25/07/2002 | 764

Los familiares de la Amia con los piquetes y las cacerolas

El 8º aniversario del atentado a la Amia –el primero luego del «Argentinazo»– fue conmemorado con diversos actos de tono crítico.


Aunque en el acto oficial organizado por las conducciones oficialistas de la Amia y la Daia se oyeron fuertes expresiones contra el poder político de turno, contra Duhalde y Ruckauf, sus antecesores Menem y De la Rua y la «maldita policía bonaerense», esto no representa hoy ningún avance. Lo hicieron en 1997 Laura Ginsberg y Memoria Activa. El acto oficial tuvo un tono más radicalizado por el cuadro político abierto con el «Argentinazo».


En el acto que convocó la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia (Apemia) en la Plaza de Mayo, hablaron diversos movimientos: la Correpi, la Fuba y las asambleas populares. Antes del cierre de Laura Ginsberg, habló Néstor Pitrola, del Polo Obrero, acompañado por Antonio Vito, del MTR, en nombre del Bloque Piquetero Nacional. Pitrola planteó la necesidad de una lucha común contra el régimen de la masacre en la Amia y de los asesinatos terroristas en los puentes de Avellaneda. También llamó a participar de la gran jornada nacional de lucha de la «acampada» en la Plaza de Mayo el 5 de agosto próximo.


La lucha es una sola


Laura Ginsberg cerró el acto con un combativo discurso. No sólo reitero que «el Estado argentino es la conexión local de la masacre de nuestros familiares», sino que también denunció «la mano de estados como Brasil, Estados Unidos e Israel, entre otros, que intervinieron a través de sus servicios secretos y nunca aportaron ninguna información para esclarecer el ataque a la Amia».


Relacionó su lucha con la de los piqueteros… «y por eso, ahora vamos por los responsables políticos de tamaña criminalidad y de tanta ‘cacería atroz’…».


Repudió el juicio oral, condenó a los tres poderes del Estado y planteó la lucha para » que se vayan todos».

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