03/03/2011 | 1166

Neuquén, luego de la interna del MPN

Por Jacyn

-Exclusivo de internet

El gobernador Jorge Sapag se impuso a su antecesor, Jorge Sobisch, por más de 30 puntos de diferencia en las internas abiertas del MPN, el partido gobernante, cuyo padrón de afiliados representa más del 30% del padrón general. Hubo una mayor participación de no afiliados, la mitad de los casi 100 mil votantes. La conducción provincial de Aten (docentes), otrora «independiente» y ahora volcada completamente al yaskysmo, llamó resueltamente a votar por el actual gobernador, a lo que se sumó Proyecto Sur (MST y Libres del Sur). Esto, en nombre del combate contra una derecha que de todos modos está desahuciada. Sobisch es uno de los políticos más repudiados del país y ha sido justamente Sapag el responsable de su supervivencia política hasta el presente. Sapag respaldó a Sobisch frente a la rebelión popular que desató el crimen del maestro Carlos Fuentealba y ha sido un garante de su impunidad en las múltiples causas judiciales que lo acosan, entre ellas la del asesinato de Fuentealba. Luego del comicio, Sapag enseguida «ha vuelto a tenderle la mano».

El gobierno nacional considera a Sapag un aliado y simpatiza con su reelección. Es una alianza con las petroleras, la burocracia sindical que conduce «Caballo» Pereyra, las constructoras, la banca -que ha hecho grandes negocios con los bonos provinciales- y las mineras.

Bajo el gobierno de Sapag, todos los índices de vida de los trabajadores de la provincia han caído. El salario de los docentes y los estatales retrocedió año a año. El derrumbe de las escuelas y del sistema de salud es inocultable. En el gremio petrolero, dominan ampliamente la tercerización del trabajo, el «mal encuadramiento» y la precariedad laboral y de toda norma de seguridad. La burocracia de Pereyra reflotó el negociado de las AFJP bajo la forma de las «cajas compensatorias» que administra él mismo, otra exacción adicional que sufren los petroleros además del «impuesto a las ganancias». La (falsa) expropiación de Zanón que confeccionó Sapag, mezquina con los trabajadores y onerosa para el Estado, nunca se ejecutó y la fábrica sigue a merced de los vaciadores y sus acreedores.

El apoyo brindado a Sapag por la directiva de Aten es correlato de la «paz social» que acordó con el gobernador a comienzos de año.

La centroizquierda de la CTA integra en la capital neuquina la intendencia junto a la UCR y el PJ.

El Partido Obrero de Neuquén, que viene de realizar una extraordinaria movilización en defensa de sus derechos políticos con un gran apoyo popular, está empeñado en construir una alternativa política independiente basada en las demandas laborales, salariales, sociales, ambientales y culturales de los trabajadores neuquinos.

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