20/04/2021

Mendoza: el colapso sanitario ya llegó

La situación sanitaria en la provincia de Mendoza es realmente crítica. En lo que va de abril hubieron más de 12.000 casos positivos de Covid-19 y 110 fallecidos. Estas cifras ya son mayores a las del pico de la primera ola y todavía están en pleno ascenso.

Mientras desde el gobierno provincial siguen hablando de un sistema de salud estresado pero todavía con capacidad de respuesta, son las y los trabajadores de los hospitales quienes advierten de una saturación total de camas UTI y de un estado crítico de la mayoría de los pacientes internados, lo que anticipa el aumento de la “estadística” de fallecidos en las próximas semanas, especialmente cuando el ritmo de vacunación es excesivamente lento.

El pase de pelota demagógico entre el gobierno nacional y el provincial sobre quién debe tomar las medidas restrictivas -Suárez se las exige a Fernández y viceversa- solo pone en riesgo a cada vez más mendocinos, que deben seguir yendo a sus trabajos -esenciales y no esenciales- sin medidas de higiene y seguridad y en micros repletos. El ejemplo más contundente es sin lugar a dudas la presencialidad en las escuelas sin las mínimas condiciones, lo que solo en la última semana ya costó la vida de dos docentes y una estudiante. Muertes, sin duda, evitables. Según el propio gobierno, el 10% de los casos diarios se producen en las escuelas y a esto hay que sumarle los contagios indirectos.

El anuncio con bombos y platillos -y mucha pauta publicitaria- de la inauguración de 14 camas UTI nuevas en el Hospital Central -de un total de 34 por estrenar- omite que no se ha contratado al personal necesario ni en cantidad ni en experiencia. Por el contrario, en los últimos meses ha habido renuncias de compañeras que ingresaron a trabajar en el 2020 pero que luego de meses sin cobrar se han visto obligadas a buscar otros trabajos. Los salarios de miseria y atrasados y la precarización laboral, especialmente en enfermería y técnicos asistenciales, generan una rotación en el personal que imposibilita dotarse de un plantel de profesionales capacitados y con experiencia en un área tan sensible como son las terapias intensivas.

Pasado más de un año de pandemia no pueden seguir poniendo como excusa que es una situación excepcional que los tomó por sorpresa. Incluso teniendo “el diario del lunes” ya que Argentina le va siguiendo los pasos a otros países, no han tomado a nivel nacional ni provincial las medidas necesarias para defender la vida de la población. De hecho, en ambos presupuestos 2021 se recortaron las partidas en términos reales de salud y educación, siguiendo los mandatos del FMI.

El fracaso en la contención de la pandemia no es de tal o cual gobernante ni mucho menos de “todas y todos los argentinos”. Es el fracaso de un régimen político cuya orientación de clase implica no poner los recursos en pos de garantizar la salud, el trabajo y la vivienda de las mayorías populares, sino de garantizar la rentabilidad capitalista. Por eso, en todo este tiempo, no se han tomado medidas de fondo que servirían para combatir en simultáneo al Covid, la desocupación y la pobreza, como proponemos en los 10 puntos del Partido Obrero como salida a la crisis.

Es la intervención de las y los trabajadores la que puede torcer el rumbo de esta catástrofe sanitaria, económica y social. Como las y los trabajadores de la salud de Neuquén con la huelga que ya lleva dos meses por salario y condiciones laborales; como la docencia nucleada en los Sutebas multicolores y Ademys en Buenos Aires, que con un parazo de 48 horas lograron la vuelta a la virtualidad.

En Mendoza, las y los trabajadores de la salud consiguieron el aumento salarial para los precarizados a fuerza de paros y movilizaciones, y ya se habla de nuevas medidas para ir por todos los reclamos; las y los desocupados copan las calles cada semana porque con hambre no hay cuarentena posible; las y los trabajadores de la educación protagonizaron este lunes un paro y movilización por el cierre temporal de la presencialidad; también los trabajadores vitivinícolas y la lista sigue.

Quienes se vienen alternando en el gobierno durante las últimas décadas ya han fracasado. Las y los trabajadores podemos y debemos discutir un programa de salida y una intervención concreta para imponerlo.

 

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