Políticas

18/4/2023

Neuquén: ganó Figueroa, ¿cambio de gobierno?

Un ala del MPN derrotó a otra.

La caracterización del triunfo del sector de Rolo Figueroa del MPN sobre el sector del actual oficialismo, ha significado una especie de terremoto político electoral, incluso con repercusión a escala nacional.

Y lo es desde el punto de vista que el aparato oficial, aceitado por una campaña multimillonaria en propaganda que por más de sesenta años le bastó para ganar elecciones, ha perdido la elección.

El profundo descontento social por la pobreza creciente que ya supera el 40%, la política oficial ante la huelga de Salud (“elefantes”), los IPC superiores a los de Nación por el aumento de precios descontrolado, el déficit de viviendas que se complementa con alquileres superiores a un salario promedio, no lograron torcer ese descontento a pesar de la campaña publicitaria y de medios.

Quien ganó tuvo la virtud de encauzar ese descontento, aunque actualmente es diputado nacional por el MPN, precisamente debido a ser parte del riñón de ese aparato oficial, con el cual no ha roto ni orgánica ni políticamente.
Esta vez, y fue la novedad de esta elección, es que la elección de gobernador no se adelantó a la victoria previa en una interna del MPN, sino que esta vez se dio como “externa” entre dos fracciones emepenistas.

Aunque el candidato del sector oficialista del MPN llegó a casi el 33% de los votos, los guarismos obtenidos a través de su propio partido (sin el aporte de colectoras) fue del 18%, un nuevo retroceso de seis puntos de lo obtenido como MPN en el 2019. Este retroceso quedó muy bien reflejado en la votación en capital donde el candidato Gaido del MPN oficial revalidó su mandato como intendente con 73.414 votos, de los cuales apenas 50.625 fueron a su candidato a gobernador, lo que produjo un trasvasamiento de unos 23.000 votos emepenistas hacia el candidato Figueroa ¡sólo en la capital!. Pero no sólo en la capital, ocurrió lo mismo en San Martín de los Andes.

La fuga de votos desde el MPN, en su mayor medida, la recogió un candidato de su palo, pero por fuera del aparato partidario. Esto produjo el resultado que sumado el voto emepenista al oficialismo y el que recogió la alianza opositora electoral que encabezó Figueroa creció hasta el 68,8%, superando largamente el 40,25% de la elección del 2019 cuando Figueroa aún estaba dentro del MPN.

¿Puede el MPN transformarse en un partido del “progresismo”?

La respuesta es un categórico no. Hay que analizar simplemente un poco la historia. No es la primera vez que el aparato oficial del MPN es derrotado por una línea “renovadora” que se presentó contra los “dinosaurios”. Ocurrió en 1991 cuando Jorge Sobisch, rodeado de figuras del progresismo emepenista y de otros partidos, le ganó al sector que apoyaba el mismísimo Felipe Sapag. Y todos sabemos en qué terminó tanto “progresismo emepenista”: en la artera y despiadada represión de la Coordinadora de Desocupadas movilizada a Casa de Gobierno (octubre 1995).
Lo de Figueroa no tiene porqué ser distinto. Y no es un simple augurio, lo dice el mismo Figueroa. Ayer soltó en la entrevista que le realizaron en su bunker que “no habrá quiebres en el gobierno. Tanto Gutierrez, Koopman (los derrotados) como yo somos políticos de Estado”.

Y es así. Quien asumirá el gobierno el próximo 10 de diciembre es un “político de Estado”. En ese aspecto ha bancado toda la política sobre Vaca Muerta que ejecuta su partido desde el pacto mismo con Chevrón hace casi 10 años. Y como diputado nacional del MPN, banca el pacto con el FMI y el ajuste que de él se desprende y que aplica el gobierno del Frente de Todos.

Si se apoya este rumbo, todo lo que Figueroa critique sobre porcentajes de pobreza, defensa de las y los neuquinos, ha sido y es pura demagogia electoral.

Nadie debería tomar en serio esa demagogia de un político capitalista que ha estructurado sus colectoras con el PRO de las Bullrich y Macri, el radicalismo, el sobischismo, el partido evangélico, esencialmente. La presencia del Partido Socialista en sus filas es apenas la demostración de la bancarrota de una secta reaccionaria que se permite llamarse “socialista”. Lo mismo puede decirse del Frente Grande, aunque estos ni hablan de socialismo. Que ambos partidos estaban de adorno “progre” en las colectoras de Figueroa lo demuestra el hecho que la elección de sus diputadas ha estado por debajo del 3% y no accederán a una banca, y en el caso de la ex intendenta de Zapala, Soledad Martínez, perderá la que ocupa actualmente.

Fracaso del centroizquierda y el arribismo político

Pero no solo obtuvo pésimos resultados el “progresismo” que jugó de colectora de Figueroa. También obtuvo resultados marginales Libres del Sur, el Degennarismo, Kolina, el PTP que iban como colectoras del candidato del Frente de Todos, Ramón Rioseco. Ninguno de ellos llegó al 2% siquiera.

Un capítulo especial merece el resultado electoral del UNE, un partido ligado a dirigentes de ATE y de ATEN, que ya es aliado incondicional del gobierno del MPN y del cual fue como colectora, que perderá las bancas que tiene actualmente.

Los diversos partidos que le dieron la victoria al actual gobernador en el 2019, encabezados por carreristas políticos profesionales como el clan Gallia, Peressini (ambos exintendentes de Plottier), el MID, el massismo de UP, etc., perderán las bancas que tienen actualmente y que han jugado a favor del MPN en todas las votaciones a lo largo de este mandato.

Al punto que el MPN como tal, tendrá dos bancas más que en la actual Legislatura, siendo el bloque mayoritario.
La pérdida de bancas del arribismo profesional, será ocupadas por los “liberfachos” (cuatro bancas), por el partido evangélico (dos bancas). Con lo cual se conforma una cámara legislativa dominada por las dos variantes del MPN y con la irrupción de partidos que expresan a la derecha clásica del estilo bolsonarista. Un ejemplo típico de esto último fue la votación del 8%, en gran parte en barrios populares, que obtuvo el periodista Carlos Eguía, que es conocido especialmente por insultar en sus programas a cada lucha y cada reclamo popular y acometer con todo tipo de provocaciones contra la docencia y el bloque piquetero.

Esto refuerza el papel que debe jugar nuestro partido, y todo el FITU, para enfrentar esta expresión deformada y manipulada del descontento social en sectores populares.

El Frente de Izquierda Unidad

Nuestra elección, sin bien ha retrocedido respecto al 2019, ha mantenido guarismos que nos permiten conservar las dos bancas en la Legislatura y hasta ahora, las dos bancas de concejales en Neuquén capital también.

En la elección anterior obtuvimos 19.034 votos (4,91%) para diputadas/os, ayer fueron 14.561 (3,73%). A pesar de retroceder, conservamos las bancas porque la dispersión de 21 colectoras de las cuales 14 no llegaron al piso para ingresar pero de conjunto sumaron el 30% de la votación, nos favoreció en el reparto proporcional del sistema D’Hont.

Es un elemento que debemos colocar en el balance. El grueso de los votos del FITU se concentró en la capital y sus alrededores (Plottier). Fue muy pobre en el interior.

Tuvimos alto porcentaje de votación en barriadas obreras del oeste (lo cual demuestra el acierto de haber realizado el acto en esa zona el pasado 12 de abril, previo al cierre en el centro de la ciudad.

Con el 99,28% de las mesas escrutadas, el FITU también conserva las dos bancas en el Concejo Deliberante de la capital.

El peronismo que fue dividido, pierde sus dos concejales en dicho Concejo. Lo cual realza la elección municipal del FITU que para intendenta con Angélica Lagunas de IS llegó al 5,1% quedando en cuarto lugar, superando al FdeT, al PRO, Libres del Sur y Kolina, aún sacando similares porcentajes a intendente y concejalías. Aunque una votación muy inferior al 8,66% con Cesar Parra en 2019 y el 8,86% con Patricia Jure en 2017.

Los resultados del FITU se han sustentado en un sector de la población obrera, de las barriadas, que hace más de 10 años constituyen una conquista de la independencia política y que se expresa electoralmente. En este caso como la única fuerza de izquierda que soportó el tironeo de la puja de los dos sectores del MPN, que en Capital (al contrario de lo ocurrido en provincia) se inclinó por el candidato del MPN oficial, el actual intendente Mariano Gaido, que obtuvo el 42% de los votos. Como se dice popularmente, el FITU bancó los trapos.

Nuestro partido no retaceó esfuerzos en promover el conjunto de las candidaturas del FITU, aunque otras fuerzas como el PTS se concentraron en difundir sus candidaturas legislativas o las municipales en el caso de IS.

Ahora como próximo objetivo debemos convocar un acto clasista el próximo 1 de mayo y concentrar nuestra agenda en la promoción de los reclamos y luchas sindicales y sociales, proceso en el cual defenderemos como Partido Obrero el congreso del FITU de cara a las elecciones nacionales.