero de la producción.