12/04/2006 | 941

MST: La izquierda carroñera


En plena crisis del romerismo y su cómplice ‘opositor’ (el PRS) por el desastre del norte salteño, que ha provocado fuertes ataques contra el Partido Obrero (como el pedido de sanciones contra nuestra concejal en Orán, por ejemplo), el MST no dice una palabra. Pero saca una página entera en su periódico, con título catástrofe y foto, resaltando que en Salta “concejal rompe con el PO y se integra al MST”.


 


Se trata de la concejal por Moldes, Rosa Arroyo de Valli, y su esposo, Walter Valli. Son presentados por el MST como “ex militantes del PO”, con el que habrían roto por “profundas divergencias políticas y metodológicas”.


 


Lo primero no es cierto. Ni Rosa Arroyo ni su esposo fueron militantes del PO. Participaron de la lista del PO en calidad de extrapartidarios. Desde que salió electa, Rosa Arroyo comenzó su alejamiento, reivindicando una política municipalista propia. Ella misma lo aclara en el reportaje que publica el periódico del MST (Alternativa, 5/4): “hacíamos un bloque unipersonal y después bueno… en estos días… nos acercamos justamente… a ustedes, al MST”. Dice que “la banca no es del PO, la banca es de nuestra imagen”. El PO sacó en Moldes 500 votos de los casi 46 mil que obtuvo en la provincia. A menos de cuatro meses de haber asumido, la Arroyo anuncia “su alejamiento del PO”, con el apoyo del MST. Se trata de un lamentable caso de borocotización en el campo de la izquierda.


 


Tanto Rosa Arroyo como su marido se negaron a discutir las diferencias “políticas y metodológicas” que decían tener. Como reconocen, el PO sacó tempranamente, a principios de febrero, un documento interno invitándolos a debatir las divergencias, a lo que se negaron rotundamente. El matrimonio transformó el local del Partido en la localidad, en su vivienda personal, y ha pretendido que el alquiler se lo pague el Partido. Rechazamos también demandas constantes de que el Partido pague sus créditos personales. ¿El MST 1 deberá pagarle ahora el alquiler y los créditos? En el PO los militantes cotizan al Partido y el dinero recolectado, incluso de sus parlamentarios, está destinado a fortalecer la lucha de la clase obrera y los explotados.


 


Con este ‘alejamiento’ el PO está pagando las consecuencias de la incorporación de elementos extrapartidarios que se acercan al Partido en el marco de su ascenso político-electoral. Es decir de elementos oportunistas-arrivistas, que quieren traficar con la lucha del Partido.


 


Donde la ‘divergencia’ tenía un carácter menos mezquino fue en su oposición a la autoconvocatoria docente, que dirigió la gran huelga de 45 días del año pasado. La concejala y su marido se oponían a la autoconvocatoria porque -afirmaban- no había que romper la “legalidad”, es decir el sindicato dirigido por la burocracia de Choque. Llama la atención la confluencia del MST 1 con esta posición, toda vez que formaron una lista con el nombre de “autoconvocados”, claro que para presentarse a las elecciones fraudulentas, finalmente impugnadas, del sindicato burocrático. La lista llevaba como candidata a secretaría general, a un elemento progubernamental que ahora carnereó la huelga de este año y fue repudiada masivamente por la asamblea general de los docentes autoconvocados.


 


A pesar del debate sobre estas ‘divergencias’, los susodichos aseguran que en el PO no hay democracia, pero sí en el MST. Sin embargo, el MST no realiza congresos, mientras que el PO los hace todos los años. Es claro que estamos ante unos embusteros


 


Rosa Arroyo y su marido resaltan que se integran al MST 1, por ser una “izquierda revolucionaria y democrática” y como un “aporte a la unidad de la izquierda y los trabajadores”. Es interesante lo de la izquierda “democrática”: ¿en oposición a la izquierda que no respeta la “legalidad”? ¿En contraposición al PO, que lucha por la dictadura del proletariado, por el gobierno obrero y de los trabajadores? El PO enfrenta al Estado burgués, incluso en su acepción ‘democrática’. El matrimonio dice también que se incorpora al MST porque es “socialista”. Pero el MST Unite llevó como candidato central a Cafiero. Es decir que no sólo no es socialista, sino tampoco laico.


 


Más interesante es que el MST 1 afirme que todo lo que sume al MST 1 es un aporte a la “unidad de la izquierda y los trabajadores”. Esto está en boca de quienes no sólo destruyeron la posibilidad de un frente de izquierda en las últimas elecciones nacionales, sino que además destruyeron a Izquierda Unida y al propio MST.


 


Por otra parte, ¿por qué se incorporan al MST 1 (Unite) y no al MST 2 (El Socialista)? Porque fue lo primero que encontraron. Tanto en el reino animal, como en la vida política, el parasitismo se alimenta de lo que se encuentra en el camino.

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