Políticas
15/5/2026
Los tarifazos le ponen un piso a la alta inflación, por eso el gobierno la barre bajo la alfombra
El aún elevado 2,6% de suba para abril no es representativo de los consumos de la población ni de los aumentos en transporte y tarifazos oficiales.

Seguir
Javier Milei.
El gobierno anunció una baja de la inflación para el mes de abril, ubicándose en el promedio de 2,6% contra el 3,4% de marzo, en lo que no deja de ser otras de las distorsiones estadísticas producto de las manipulaciones gubernamentales, ya que si se hubiera aplicado la modalidad de cálculo actualizada la inflación seguiría creciendo de la manto del salto de precios en los servicios que consume la población. Las estadísticas manipuladas no logran ocultar el fracaso de la política económica de Milei, que conduce a los trabajadores directamente al hambre y la miseria.
El alza mensual de la inflación en 2,6% no deja de ser significativo, de todas maneras, ante un gobierno que a estas alturas había prometido proyecciones por debajo del 1% y había festejado el “fin de la inflación”, cuestión que no pudo garantizar siquiera forzando una caída significativa del consumo de la población y con una fuerte política económica recesiva.
El acumulado de inflación en lo que va del año ya suma un 12,3%, mientras el promedio interanual se ubica en un 32,4%. La baja que el gobierno exhibe está dada por suba más moderada en Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%), que es determinante en la medición desactualizada de la inflación, con una ponderación superior que aquellos servicios, como Transporte, que hoy insumen una parte significativa de los consumos de la población.
Si tomamos a consideración estos servicios que predominan en los consumos actuales tenemos que el rubro Transporte encabeza el ranking de la suba mensual con el 4,4% de aumento, seguido por Educación con el 4,2%, Comunicación 4,1% y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con el 3,5%.
El rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles lleva además un acumulado interanual del 47,8% de aumento, Transporte el 39,9% y Comunicación 38,3%, todos por arriba de la media del IPC, con subas impulsadas por la política oficial de liberación y desregulación de precios, especulación inmobiliaria y de traslado de los precios internacionales a los trabajadores.
El 1,5% de inflación en alimentos implica una desaceleración respecto a lo que antes había debido a la baja en el consumo y no por la alteración de la estructura de precios conforme a los costos de producción reales, sumado a un desplazamiento del consumo de carne –destinada a la exportación- por pollo u otros sustitutos más baratos.
Las manipulaciones de la estadística oficial por parte del gobierno están diseñadas para ocultar los efectos de estos aumentos, que son los que más inciden en el día a día de los trabajadores y los que más poder adquisitivo le quitan a los salarios e ingresos populares.
Cabe señalar que toda esta situación se da en los marcos de un consumo totalmente derrumbado gracias a las políticas oficiales de ataque a los salarios (techo a las paritarias y ajuste en el Sector Público) e ingresos populares, y a una orientación recesiva, con despidos, cierre de lugares de trabajo, reforma laboral antiobrera, tasas de interés impagables y crecimiento de la morosidad de las familias obreras.
Al tiempo que el Indec publicó el Índice de Precios al Consumo también hizo pública la actualización de los valores de la Canasta Básica Total (pobreza) y Canasta Básica Alimentaria (indigencia), quedando en $1.469.768 y $665.053, respectivamente. Una parte significativa de los trabajadores cobra salarios de pobreza que promedian el $1.000.000, mientras que la totalidad de los jubilados que perciben la jubilación mínima se encuentran en la indigencia.
La gente no tiene para comer ni para llegar a fin de mes, sin embargo la inflación sigue ubicándose en valores elevados: Milei y su gobierno ajustador no tienen nada que festejar. Además, el nivel de precios actual excede los ingresos promedios de los trabajadores, ubicándose entre los más caros, incluso medidos en dólares y comparados con otros países del mundo.
No existe ningún control de la inflación sino la administración e un ajuste contra los trabajadores que amenaza con nuevos aumentazos y sacudones, con un 18% de aumento en la tarifa de los trenes, saltos en los precios de los combustibles y transporte público y la suba de todos los bienes y servicios y mercancías, con excepción del salario. Luchemos para echar a Milei y su plan económico fallido y de ataque a los trabajadores.




