Políticas
15/12/2025
Martín Fierro del Streaming: críticas a Milei, pero silencio sobre la precarización laboral
El Conicet fue premiado por su streaming masivo sobre ciencia y tecnología en el Mar Argentino.

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Equipo de Olga.
Este domingo 14 tuvieron lugar los primeros Martín Fierro del Streaming, en una producción conjunta entre el canal de Olga y Telefé, del cual participaron los principales canales y representantes de este fenómeno comunicacional que viene ganando terreno en la sociedad. Estos se desarrollaron en medio de un reclamo del gremio Satsaid contra la precarización laboral en Olga (reforma laboral de hecho), críticas al gobierno y la premiación al Conicet como hito del streaming en 2025.
Es inevitable pensar unos vénetos de tal magnitud sin considerar o valorar la intervenciones de los protagonistas de este fenómeno en crecimiento y su discursos –tanto lo expresado como lo silenciado- en tiempos de una fuerte ofensiva contra los trabajadores, particularmente contra los periodistas (muchos de los presentes) y con una reforma laboral en carpeta que amenaza con borrar los derechos laborales de un plumazo.
La pauta política del evento la dio la misma convocatoria, asignándole al canal Olga –empresa de las más grandes del sector- un rol preponderante en la organización, a pesar de que dicha compañía, que tiene Migue Grabados como su principal promotor, aplique en los hechos una reforma laboral de hecho contra sus trabajadores, desconociendo el convenio colectivo de trabajo y su encuadramiento, y negándose a pagar vacaciones, aguinaldo y restringiendo el acceso a obra social y otros derechos.
Esta situación fue denunciada previamente por el gremio Satsaid, con movilizaciones al canal de streaming, e incluso una carta dirigida al presidente de Aptra, Luis Ventura, y una movilización en las inmediaciones del evento, algo que fue silenciado por todos los presentes, incluso por los streamers y periodistas referenciados en el kirchnerismo y el progresismo, con intervenciones deslucidas.
Quizás quien fue más lejos fue la periodista Julia Mengolini, premiada por su trabajo en el programa Segurola y Habana, en Futurock, quien hizo mención a los ataques del gobierno contra los jubilados y el Garrahan, y al carácter “vasallo de Trump” del gobierno de Milei. Pedro Rosemblat, quien subió al escenario a recibir el premio al programa “Industria Nacional” (Gelatina), utilizó su minuto despachándose contra el Gordo Dan, y la propia Noe Custodio (Olga) se sumó a “las palabras de Futurock y Gelatina” para decir que este es “un gobierno de mierda”. Sin embargo, ninguno hizo mención a la reforma esclavista impulsada contra el pueblo trabajador, ni la situación de los propios trabajadores de prensa, para colmo amenazados con la derogación del Estatuto del Periodista Profesional que establece garantías contra los despidos arbitrarios, presiones editoriales y fraudes laborales, entre otras cosas.
El evento transitó entre lo inocuo y las críticas mencionadas, con un ninguneo de los streamers y periodistas oficialistas –que no ganaron nada- y un reconocimiento a las y los trabajadores del Conicet, quienes ganaron dos Martín Fierro, incluyendo el de oro –un gesto contra el ajuste en ciencia y tecnología que además permitió zanjar la competencia entre los principales contendientes Luzu y Olga- por el popular streaming del fondo del Mar Argentino, cuando el gobierno viene de anular las convocatorias para los proyectos en Ciencia y Tecnología (Pict), recortando los fondos para investigaciones.
El mundo del streaming viene creciendo de forma desigual, con un acento en los canales y programas que buscan sustraer al espectador de la realidad y los problemas actuales, incluso muchas veces alentando una “cultura del progreso e incentivo al emprendedor” que poco tiene que ver con lo que atraviesan millones de trabajadores. La primera edición de estos Martín Fierro no logró sustraerse de esa dinámica que reproduce los viejos vicios de la televisión. No se convirtió en una tribuna de lucha y de denuncia de la cultura y los periodistas ante la avanzada ajustadora, encubriendo algunos chanchullos negreros, como los de los organizadores, entre un puñado de críticas genéricas al gobierno.




