Políticas

20/7/2026

Neuquén: el Frente de los Trabajadores del '85

Un capítulo en lucha por la independencia política de la clase obrera.

Frente de los Trabajadores del 85.

Las elecciones legislativas nacionales del año 1985 en Neuquén estuvieron impactadas por la gran huelga de los obreros de la construcción del año anterior y sus consecuencias en el seno de la clase trabajadora en general y las barriadas populares. En el terreno de la izquierda se destacó el papel protagónico jugado por ésta durante esa huelga y en la lucha posterior contra el terror fascistoide desatado por el gobierno provincial de Felipe Sapag (actuación de las patotas civiles del MPN durante la represión y amedrentamiento en los barrios).

La campaña oficial del MPN fue acusar a la izquierda de querer hacer una revolución bolchevique y exaltar el chovinismo contra los obreros huelguistas y la izquierda, al mejor estilo de la Liga Patriótica a inicios del siglo pasado.

Por lo tanto no podría entenderse el Frente de Trabajadores, que con la personería del Partido Obrero se presentó en Neuquén a las elecciones legislativas nacionales de noviembre de 1985, sin considerar las conclusiones políticas y la maduración que expresó una gran parte del activismo y de los sectores populares respecto a la huelga de 1.984.

Cuando la izquierda despertó simpatías en Neuquén

El papel de la izquierda en una huelga que retomó aquellas gloriosa lucha del “Choconazo” de quince años antes, donde los obreros se volvieron a enfrentar a los abusos patronales y las condiciones indignas de trabajo y de vida, volvió a ponerse sobre el tapete en 1984.

Para la población en general no quedaba la menor duda que la huelga de los obreros de la construcción de ese año la dirigía la izquierda. Y que la huelga tenía un reclamo justo y el gobierno se colocaba abiertamente del lado patronal.

Hubo detalles de aquel momento que deben entenderse en toda su magnitud: por ejemplo uno de ellos es el papel jugado por la comisión de mujeres. Otro en ocasión del primer aniversario de las elecciones del 30 de octubre de 1983. Para ese aniversario el gobernador Felipe Sapag convocó a una conmemoración, no en la Casa de Gobierno, sino en la sede del municipio capitalino. No se trató de una decisión ni casual ni arbitraria, porque la sede municipal estaba enfrente del monumento a San Martín donde funcionaba la olla y la asamblea obrera que organizaba la huelga.

El objetivo del gobernador era contraponer a los “subversivos” huelguistas como desestabilizadores de la democracia “que tanto había costado conseguir” y aislarlos del apoyo popular que tenían. Sin embargo ese día cuando los obreros hicieron su propio acto y su marcha, ocurrió que algunos sectores barriales del MPN convocados al acto del gobernador marcharon con los huelguistas. Todo un signo y una incipiente conclusión que la “democracia” que festejaba el gobernador no era lo prometido en campaña.

Tampoco debe pasarse por alto que en Neuquén la elección a diputados nacionales de 1985 la ganó la UCR, no el MPN, y que por primera vez el PJ le disputó el segundo lugar palmo a palmo al partido provincial. Es decir, el líder del MPN en el gobierno, estuvo a punto de salir tercero en 1985. Cuarto salió el Partido Intransigente con 2.472 votos, ya muy lejos de los tres primeros. Quinto fue el Frente de Trabajadores con la personería del PO con 2.071 votos (1,71%) y sexto el FREPU (Partido Comunista, MAS y Partido de la Liberación) con 1.644 votos. Más atrás quedaron otros seis partidos.

El frustrado frente PO-MAS de aquella época

De cara a las elecciones nacionales legislativas de 1.985 se abrió un debate en la izquierda a escala nacional. El PO lanzó varios llamamientos a constituir un Frente electoral al MAS, al Partido Comunista y otros sectores de izquierda. Incluso hubo un llamado en común entre el PO y el MAS que se llegó a inscribir en la justicia electoral nacional. Nuestro partido explicó que la propuesta se circunscribía a lo electoral “como un paso adelante en concreto”, en vista que ya no había tiempo de un frente revolucionario para la lucha por el poder que no se había podido construir antes.

Los partidos de la izquierda de entonces (en los que el PO y el MAS original expresaban al trotskismo y el PC al stalinismo) eran conscientes que se vivía una oportunidad política para la clase obrera. Diversas elecciones sindicales iban recuperando algunos sindicatos y comisiones internas.

El PO, como prueba de ese esfuerzo, convocó a un “Festival por el Frente” en agosto de ese año en el Luna Park con la actuación de jerarquizados artistas (Fito Páez, “Cuchi” Leguizamón, al actor Lautaro Murua y otros artistas de primer nivel).

Un artículo de Prensa Obrera del 16/05/2023 describe de la siguiente manera la atracción que tenía el festival para artistas de primera línea e incluso con reconocimiento internacional: “¿Cuál fue el motivo que congregó artistas y personalidades tan dispares? Al balancear el ‘contrato social’ de la naciente democracia, muchos sectores populares estaban transitando de la esperanza al desencanto. La situación económica era de un caos irremediable. Argentina seguía, como en la época de la dictadura, sometida al dictado del FMI y a las órdenes de Washington. El gobierno de la UCR había reconocido en su totalidad la deuda ilegítima de los militares. Al honrar su pago, el presidente Raúl Alfonsín condenaba al pueblo a una miseria nunca vista. Mientras tanto, el peronismo seguía dominado por una cúpula con lazos con la dictadura y el gobierno de Isabel Martínez de Perón, compartiendo los lineamientos centrales del alfonsinismo. Las direcciones sindicales y los llamados ‘renovadores’ participaban de este juego”.

Siendo respetuosos de los distintos contextos y de la historia transcurrida, es inevitable no trazar los rasgos en común con el presente. De allí que es importante refrescar aquellas circunstancias en que se formó el Frente de Trabajadores en Neuquén en aquel año 1985.

¿Cómo se formó el Frente de Trabajadores en Neuquén en 1985?

Ese debate nacional repercutió en la izquierda y el inmenso activismo obrero neuquino, tanto de la construcción como entre las y los estatales, docentes y las barriadas que la huelga de 1984 había colocado en la vereda del huelguismo.

Así organismos de masas recuperados de manos de la burocracia sindical y barrial se involucraron de lleno en el debate. En primer y destacadísimo lugar la seccional provincial de la Uocra, y también la seccional Capital de Aten, la comisión interna de la obra de Piedra del Águila, la vecinal del barrio San Lorenzo, el sindicato de artistas, etc. El debate frentista involucraba asambleas y reuniones de delegados. Los dirigentes de esas organizaciones que finalmente conformaron la lista lo hicieron mandatados por su base. Se trataba de un fenómeno inédito hasta el momento.

En esas condiciones se convocó a una asamblea general para conformar el Frente de Trabajadores e inscribir su lista ante el cierre de los plazos electorales. Se eligió como lugar de esa asamblea el local de la Uocra, en realidad su patio, ya que asistieron unas/os 300 a 400 activistas.

Hasta ese momento todo apuntaba a que tanto el MAS como el PO pondrían sus personerías electorales para poder presentar la lista del Frente de Trabajadores que encabezaba el secretario general de la Uocra, Evaristo Selesky, y lo integraban el secretario general de la seccional Capital de Aten y el máximo referente de artistas, Raúl Toscani, como titulares. Completaban la lista Susana de Luca como activista docente, Orlanda de la Parra como referente de la vecinal del barrio San Lorenzo y un delegado de la obra de Piedra del Águila.

En tanto este proceso se desarrollaba a la vista y con la participación de todas y de todos, el MAS a nivel nacional había cerrado en secreto un acuerdo con el Partido Comunista que tenía como condición dejar al PO fuera de ese frente nacional y en Neuquén.

Para justificar esta trastada política el MAS montó una provocación en la asamblea. Exigió que el PO se rectificara sobre una diferencia política que había expresado con el máximo dirigente público del MAS, Luis Zamora. Y puso esa rectificación como condición para continuar con la asamblea. Un chantaje.

Como el PO manifestó que las diferencias políticas no podían constituir una excusa para no constituir el frente, por lo que se negaba a considerar el chantaje. Por el contrario, propuso continuar la asamblea y constituir juntos ambos partidos el Frente de Trabajadores, ya que al día siguiente se vencían los plazos electorales para la inscripción de la lista.

Como el MAS no cedía en su chantaje, y habrá considerando que estaba en mayoría, propuso que la asamblea votara. A tal efecto se conformó una comisión para hacer el conteo de votos con tres o cuatro referentes con la mayor autoridad política para jugar un papel imparcial. Entre ellos el abogado de la UOCRA Daniel García, la activista Selva Mesquín y un par más.

Para la sorpresa del MAS en la asamblea ganó la posición de sostener al Frente de Trabajadores y presentar al otro día la lista. El MAS y su militancia presente se retiró mascullando bronca y acusando de fraude a la votación.

Al día siguiente se hizo evidente la razón de la provocación y el chantaje del MAS en la asamblea. Había cerrado ya con el Partido Comunista otro frente: el Frente del Pueblo (Frepu). Obviamente con otro programa y otro método, lejos de la independencia política de la clase obrera. En el orden nacional el Frepu se presentaba a sí mismo como la “tercera lista peronista” y llevaba como candidato principal a José Villaflor, un dirigente gráfico ligado a Ongaro.

Del FdeT a los comités unitarios del FITU

El Frepu que estaba integrado, además del MAS y el PC, por el PL (un partido de abierta y pública posición de sometimiento al nacionalismo burgués), daba por descontado que el Frente de Trabajadores había quedado aislado política y electoralmente. Sin embargo no ocurrió ni una cosa ni la otra.

Esa vanguardia obrera organizada en torno al FdeT hizo una campaña a pata y pulmón, pero que llegó a los lugares de trabajo, de estudio y a las barriadas incipientes del oeste de la capital neuquina. Una campaña basada en repartir volantes (hechos a mimiógrafo uno por uno) y afiches que se pegaban de madrugada, las más de las veces enfrentando el hostigamiento policial. Por eso salían brigadas de 15 o 20 compañeras/os a cada pegatina.

El local del PO se transformó en el centro de semejante agitación. Muchas y muchos de esos militantes se incorporaron luego al PO o fueron compañeros de ruta por mucho tiempo. Como decíamos en ese momento “el oro de Moscú no podrá contra nuestra militancia”.

Y este proceso de organización de clase, también se reflejó en las urnas. Así lo indican los resultados. El Frente de Trabajadores con la sola personería del PO sacó aquellos 2.071 invalorables votos (el 1,7%), y el FREPU quedó más de 500 votos abajo. Este resultado desmiente la conclusión que sacaron algunos intelectuales seudoizquierdistas, acerca que la participación del PO en esa huelga terminó en que luego fue arrastrado hacia “la involución política”.

Tampoco hay que olvidar que el gobernador amenazó con “erradicar de la provincia al PO y al MAS”. Al menos el PO (el mismo de aquel entonces) acá estamos tan firmes como en aquellos momentos. Sin duda una gran lección para quienes piensan que las simpatías hacia la izquierda les otorga habilitación para renegar del programa en el que se ha forjado previamente esa simpatía.

Ni la autoconstrucción ni la adaptación a la izquierda democratizante han sido una vía de desarrollo para la izquierda revolucionaria. El MAS luego del pasar por el Frepu conformó IU (Izquierda Unida) reiterando la conducta que tuvo contra el Frente de Trabajadores como expresión de un proceso de maduración política de un sector del activismo y de simpatías hacia la izquierda en general. Privilegió la autoconstrucción y contrabandeó que para no ser sectario hay que “ampliar” el programa a un planteo democratizante, alejado de los planteos de clase que impulsaba al Frente de Trabajadores y el programa del FITU desde 2011.

Como hace 41 años atrás, si hoy la izquierda y el FITU han crecido en expectativas y simpatías, si la compañera Myriam Bregman tiene una alta consideración entre la población, hay que organizar unitariamente ese proceso. El que crea que las brevas ya están maduras para cortarse solo, debe mirar las lecciones de la historia. No solo la de Neuquén sino del país. La declaración del PO en aquel año decía “las especulaciones de capitalizar votos como consecuencia de una división del peronismo, han naufragado”.

Por comités unitarios del FITU para organizar las luchas, apoyarlas y llevarlas a la victoria, desde el SUTNA hasta las y los jubilados, desde la docencia santacruceña hasta las universidades.

Por la huelga general para echar a Milei y al imperialismo de Argentina y América Latina.

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