07/04/2020

Neuquén: despidos, suspensiones y rebajas salariales

Más que nunca, es necesaria una fuerte intervención de los trabajadores.

En las últimas horas, el conjunto de la clase capitalista se encuentra presionando (y lo va logrando) por el fin de la cuarentena y apalancar a más sectores al proceso de  producción y de servicio. Junto a ello, vienen despidiendo y llevando adelante un fuerte proceso de suspensiones y  rebajas salariales, al tiempo que utilizan estos ataques para extorsionar por mayores exenciones y beneficios impositivos del Estado.


Todo esto viene teniendo una marcada expresión en Neuquén, donde los grandes sectores de la clase obrera neuquina, como petroleros, comercio y construcción son azotados por cientos de suspensiones.


Las  petroleras buscan la  eliminación del pago de regalías, una mayor libertad de girar dividendos y que, bajo la batuta de los gobiernos provinciales y los sindicatos, el Estado nacional establezca enormes recursos para sostener un barril criollo por encima de los 54 dólares. Mientras tanto, esta semana 5.000 obreros petroleros comenzaron a cobrar sus salarios en cuotas; y se prepara la desafectación por varios meses de trabajadores del rubro, que pasarían a cobrar una compensación “salarial no remunerativa”. EDVSA (empresa de ingeniería y construcción que trabaja con yacimientos de petróleo y gas) acaba de suspender por 180 días a 680 trabajadores en la provincia, donde les impone un 15% de remuneración. Los despidos que acaban de tener lugar en Techint tendrán impacto con cientos de despidos en Fortín de Piedra y Gasoducto Mega.


Mc Donald’s, Dexter y Garbarino comenzaron con suspensiones, en este último caso con un 30% del salario. El hotel Hilton Neuquén, a pocos meses de su inauguración y luego de haber sido presentado como una de las grandes obras de la ciudad capital, suspendió a una buena parte  de su personal por 75 días pagando solo $7.500 (menos que un programa social).



El gremio de los gastronómicos alertó que las cámaras empresariales del sector no están en condiciones de pagar el salario de abril. Para esta estrategia, las patronales pretenden generalizar los llamados “acuerdos-crisis” contemplados en el artículo 233 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que son exceptuados en el reciente decreto presidencial y presentados como voluntarios, pese a que esconden una feroz extorsión patronal.


En la UTA provncial, los trabajadores de Autobuses Neuquén se desayunaron con que la empresa pagará el salario en cuotas, a lo que han respondido que si no perciben la totalidad de los salarios irán a un paro general.


Por otra parte, los trabajadores de la educación también comienzan a organizarse por sus compañeros que quedaron sin cargos o con uno solo, lo que representa que no tenga para alimentarse  o pagar  alquileres.  Tribuna Docente impulsa un empadronamiento para ello, donde ya se han anotado más de 500 docentes de la provincia.


A su turno, 23 trabajadores y trabajadoras de Clínica Cutral Co siguen reclamando por sus puestos de trabajo, máxime cuando la comarca petrolera es una de las zonas más afectadas por el coronavirus. Así también, los despedidos del hospital Plottier buscan que se cumpla el acta-acuerdo firmada en el Ministerio de Trabajo, que establecía la vuelta a sus puestos de trabajo.


Mención especial merecen los obreros y obreras ceramistas, que luego de soportar años de ahogo financiero, ahora necesitan más que nunca de una garantía salarial y de producción ante el parate impuesto por la pandemia.


Se avecina un proceso más vasto, en  donde las  empresas pretenderán descargar  el costo de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. El gobierno provincial informó que ya son más de 2.000 “Pymes”, muchas de ellas del rubro petrolero, que  se inscribieron en una línea de créditos para poder pagar salarios.


Como se verá, el proceso de masacre laboral en marcha necesita ser enfrentado con una enérgica intervención independiente de los trabajadores, con un programa que levante en primer lugar: la prohibición de despidos y suspensiones, la apertura de los libros contables de toda empresa que aduzca imposibilidad de pagar salarios y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario -que se presenta como algo elemental ante el cuadro de recesivo de la economía.


Estas medidas tienen que estar acompañadas de la necesidad de la ocupación de toda empresa que cierre o despida para garantizar esas fuentes de trabajo. Reclamamos que los millones de pesos surgidos de la reestructuración presupuestaria y del endeudamiento provincial -el cual desde el PO-FIT rechazamos en la sesión especial por el tema- sean utilizados para garantizar la producción y el pago de salario en ceramistas, como así también la puesta en marcha de un plan de obras públicas que permita ocupar a los cientos de desocupados que se acrecientan en la provincia. 


Como parte de este plan, es necesario interrumpir el pago de la deuda provincial que este año alcanzará los $20.000 millones, de los cuales $9.000 millones corresponden a intereses.


Todo este programa pretendemos defenderlo también en la Legislatura provincial, donde nuestra compañera Patricia Jure está exigiendo una sesión especial para tratar la prohibición de despidos y suspensiones. En definitiva, nuestra intervención y nuestros esfuerzos están concentrados en estimular una fuerte intervención obrera para que la crisis la paguen los capitalistas.




 

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