24/07/2021

Mendoza: los trabajadores en vísperas de la campaña electoral

En la provincia del sol y del buen vino al ajuste lo enfrentamos con la izquierda.

No alcanzó a secarse la tinta del cierre de las listas electorales cuando una reacción extraordinaria de los trabajadores de salud ganó las calles para rechazar el decreto salarial que consagró una nueva reducción del poder adquisitivo de los trabajadores.

Las maniobras de uno y otro color por parte de las directivas burocráticas no han mellado en el espíritu de los trabajadores, que mediante autoconvocatorias, acciones directas y demás medidas a esta altura ya coparon tres veces la explanada de la Casa de Gobierno.

La “foto” del cierre de listas es muy gráfica. Se presentan fuerzas políticas “mayoritarias” abiertamente comprometidas con responder a las exigencias de los acreedores internacionales como el FMI y el Club de París y auxilian a grandes capitalistas como Pescarmona. En contraparte la pobreza de la provincia supera el 50% de la población y miles de niños se alimentan en comedores populares.

Esta realidad no admite grieta entre los partidarios del gobierno mendocino, de Juntos por el Cambio, y del gobierno nacional, del Frente de Todos. Ellos votaron juntos desde los presupuestos de ajuste al pueblo trabajador, pasando por las emergencias, hasta la toma de nueva deuda para cumplir con los tenedores de deuda provincial y rescatar a los grandes capitalistas de la provincia.

El avance imparable de la carestía de vida promueve que los trabajadores salgan a pelear. En este cuadro las demandas populares se meten en la campaña por la acción de los trabajadores. Esto representa un gran desafío para la izquierda independiente, pues no se trata de “capitalizar electoralmente” el descontento sino de poner en pie una verdadera y poderosa alternativa obrera, socialista y popular a las fuerzas y candidatos del ajuste contra el pueblo.

 

Mapa electoral

Presentadas las listas para las próximas elecciones parlamentarias ha quedado configurado el mapa electoral y sus bloques principales. El oficialismo provincial, el Frente de Todos que gobierna a nivel nacional y varios municipios, la izquierda y la finalmente la derecha dividida en varias expresiones.

El oficialismo provincial logró cerrar las “diferencias” con el PRO, que lo amenazó con ir por fuera de la alianza que gobierna la provincia y arruinar las intenciones de los radicales de una elección plebiscitaria. El exgobernador Alfredo Cornejo va por una banca en el Senado, posición que pretende explotar para polarizar contra la vicepresidenta Cristina Fernández y alimentar su ambición presidencial de cara a 2023, en la cabeza de diputados el exvicepresidente Julio Cobos sin mayores aspiraciones que mantenerse.

El Frente de Todos, con la delegada de Cristina en Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, pretende mostrar un bloque peronista unido. Nadie la contradice en público, pero las operaciones de los “viejos y pesados lobos de mar” del PJ mendocino operan y se mantiene expectante de una mala elección para volver a reclamar lugares centrales en las decisiones del peronismo. Los esfuerzos por contener a todos llevó al peronismo a reclamar que se habiliten listas colectoras en los municipios, una suerte de “mátense entre todos, pero arriba votamos por Anabel”.

La candidatura de Sagasti no despierta pasiones y eso se refleja en las mediciones de intención de voto. Su discurso colaboracionista para seducir al “poder real” de Mendoza no prospera. La expectativa para una elección competitiva está puesta en que el repudio al gobierno provincial sea mayor que al del gobierno nacional. Esta estrategia no pareciera tener efecto en las barriadas populares, que sufren la desocupación, el hambre y la miseria.

Por el lado de la derecha se constituyó un acuerdo que es un timo. Con base en el viejo y arcaico Partido Demócrata, los jóvenes del Partido Libertario y los publicistas del Mendoexit pretenden mostrar una derecha aggiornada a los nuevos tiempos.

Los desafíos de la izquierda

Las políticas antipopulares del gobierno provincial con el apoyo del nacional han producido respuestas de lucha de envergadura. La sombra de las rebeliones latinoamericanas se corporativizó en la pueblada en defensa del agua al comienzo del gobierno de Rodolfo Suárez. Desde ese preciso momento fracasó a la hora de imponer medidas de orden estratégico para los capitalistas y recurrió a la predispuesta colaboración de la oposición del Frente de Todos.

Este acuerdo de gobernabilidad terminó de solidificar el compromiso de “paz social” que firmó la CGT y todas las centrales sindicales que dejaron pasar absolutamente todos los ataques a los trabajadores, lo mismo vale para las organizaciones sociales tributarias de uno u otro gobierno.

Frente a un panorama de descrédito generalizado volverán a intentar el desgastado recurso de la polarización trucha y la utilidad del voto al “mal menor” que como lo demuestra la historia reciente termina siendo el peor de los males.

La izquierda tiene el desafío de darle un canal de expresión política a ese descontento, pero por sobre todo a los reclamos populares. Es lo que el Partido Obrero viene impulsando mediante asambleas de trabajadores en las barriadas populares de todo Mendoza, con la participación de jóvenes estudiantes, trabajadores de la salud, del campo, de la educación, de la construcción, jóvenes precarizados, vitivinícolas, familiares de víctimas de femicidios y abuso policial, etc.

El desafío es impedir que los trabajadores opten por variantes que han gobernado llevándonos a la situación que estamos para lo cual es necesario reforzar una alternativa obrera y popular a los candidatos del ajuste. Esta es la primera gran batalla que encuentra el Frente de Izquierda Unidad en las próximas elecciones.

¡Vamos a estas elecciones con la consigna central de que al ajuste lo enfrentamos con la izquierda!

 

 

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