Políticas

5/2/2026

Los choques de la burguesía petrolera suman contradicciones a la politica económica oficial

La cuestión de los caños para el futuro gasoducto Vaca Muerta-Punta Colorada.

Gasoducto.

En estos días ha estallado en los medios la decisión de PAE (un conglomerado entre capitales ingleses, nacionales y del Estado chino) y Pampa Energía (grupo Mindlin, Anses, Joe Lewis y otros) de adquirir a una empresa de la India los caños para la construcción de un futuro gasoducto que desde Vaca Muerta lleve gas natural hasta los buques licuefactores que amarrarán en la zona de Punta Colorada en la costa rionegrina, próxima a la ciudad de Sierra Grande.

Todos hablan que el gran perdedor de la compulsa es nada menos que Techint (Paolo Rocca), quien posee el monopolio de la fabricación de caños con costura en su planta de Siat en la localidad bonaerense de Valentín Alsina.

Este desaire (alimentado entre otras cosas por la rivalidad histórica entre Rocca y Bulgheroni) fue festejado por el gobierno de Milei calificando al titular de Techint como el “señor Chatarrín” y defendido por el ministro Federico Sturzenegger, con el argumento de la supuesta superioridad del mercado y la prevalencia de los menores precios. Pero quedarse en esto es como quedarse mirando por el agujero de la cerradura. Hay Estado detrás de esta licitación por donde se lo mire.

En primer lugar en PAE participa una petrolera estatal china, en Pampa una parte importante del capital accionario está en manos de la Anses, y Techint denuncia el incumplimiento del RIGI (festival de eximiciones impositivas para la importación y otras ventajas) del cual se benefició para otras obras y se beneficiaría si hubiera ganado la licitación.

La amenaza de dejar obreros sin trabajo de Rocca es una hipocresía, porque no hay que olvidar que para fabricar los tubos del gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno) tomó en Siat 400 operarios bajo contratos precarios y despidió a 160 de ellos a mediados de 2024, con la absoluta complicidad de los entes estatales. Para Paolo Rocca los obreros de Siat son descartables. Es en realidad una disputa por favores del Estado que reclaman tanto PAE y Pampa como Techint. Es esa pelea por las “muletas” estatales las que han movido los hilos del asunto.

De China o de Brasil, la chapa siempre sería importada

Suponiendo que la empresa de la India, ganadora de la licitación para la provisión de los tubos del gasoducto, adquiriera la chapa para fabricarlos en China, movió a Techint a denunciar dumping por los subsidios de aquel país a la producción de acero. Pero si la licitación la hubiera ganado Techint, la chapa provendría también del extranjero, en este caso de Brasil, donde la empresa de Paolo Rocca goza de sus propias “muletas” estatales. Y en ambos casos los caños gozarán de los superbeneficios que otorga el Rigi para la importación de materiales y equipos.

Precisamente Techint a fines del año pasado adquirió por U$S 315 millones la participación de un grupo japonés en Usiminas y ahora Techint controla el 83% de dicha empresa. Rocca hizo esta operación al mismo tiempo que lanzaba la amenaza que cerraría Siat si no le compraban los tubos para la obra en la cual, ahora, quedó al margen.

Estas “muletas” ya beneficiaron a Techint cuando junto a Sacde (la constructora del holding Pampa) construyeron la obra del gasoducto NK con tubos que proveyó Techint (desde su planta SIAT en Valentín Alsina) con chapa importada de su acería en Brasil (Usiminas).

Pero hay un detalle que en este debate público y con ribetes de escándalo oficial no se menciona. Es que en la obra de la reversión del gasoducto norte, cuyos tubos proveyó Siat con chapa importada de Usiminas, hubo un fallo gravísimo: un codo de ese caño se abrió como una lata de sardinas durante la prueba hidráulica. Como en el juego del gran bonete se culparon unos a otros, pero lo cierto es que si en vez de fallar cuando tenía agua a presión en su interior, lo hacía cuando conducía gas, hoy recordaríamos el hecho como la catástrofe del gasoducto norte.

Se habló de “falla del material” (culpa de Techint en Brasil), de falta de inspección de Enarsa (que estaba desmantelada de técnicos por Milei-Sturzenegger). Sea lo que sea, el hecho ocurrió, y con un gasoducto no se juega.

Por su parte la empresa de la India ganadora de la licitación, Welspun, para los tubos del gasoducto de provisión para los barcos licuefactores, es proveedora de grandes petroleras como Dow, Exxon, Shell, Chevrón, etc, que significan el 30% de sus ingresos. Incluso proveyó de tubos a la plataforma off shore de Total en el sur del país. Pero nada indica que la chapa procedente de china que utilice la empresa Welspun será de mejor calidad. Y se trata de más de 500 kilómetros de tubos que deberían ser soldados longitudinalmente en Siat y luego por los extremos durante la construcción del gasoducto. Construcción que todo indica puede quedar en manos de Sacde (Pampa) y ….Techint. El desplazado de la provisión sería uno de los encargados de soldar y enterrar los tubos que critica por falta de calidad, entre otras cosas.

Un caos donde rivalidades y negocios conjuntos ocurren todos al mismo tiempo. Donde como los fulleros de una timba, todos se traicionan y todos se alían entre sí en función del negocio y la “muleta” estatal. En ese torbellino, los epítetos de Milei para un lado u otro, son apenas la pelusa del durazno.

Lo que está claro es que, como ya hemos dicho, si se hace la obra, solo será como otras, para exportar un gas que falta en los hogares argentinos, y que debemos pagar con grandes tarifazos y quita de subsidios que, de paso, han hecho estallar la cuestión del cambio de metodología del Indec para calcular el índice de precios. Otro papelón de improvisación, idas y vueltas de un gobierno que pone toda su atención en reventar a la clase trabajadora y más de un siglo de conquistas obreras. Está claro que en esto los Rocca, Bulgheroni o Mindlin, no tienen grietas.

La nacionalización de toda la industria energética a lo largo de toda su cadena bajo control obrero, es la única garantía que las obras no sean una trampa mortal y que el recurso natural esté puesto en función de la cobertura de las necesidades populares y el desarrollo de las fuerzas productivas.

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