Políticas

21/6/2022

Milei admira a Thatcher y su mano de hierro contra los trabajadores

Milei y la “Dama de Hierro”.

Milei volvió a cobrar relevancia en la escena pública por la reivindicación que hiciera de la expremier británica, Margaret Thatcher. Fue en medio de su gira por Colombia, donde apoyó la candidatura del ultra Rodolfo Hernández contra la fórmula encabezada por el centroizquierdista Gustavo Petro. Allí también lanzó sendos elogios al ex primer ministro inglés Winston Churchill y al expresidente norteamericano Ronald Reagan. Las declaraciones de Milei tienen un significado político concreto y han sido clarificadoras, no solo porque otra vez quedó en evidencia que defiende intereses ajenos a los de la clase obrera, sino también porque sus loas hacia los exmandatarios del imperialismo contradicen su intento de prédica liberal.

El líder del Partido Libertario argentino aprovechó la entrevista que le realizó recientemente Radio 10 para ratificar su apoyo a Thatcher. Jorge Rial, quien estuvo a cargo del programa, le preguntó a Milei cuáles eran las razones de su apoyo a la “Dama de Hierro”, a lo que el diputado nacional respondió que sus dichos fueron “descontextualizados”, aunque deben “reconocérsele” a la británica méritos como “bajar la inflación, que estaba en torno del 20% cuando ella llegó” y que “tuvo un paro general de 11 días” pero “no claudicó en sus posiciones y logró hacer los cambios que había que hacer” (La Nación, 21/6). Con esto último se refiere a la derrota que Thatcher le impuso a la huelga minera de 1984. Milei, entretanto, negó que la Guerra de Malvinas que la tuvo como verdugo de cientos de jóvenes argentinos le haya servido a Thatcher para reforzar el dominio en todos los planos del Estado capitalista británico.

La exlideresa del Partido Conservador asumió su cargo en mayo de 1979, en medio de fuertes convulsiones políticas. Reino Unido, a pesar de haber formado parte del bando ganador de la Segunda Guerra Mundial, se encontraba profundamente debilitada; su derrumbe en la economía capitalista tomada de conjunto estaba ligado, entre otras cosas, al retroceso de su industria en el mercado mundial y a la pérdida de la mayoría de sus colonias.

La burguesía británica, con Thatcher a la cabeza, buscó contrarrestar estas tendencias declinatorias a través de una modificación de las relaciones de fuerza entre las clases, con el desarrollo de una política ajustadora y represiva contra los trabajadores. Los mineros ya habían realizado importantísimas huelgas en 1972 contra el entonces gobierno conservador de Edward Heath. En 1974, otra huelga minera provocaría la caída de su gabinete, por lo que se vio obligado a llamar a elecciones.

Milei escuda su thatcherismo detrás de un argumento en extremo capcioso, a saber, que el problema de la guerra era decidir entre apoyar a la dictadura de Galtieri o al gobierno democrático de Thatcher. Lo que oculta el libertario es que la democracia británica apoyó el golpe videliano de 1976 y que Thatcher fue una defensora a ultranza del dictador chileno Augusto Pinochet; incluso llegó a pedir su liberación cuando el juez español Garzón ordenó el arresto de Pinochet por violaciones a los derechos humanos, un cambio de favores por la ayuda que brindó Chile a Reino Unido en la guerra. Pero además, ignora que las Malvinas son parte del territorio nacional de Argentina y que su usurpación por parte de Inglaterra constituyó una política colonizadora y de expropiación política y económica de nuestro país.

Por otro lado, la respuesta de Thatcher a la aventura nacionalista de los genocidas argentinos apuntaba a profundizar el dominio del imperialismo en Argentina, en aras de reforzar la expoliación de sus recursos y la influencia sobre su política económica. Reagan, el ídolo de Milei, no solo apoyó la ofensiva británica, sino también el Plan Cóndor. Asimismo, tuvo la banca de Thatcher para golpear a la huelga de los controladores aéreos de 1981, en la que despidió a miles de trabajadores.

La victoria inglesa en Malvinas dejó en mejores condiciones a Thatcher para asestarle una derrota a la clase obrera británica. Es que el reforzamiento del militarismo en el plano exterior llevó consigo una intensificación de la represión en el plano interno. La juventud británica había desenvuelto, en 1981, luchas tenaces contra el ajuste de Thatcher, lo que incluyó enfrentamientos callejeros contra la policía en ciudades como Manchester, Londres o Leeds. Las reformas promercado de Thatcher, o sea, el intento de ir hacia una reorganización capitalista de Inglaterra, tuvieron su desenvolvimiento en el marco de esa crisis económica y de una agudización de la lucha de clases, y gozaron del empuje que le diera la Guerra de Malvinas.

Thatcher utilizó todo tipo de maniobras para derrotar la huelga minera de 1984-1985, que estaba conmocionando al país y al continente todo. La huelga llegó a contar con la participación, hacia noviembre de 1984, de alrededor de 143.000 mineros, los cuales provenían de varias regiones como Yorkshire, Durham, Escocia y Gales del Sur; fue dejada de lado por la burocracia sindical (National Union of Mineworkers, por ejemplo), que operó como un canal para la victoria de Thatcher. La “Dama” combinó el cierre de varios pozos mineros con la introducción de una legislación antisindical. Como las dictaduras latinoamericanas, pretendía eliminar la influencia del activismo combativo de los sindicatos. Todo esto vino de la mano de un reforzamiento del aparato represivo del Estado, cuya acción terminó con más de 10 mil mineros detenidos, muertos y decenas de heridos.

El “anticasta” y “antiestado” Milei defiende a quien utilizara todo el peso del Estado para quebrar una lucha por mejores condiciones laborales y por la defensa de aquellos derechos elementales que Thatcher quería arrebatar a los trabajadores.

La expremier encabezó una política de desguace de la industria británica (se privatizó British Gas, British Airways, British Steel, British Petroleum, entre otras) y de liberalización de la economía. Se valió del retroceso productivo que eso produjo para atomizar y dividir a la clase obrera, eliminando a parte de ella del escenario social. Y si bien la inflación disminuyó, como dice Milei, ese proceso tuvo lugar en un cuadro de retroceso muy acentuado de las condiciones de existencia de los trabajadores británicos; para 1983 la industria había caído un 30% y el desempleo permaneció en valores históricos, con un pico de 3,3 millones en 1984. En algunos barrios como Brixton, donde reinaba el desempleo, la falta de vivienda y la carencia de servicios sociales, la situación era realmente acuciante. La política de Thatcher, además de profundizar el desempleo, hizo que los salarios pasaran a correr detrás de la inflación.

La reivindicación de estos personajes por parte de Milei está relacionada al programa político-económico que él quiere aplicar en Argentina, y por el carácter proimperialista de su orientación política. La privatización de las empresas públicas, el intento de desarticular la organización sindical de los trabajadores, o la dolarización de la economía, que son algunas de las políticas que defiende Milei, se inscriben en esa línea.

Los trabajadores debemos organizarnos contra el ajuste y para defender nuestros derechos.

https://prensaobrera.com/aniversarios/para-luchar-contra-el-imperialismo-ningun-apoyo-a-la-dictadura

https://revistaedm.com/guerra-de-malvinas-40-aniversario/la-burguesia-argentina-y-malvinas/