Políticas

13/11/2023

Debate

Massa y Milei reivindicaron a Giuliani, representante de la mano dura contra los pobres

Reproduciendo el mito de que resolvió la inseguridad en Nueva York.

Rudolph Giuliani.

En el debate de candidatos a presidente, tanto Javier Milei como Sergio Massa defendieron las políticas en materias de Seguridad aplicadas por el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, durante su mandato. Esa coincidencia denota que ambos son partidarios de reforzar la represión y criminalizar a la población más pobre.

Giuliani fue alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001, período en el cual llevó adelante una doctrina securitaria conocida como “tolerancia cero”. La misma, lejos de combatir el crimen, consistió en el encarcelamiento de personas pobres. Se desató una persecución policial furibunda contra los sectores marginalizados, como las prostitutas, los homeless, los limpiavidrios, los graffiteros, etc. aduciendo que esas conductas atentaban contra el “Estado de derecho”. Cabe destacar que la mayoría de las requisas callejeras y detenciones arbitrarias recaían sobre personas pertenecientes a las comunidades afroamericanas o latinas, es decir, tenían un fuerte contenido racista.

El exfuncionario se adjudica haber disminuido la tasa de criminalidad en la ciudad durante su gestión, cuando esto se inscribió en un fenómeno nacional en el que comenzó a gestarse una resistencia de la gente al consumo de crack. Sí agravó con sus políticas la crisis habitacional en beneficio del capital inmobiliario: “Durante la administración de Giuliani creció el número de personas sin techo en una proporción alucinante que no ha bajado aún y sigue siendo muy alto” (La Política Online, 3/12/2017).

Giuliani, supuesto abanderado de la “lucha con contra el delito”, terminó en 2020 pagando una fianza de U$S 150.000 en el Estado de Georgia, acusado de intentar alterar el resultado de la elección presidencial en la que Donald Trump perdió contra Joe Biden. Actualmente, es abogado defensor del expresidente del Partido Republicano en la causa por la toma del Capitolio.

En el debate, Milei sostuvo que:  “Nosotros no creemos que el delincuente es una víctima. Creemos en aplicar la ley y el que las hace, las paga. Ese desastre que acá aplica hoy ya había ocurrido en Nueva York en la década del ’60. Eso fue atacado por Gary Becker, en un trabajo que se llama Crimen y Castigo del año 1968, puesto en práctica por Rudolph Giuliani y resolvió el problema en Nueva York”. A lo que Massa respondió: “vamos a tener una coincidencia porque el libro que cuenta lo que hice en Tigre está prologado y presentado acá en la Argentina por Rudolph Giuliani”. Recordemos que en 2017 el exalcalde neoyorkino visitó Argentina para presentar un informe sobre inseguridad bonaerense, a pedido del actual candidato de Unión por la Patria.

Como vemos, ambos candidatos acuerdan en recrudecer la criminalización de las personas pobres, reforzando el estigma social que pesa sobre ellas. El ensañamiento con los más humildes en nombre de la lucha contra el delito moldea un imaginario social donde se homologan la pobreza con la delincuencia. Estos preceptos discriminatorios actúan como soporte ideológico del gatillo fácil, donde la policía acribilla a jóvenes de los barrios por el simple hecho de que su imagen se adecua al estereotipo de “pibe chorro”, al tiempo que este último es presentado como el “enemigo” al que hay que exterminar a como dé lugar.

Con su reivindicación a la doctrina de “tolerancia cero” en el debate, Milei y Massa no hicieron más que reproducir discursos aporofóbicos. Los mismos que están presentes cuando el ministro de Economía plantea bajar la edad de imputabilidad, o cuando el liberfacho sostiene que “los de gorra azul son los buenos y los señores con el trapo en la cara son malos”. Hasta cierto punto, esta doctrina rige en la actualidad, con cárceles pobladas de convictos pobres, mientras que los narcos y ladrones de guante blanco gozan de total impunidad.

Ambos candidatos abogan por un fortalecimiento del aparato represivo que de ninguna manera solucionará el problema de la inseguridad, dada la enorme connivencia policial con el delito. Solo buscan preparar el terreno para reprimir la protesta social, a sabiendas de que, gane quien gane las elecciones, el próximo presidente emprenderá duros golpes contra las masas. A todas luces, se trató de un debate entre derechistas, defensores de la “mano dura” contra los más vulnerables y dóciles con los verdaderos responsables del crimen.