20/03/2020

Mar del Plata y la crisis sanitaria: los trabajadores responden

La situación en Mar del Plata es alarmante. Con un 25% de sus habitantes mayores a 60 años (una de las poblaciones más envejecidas del país), un sistema de salud colapsado y un intendente que improvisa medidas sin instrumentar los medios para implementarlas, es de prever que el coronavirus golpee fuertemente a la ciudad.


La dificultad para el acceso a la salud es un problema muy sentido en la ciudad, cuya extensión queda expuesta a la hora de hacer frente a la pandemia. El hospital interzonal de agudos (único hospital público de adultos de la región) tiene menos de veinte camas para terapia intensiva y casi cuarenta para intermedia, por lo que no tiene la más mínima capacidad de contención para más de un millón de habitantes a los que se suman las localidades cercanas. La UPA no abre las 24 hs. y tampoco la mayoría de las salitas, vaciadas de especialidades. El Instituto Nacional Epidemiológico (INE) desde hace unos años alberga en sus instalaciones cursadas de la carrera de medicina que la Universidad Nacional de Mar del Plata abrió sin presupuesto suficiente para llevarla adelante, por lo que el INE ve desplazada parte de su función original, tan necesaria para esta etapa. En la ciudad hay otros ocho centros de salud, todos ellos privados. Para preparar el sistema de salud frente a la pandemia tienen que centralizarse los centros de salud y laboratorios públicos y privados, municipales y provinciales y dar respuesta articulada, atendiendo a la población sin restricciones de cobertura.


La situación de emergencia sanitaria en Mar del Plata ha puesto de manifiesto que los trabajadores somos el sector más vulnerable en esta crisis y que de nuestra organización depende nuestra salud. El intendente Montenegro decretó cierres y restricciones (solo delivery) en diferentes ámbitos como locales gastronómicos, cines, shopping, y algunos comercios, pero mantiene a los trabajadores municipales en sus tareas y no restringe el trabajo en plantas que concentran cientos de trabajadores. En algunos sectores del municipio por su propia iniciativa los trabajadores han logrado que se atiendan sólo urgencias. Decretó también que los colectivos solo circulen con pasajeros sentados, pero no estableció un aumento de frecuencias ni medidas de seguridad para los choferes, lo que hace más difícil aún que lleguen a sus lugares de trabajo los miles de trabajadores que siguen en actividad, en especial los precarizados y del sector privado.

La decisión de Montenegro de restringir la atención gastronómica a las modalidades para llevar y delivery no incluye medida alguna para salvaguardar la salud de los repartidores, en especial los de las apps, uno de los sectores donde más se evidencia la precarización previa, expuesta brutalmente por la pandemia. Los repartidores de Rappi y Glovo, obligados a trabajar sin condiciones de salubridad, que se vienen organizando en la ciudad desde hace un tiempo, para el día 19 anunciaron un nuevo paro para denunciar que las empresas no les dan los kits higiénicos y los obligan a trabajar por la mísera suma de 60 pesos por viaje. Quienes además forman parte de los más de 3 millones de trabajadores que se encuentran bajo el régimen de monotributistas y a quienes el gobierno no ha ofrecido ningún tipo de respuesta frente a esta crisis.


Las patronales en Mar del Plata tienen vía libre. En Pepsico, donde trabajan 800 personas, negaron las licencias sanitarias a trabajadores que acababan de llegar de zonas de riesgo, violando la cuarentena y exponiendo a toda la plata al contagio. En Textilana, a un año de su histórico triunfo, la Comisión Interna se ha puesto a la cabeza del reclamo para que se respeten las licencias de quienes están dentro del grupo de riesgo y familiares a cargo de niños en edad escolar.


En el puerto marplantense los trabajadores reclaman la aplicación de un protocolo de prevención, hasta tanto mantienen paralizada la salida de buques en reclamo de seguridad sanitaria.


La docencia tuvo que resistir la disposición del gobierno de concurrir normalmente a los establecimientos en forma aislada por escuelas o individualmente, ya que la seccional local de Suteba (Celeste) no organizó medidas de fuerza ni llamó a resoluciones colectivas. Algunas escuelas, en especial municipales, siguen haciendo guardias, pese al reclamo aislado de los docentes.  Asimismo, la emergencia sanitaria ha paralizado la ya demorada convocatoria a actos públicos de Fines y Coa dejando a docentes sin sus puestos de trabajo, sin ingreso salarial ni cobertura de Ioma. Por eso, los docentes de Fines se están organizando mediante redes sociales y haciendo circular un petitorio donde exigen al gobierno la reapertura del plan, el pago del salario, la obra social y el fin de la precarización laboral en el que desarrollan su tarea. Para combatir la pandemia y preservar la salud y la vida de los marplatenses, es necesario que se conformen comités de seguridad e higiene en todos los lugares de trabajo, integrados por trabajadores y trabajadoras y con elementos de higiene y bioseguridad proveídos por el Estado y las patronales. Cese de la actividad de todos los sectores no esenciales y pago íntegro del salario con sus respectivos premios y presentismo. Prohibición de despidos y suspensiones. Medidas de emergencia para los sectores más vulnerables. Centralización y articulación del sistema de salud. No pago de la deuda y destino de esos fondos a todas las medidas excepcionales para enfrentar la pandemia.



 

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