14/08/2021

Néstor Pitrola en la fábrica de Carolina Castro: toda una experiencia política

La vice de la UIA y candidata de Randazzo intentó impedir la actividad.

La visita de Néstor Pitrola y un grupo de militantes del Partido Obrero de Almirante Brown a Industrias Guidi, propiedad de Carolina Castro, la vice de la Unión Industrial Argentina (UIA) y segunda candidata de Florencio Randazzo, se transformó en una experiencia política en sí misma. Esto más allá del objetivo natural de nuestra campaña que es llegar a la clase obrera y que los trabajadores puedan conversar y conocer mano a mano a nuestros candidatos; de hecho estuvieron también en la actividad nuestra candidata a concejal Mari Medina, dirigente del Polo Obrero local y Facundo Sandoval, miembro de la directiva de la CTA Autónoma del distrito.

El punto es que la patronal -enterada de la actividad que fue públicamente anunciada a los medios locales- montó un enorme operativo con una treintena de policías, parte de ellos de la guardia de infantería, en ambas entradas de la fábrica. Además, dispuso que el turno mañana se retirara una hora antes y el turno tarde entrara una hora después. Como se aprecia, con tal de eludir el contacto de los trabajadores con nuestros compañeros, la empresa gastó una buena moneda en el operativo policial e interrumpió la producción durante dos horas en esta autopartista proveedora de Toyota.

Aquí no importó la productividad, sino evitar que los obreros accedan a planteos políticos de independencia de clase. Un problema de fondo para los capitalistas que Castro representa en la “mesa chica” de la UIA. Randazzo, el ex ministro de transporte de Cristina y jefe de la lista de Castro, ha hecho un eje en la reforma laboral, la prohibición del derecho de huelga de los docentes declarándolos actividad esencial, la eliminación de los planes sociales para transformarlos en subsidios a las Pymes (como Guidi, de 500 obreros) y otras “delicias” de este tipo. Y teniendo en cuenta la íntima relación entre Toyota y Guidi, no es de descartar que el operativo de la automotriz sobre la ausencia de mano de obra preparada y dispuesta a trabajar haya estado directamente al servicio de estas candidaturas. Con toda seguridad, al servicio de la campaña de la UIA.

La reacción elemental, pero no menos clasista, de los propios trabajadores ante la burda maniobra patronal, nos permitió adelantar la volanteada y realizarla de igual forma de manera exitosa. Levantamos otra actividad similar previa en la Serenísima de Longchamps y nos dirigimos directamente a Guidi. El despliegue absurdo de la infantería de la Bonaerense a cargo de Berni y Kicillof, que el intendente Mariano Cascallares suele solicitar para cada conflicto obrero en el parque, fue un verdadero papelón. No lograron amedrentar a quienes fuimos a volantear, ni a los trabajadores (los más significativo), y tuvieron que retirarse de manera bochornosa.

La recepción de los materiales y planteos fue masiva y positiva. Los metalúrgicos recibieron nuestras propuestas de manos de Néstor y muchos conversaron sobre los planteos que levantamos en esta campaña electoral. La bienvenida de nuestro programa se apoya en que defendemos los convenios y las condiciones de trabajo, los puestos de trabajo, y reclamamos por salarios que alcancen la canasta familiar, algo que está lejos de la realidad del gremio metalúrgico donde Antonio Caló y compañía vienen cerrando paritarias a la baja.

La experiencia de los propios trabajadores de Guidi les pone de manifiesto que lo que se aplica en esta planta es la “reforma laboral” que ahora quieren generalizar en toda la industria; así es que denuncian el aumento de los ritmos de producción colocando contadores de piezas por minuto, incumplimiento de protocolos sanitarios y recortes salariales como ocurrió al comienzo de la pandemia, incumplimiento de recategorizaciones, multifunción, y un largo etcétera de atropellos sobre los derechos de los trabajadores. Junto a esto, la empresa ejerce la persecución sindical incluyendo despidos como ha ocurrido en los últimos años.

Nada de todo esto puede hacerlo sin la colaboración de la burocracia sindical metalúrgica, que tiene en la seccional de Avellaneda unos aliados incondicionales de las patronales, como se demostró en los despidos de Siam en 2018 y en Siderar Canning a comienzo de este año.

Fueron los miembros del propio sindicato, según comentaron los trabajadores, quienes le “alertaron” a la patronal que realizaríamos una actividad de difusión de nuestras propuestas en el marco de la campaña electoral, lo que llevó a la empresa a “tomar” medidas urgentes para evitar que los trabajadores reciban nuestros folletos.

A la reforma laboral y al ajuste los enfrentamos con la izquierda

A nadie se le escapa que la pandemia fue aprovechada por las patronales y el propio gobierno para avanzar con la precarización y flexibilización laboral. Que Carolina Castro y Randazzo propongan sin tapujos una reforma laboral, y lo repitan insistentemente en la campaña electoral, no significa que el gobierno y la oposición no compartan dicha propuesta. La reforma laboral se viene aplicando en los hechos, lugar por lugar, luego del plan fracasado de Macri de hacerla pasar por ley en el Congreso en 2017. Los medios que Fernández encontró para que la reforma laboral avance en cada industria son más sofisticados pero no por ello resulta menos agresiva contra la clase obrera. Aquí el rol de la burocracia sindical integrada al gobierno es indiscutible.

Lo ocurrido en Guidi es un alto punto de la campaña en la provincia de Buenos Aires. Reforcemos las actividades en puerta de fábrica, de aquí a noviembre no tiene que quedar fábrica sin recibir nuestros materiales, porque cada voto obrero será un punto de apoyo para organizar a los trabajadores contra la ofensiva patronal y el ajuste, para recuperar las organizaciones sindicales fabriles y seccionales, para acortar camino en la lucha por una nueva dirección política de la clase obrera.

A la reforma laboral y al ajuste, lo enfrentamos con la izquierda.