28/06/2020

Mar del Plata sumida en el desempleo

Por Pablo GL

Los datos del Indec sobre el mercado de trabajo correspondiente al primer trimestre de 2020 muestran que la desocupación en la ciudad subió del 10,1 al 10,4% en relación al mismo período de 2019. Iguala el promedio nacional, levemente por debajo de la desocupación record de Tucumán. Son 33 mil marplatenses que se encuentran sin trabajo en un contexto de durísimo ajuste. Además el porcentaje de trabajo en negro alcanzó el 16,1% (51 mil personas), mientras que un 17,7% (55 mil personas) se encuentra empleada pero buscando trabajo porque ganan menos de lo necesario para sobrevivir.


Algo que no señala el informe del Indec es que el poder adquisitivo de los que tienen empleo disminuyó considerablemente como consecuencia de aumento de los precios y de la inflación.


Este cuadro es anterior a la pandemia y corresponde a los meses de la temporada que, para los empresarios y medios locales, fue sumamente exitosa. Es claro que el éxito no se nota entre los trabajadores que, la enorme mayoría de casos, deben trabajar más de 10 horas sin franco semanal.


Con casi 140 mil personas están en esta situación, resulta claro que la nueva gestión municipal ha venido a defender los mismos intereses sociales que la anterior. Son los grandes empresarios los que terminan beneficiados. Lo mismo equivale para el gobierno nacional, cuya intervención cuya apunta a rescatar a patronales en crisis a costa de los trabajadores.


La crisis económica y las medidas oficiales para enfrentar la pandemia han agravado la situación de los trabajadores. Se conocen despidos prácticamente todos los días. Los trabajadores del puerto, gastronómicos y de comercio son los más golpeados. La informalidad en la que históricamente se han manejado estas empresas impide siquiera la posibilidad de que obtengan algún beneficio como el ATP.  Los dueños desmantelan el local, cierran las persianas y desaparecen, como sucedió hace unos días con la cadena de restaurantes Wok. Por su parte, los empresarios del transporte extorsionan con despidos para que aumenten el boleto.


En  los barrios, la desocupación ha crecido durante la cuarentena a niveles intolerables. Las movilizaciones de organizaciones sociales que no han cesado reclamando alimentos para las barriadas y la emergencia de múltiples conflictos por rebajas salariales dan cuenta de una situación alarmante.


Con el pretexto de la cuarentena, las patronales, el gobierno y la burocracia sindical pretenden imponer una reforma laboral de hecho tanto en el sector público como en el privado, con despidos, mayor precarización, aguinaldo en cuotas y paritarias congeladas.


Sólo la acción independiente de los trabajadores abrirá una salida. Planteamos que se abran los libros contables de las empresas, el establecimiento de un impuesto progresivo a las grandes fortunas, el no pago de la deuda externa, la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Constituyen medidas elementales para volcar todo el ahorro nacional a las necesidades urgentes de los trabajadores en el marco de la crisis y la pandemia.

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