05/10/2000 | 683

Masacre sionista al servicio del «plan de paz»

Apoyemos el levantamiento nacional palestino


Proyectiles anti-tanque y cohetes lanzados desde helicópteros contra una población ‘armada’ de piedras; francotiradores durante varios días seguidos: eso es lo que se llama una masacre. La inmensa mayoría de los muertos y heridos son menores de edad y hasta niños. Una masacre que tiene un método y que, por lo tanto, ha sido planificada de antemano en las mesas del estado mayor militar. Innumerables fotografías testimonian que la tropa sionista tiene órdenes de tirar a matar.


Esta nueva masacre del sionismo no es de modo alguno la consecuencia descontrolada de la profanación de los lugares sagrados del islamismo en Jerusalén por parte de un ex general sionista, masacrador de palestinos en El Libano. Esa profanación fue respaldada oficialmente por medio del despliegue de más de mil soldados dispuesto por el alto mando y el gobierno sionistas.


La masacre es la consecuencia del ‘plan de paz’ fogoneado por Clinton, el cual prevé que el estado sionista retenga para sí más del 10% de las tierras más fértiles de la Cisjordania e incluso varios asentamientos en Gaza; la división de ésta en tres partes para facilitar el control del Ejército israelí; el acaparamiento por el sionismo del 93% de los recursos de agua; la soberanía israelí sobre Jerusalén, incluida la parte poblada mayoritariamente por palestinos. La masacre responde a un ‘ plan de paz’ que crea un Estado palestino completamente ficticio, controlado por los servicios de seguridad israelíes; que convierte al Estado sionista en el gendarme oficial, legal y reconocido en el Medio Oriente, con el visto bueno de los propios explotadores de las distintas naciones árabes y de Arafat.


Clinton convocó hace dos meses a Barak y a Arafat para apurar la aprobación de este ‘plan de paz’ porque temía precisamente un estallido nacional palestino. Arafat le dio el visto bueno al 99% del ‘plan’, pero no pudo dar el paso final. El ‘plan’ diseñado para prevenir la explosión se convirtió en su detonante. Incluso los árabes ciudadanos de Israel se han sumado al levantamiento nacional palestino.


El imperialismo norteamericano pretende ahora valerse de la amenaza de que estalle una guerra para forzar concesiones finales que permitan la firma del acuerdo diseñado en Washington. Semejante acuerdo sería un golpe no solamente a las aspiraciones nacionales; también reforzaría la creciente tendencia de Israel, que ya tiene características de Estado teocrático, a asumir formas fundamentalistas y fascistas.


Apoyamos el levantamiento nacional palestino.


Impulsamos la unión en la lucha de las masas árabes y judías para construir un República independiente, democrática y laica, que expulse definitivamente al imperialismo del Medio Oriente.

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