30/09/1998 | 602

Los obreros de la Uocra dicen ¡basta!

Los trabajadores de la construcción han vuelto a salir al paro y la movilización. Es que la voracidad capitalista sigue cobrando víctimas.


El jueves 17, los albañiles de una obra de Ensenada vieron desmoronarse una pared sobre las cabezas de dos de sus compañeros que murieron sepultados. Otros tres trabajadores fueron internados con heridas graves. La pared no estaba apuntalada. El mismo día, otro trabajador de la construcción de Mar del Plata fue internado en terapia intensiva después de desplomarse desde un segundo piso.


En Mar del Plata, los obreros de la Uocra (sindicato de la construcción) hicieron un paro activo el martes 22.


El viernes 18, una manifestación obrera recorrió las calles platenses en el marco de un paro total. Las autoridades policiales reconocieron»que la última vez que vieron tanta gente en la calle fue en la protesta docente de 1996″ (Clarín, 19/9).


La manifestación platense se cerró con un reclamo: «pediremos a las autoridades nacionales del gremio la realización de un paro nacional» (ídem).


Gerardo Martínez, secretario general de la Uocra y diputado ‘gremial’ menemista, prometió en la manifestación del 5 de agosto —ante miles de trabajadores— que, si en 30 días no se aprobaban modificaciones a la legislación sobre las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART), volvería a convocar a un paro activo y a un plan de lucha. Pero, como se ve, no sólo pasaron esos 30 días… Desde mayo último son 21 los obreros de la construcción asesinados por la superexplotación patronal.


En octubre de 1995, a través de un pacto entre la burocracia sindical menemista de Martínez y las cámaras empresarias, fue aprobada la ley de Riesgos de Trabajo. Esta prohíbe a los trabajadores recurrir a la justicia civil o penal para exigir indemnizaciones por fallecimiento, mutilaciones o enfermedades contraídas en el trabajo. Las patronales pagan, en cambio, un pequeño canon a las ART, las que ‘aseguran’así la vida, la integridad física y la salud de los trabajadores. Pero en caso de accidente, las viudas cobrarán no más de 150 pesos por mes. Esto ha sido un formidable incentivo para que las patronales dejen de invertir en seguridad y… para que crezcan geométricamente los accidentes de trabajo. La misma Cámara que agrupa a las ART ha admitido que «el 97% de los empleadores no cumple con las normas de seguridad e higiene. ¿Qué hacemos? ¿Clausuramos preventivamente a todas las empresas del país?» (Clarín, 7/8). Los patrones de las ART han resuelto que es preferible malgastar la sangre de los trabajadores.


En un seminario realizado en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), la abogada de la Uocra, Martha Pujadas, reconoció que «al empresario y su ART les resulta económicamente más ventajoso pagar el siniestro que prevenir su ocurrencia» (Ambito Financiero, 21/9).


La reforma que la burocracia de la Uocra quiere introducir pondría en marcha «un ente de gestión cuyos accionistas serían la UAC, la CAC (las dos cámaras patronales de la construcción) y la Uocra» (Clarín, 11/6/96), que levantaría un toco en ‘comisiones’… y profundizaría la impunidad patronal.


Una lucha contra la ‘flexibilización’ antiobrera


El presidente de la Comisión de Vivienda del CAI, Resnick Brenner, señaló en el citado seminario, que «mientras la construcción creció el último año 22% la ocupación laboral bajó 8%» (Ambito Financiero, 21/9). Esto se debe al alargamiento de la jornada de trabajo, a los ritmos crecientes, a la superexplotación y al trabajo en negro.


Según Rafael Vodovosoff, un consultor sobre accidentes de trabajo, hay «subcontratación de tareas (se llega al extremo de obras en las cuales todos los trabajadores son autónomos), los plazos de obra cada vez más cortos y las jornadas de trabajo cada vez más largas, etc.» (ídem).


Los trabajadores de la construcción están en lucha. En La Plata, hace un mes que los compañeros de la obra del Estadio Unico están de huelga, por un aumento que lleve la hora del oficial a 5,50 pesos. En Bahía Blanca, ocurre lo mismo en las obras de SADE, Techint e Imico.


Es necesario:


  • • La derogación de la ley de riesgos del trabajo y de toda la legislación flexibilizadora.
  • • Aumento del salario. Por un básico de 1.000 pesos mensuales. Jornada de 8 horas.
  • • Control obrero de la producción y de los ritmos de trabajo. El ex superintendente de seguros, que impulsó la constitución de las ART, Claudio Moroni, «desechó la idea de poner en cabeza de los propios trabajadores la carga de controlar las medidas de seguridad (llegó a circular la propuesta de creación en las obras del obrero ‘delegado de higiene y seguridad’)» (Ambito Financiero, 21/9).
  • • Pensión igual a la canasta familiar para los trabajadores damnificados y sus familias.
  • • Plan de lucha nacional de los trabajadores de la construcción.