06/05/1999 | 625

Los «Tractorazos» en Neuquén y Río Negro

Las provincias de Neuquén y Río Negro están viviendo una ola de ‘tractorazos’ de los chacareros afectados por el endeudamiento bancario y la ejecución de sus chacras.


Días pasados, desde Río Colorado hasta Neuquén, miles de chacareros bloquearon rutas y calles céntricas y rodearon municipios y la Casa de Gobierno en Neuquén. Ante la negativa de Sapag a recibirlos, se fueron hasta su domicilio y volcaron a sus puertas varios camiones de manzanas «para que sepa cómo huelen aunque sea».


Por su parte, el gobernador de Río Negro trató de utilizar el ‘tractorazo’ para llevar agua al molino de los galpones exportadores: por la mañana se subió a un tractor, pero por la tarde viajó a Buenos Aires a reclamar el aumento de los reembolsos para las exportaciones de fruta (algo que sólo beneficia a los pulpos y nada al chacarero).


Dentro del movimiento, se está produciendo una diferenciación. Por ejemplo, la Cámara de Cipolletti antes de ir a la ruta pasó frente al edificio de la CAFI (la Cámara que agrupa a la gran patronal del empaque), para reclamarle el pago de la fruta que le adeuda.


Hasta ahora, los reclamos se centraban en pedidos al gobierno: 30 centavos de precio sostén por kilo a la fruta, subsidio de 3.000 pesos por hectárea afectada por el granizo (luego extensivo a todos, sean o no afectados) y el cese de los remates del Banco Nación.


Los sindicatos de obreros del sector (rurales y del empaque), dominados por la burocracia justicialista (a cuyas listas se suman como candidatos), son los grandes ausentes de esta lucha. Los pequeños y medianos productores, y algunas cooperativas, han pasado a tomar medidas contra sus propios trabajadores, como la suspensión por 30 días de los peones de chacra, como parte del «plan de lucha» y el reclamo contra el «costo laboral» que quita competitividad.


A mediados de la semana pasada, cumpliendo el mandato de una asamblea regional con más de 600 chacareros, se cortaron las rutas y puentes de la región. Desde Río Colorado y el Valle Medio (y hasta en Conesa), hasta Cipolletti y la zona de Cinco Saltos y Sargento Vidal. En 6 puntos distintos se bloquearon todas las rutas de la región y los puentes que unen las provincias de Río Negro con Neuquén.


El corte total se mantuvo, bajo la lluvia, por más de cinco días. El domingo, una gestión de último momento de Verani y de Constanzo (candidato a gobernador del PJ), con el apoyo del obispo del Alto Valle, subió la oferta del subsidio (es un préstamo sin obligación de devolución y con garantía de la provincia) de 15 a 20 millones de pesos. Los chacareros pedían 30 millones (3.000 pesos por hectárea afectada: unas 10.000).


Del resto de los puntos (cese de los remates del Banco Nación, precio sostén de 30 centavos el kilo, etc.), no se comprometieron a nada. Los dirigentes chacareros llevaron la propuesta a las asambleas y algunos chacareros la rechazaron. Pero finalmente las asambleas aceptaron «suspender» los cortes y marchar a una entrevista con Menem el miércoles.


Las grandes patronales de la fruta (la CAFI) apoyaron esta salida. Gran parte de los chacareros que estaban en la ruta son acreedores de esa gran patronal que aun no les paga la fruta que entregaron y esas patronales ya exportaron y cobraron. Varios importantes galpones (Tres Ases, Gasparri, Mac Donald, etc.) han presentado convocatoria de acreedores, luego de concluida la temporada y tras haber cobrado sus ventas al exterior, posponiendo así, en el mejor de los casos, el pago a los chacareros para dentro de un año, y llevándolos a la ruina porque sin esos ingresos no pueden preparar la chacra para la próxima cosecha.


De modo que este subsidio estatal viene a poner gran parte de la plata que la CAFI les ha robado a los chacareros, tan solo para poner en marcha una nueva cosecha y una nueva estafa el año que viene. Los galpones ‘en convocatoria’deben a los chacareros y proveedores alrededor de 60 millones de pesos.


Sin afectar los intereses de la gran patronal de la fruta, los pequeños chacareros van a la ruina. Ya lo dijo el presidente de Expofrut (que exporta más del 30% de la producción del Valle): «El sector frutícola está sobreinvertido» (Río Negro, 2/5); es decir, una parte tiene que ir a la quiebra y desaparecer.


Todo este proceso político y social de crisis profunda expresado en los ‘tractorazos’ hace necesario agitar un programa obrero ante el movimiento y ayudar a profundizar la diferenciación reivindicativa que es objetiva (pero no tiene expresión subjetiva) entre el pequeño chacarero, el arrendatario, el campesino y el gran capital. Es necesario que los obreros de la fruta intervengan con sus propios reclamos.


Hay que sacar al movimiento de los chacareros de la influencia política de la CAFI y los gobiernos y la oposición patronales.

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