11/09/2008 | 1054

No hay movilidad jubilatoria

«La media sanción al proyecto de movilidad jubilatoria es un avance», dijo Hugo Yasky, secretario general de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), sabiendo perfectamente lo que decía.

La Agencia CTA – Acta: Despacho 602 – 4/9/08 informó que «según se acordó en una reunión que tuvieron ayer por la tarde en Olivos la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el titular de la CGT, Hugo Moyano, y Yasky, la fórmula (de movilidad de las jubilaciones) se definirá entre el índice del Indec o bien del Ripte (Remuneración Imponible de los Trabajadores Estables) -aplicando aquel que más beneficie a los jubilados-, y la recaudación previsional.»

Días después Yasky creyó necesario precisar que «la movilidad se queda a medio camino» (Página/12, 8/9) porque «incorpora mitad Ripte y mitad recaudación tributaria».
Si ya era mentira que el ‘proyecto’ es un «avance», lo es también eso de que se queda a mitad de camino.

Veamos punto por punto:

1) Como explicaron todos los diarios y hasta el Boletín Oficial de Página/12, la fórmula tiene dos componentes. El índice 1 toma en cuenta la recaudación de la Anses por beneficio, y el índice 2, entre mitades; una mitad es la evolución de los salarios y la otra es la recaudación de impuestos que van a la Seguridad Social, por beneficio. Para medir la evolución de los salarios se tomará el índice Ripte (salarios en blanco) y el del Indec (salarios en blanco y en negro) y de ambos se elegirá el mejor.

Pero aquí está la trampa. Porque se aclara que cada seis meses se comparará el índice 1 y el índice 2, y siempre se elegirá «el menor». O sea, se comparan los salarios y los impuestos contra los ingresos de la Anses para elegir el menor de los dos.

Con esto, la «movilidad» termina siendo siempre inferior al incremento de los salarios y como máximo puede llegar a ser igual a los ingresos por beneficio de la Anses.

Por ejemplo, si los salarios suben el 15%, «allí entra a jugar el segundo componente de la fórmula… Si ese incremento es del 10%, entonces a los jubilados se les aumentará 10%, y no el 15 que daba el primer componente de la fórmula. Pero si el aumento de la recaudación global es del 20%, a los jubilados se les pagará el 15 del primer componente…». Se fija un tope que hace que «los aumentos siempre sean los menores posibles».

Entonces no es cierto que los jubilados cada seis meses recibirán un aumento equivalente al mejor incremento de los salarios.

2) Tal como está diseñada, sería mejor para los jubilados eliminar de la fórmula la referencia a los salarios (la supuesta gran «conquista» según Yasky) y que siempre las jubilaciones se ajustaran por los ingresos de la Anses. Porque en el ejemplo de Página/12, los jubilados recibirían un 10% y después otro 20% (en lugar de 10 y 15%).

O sea, las jubilaciones ni siquiera dependen de los ingresos de la Anses porque para eso está la otra pata de la fórmula, en el caso de que sea menor. De esta manera, no se pone en marcha ninguna movilidad sino que se estamos ante una versión agravada de la Ley de Solidaridad Previsional de Menem y Cavallo que dice que las jubilaciones dependen de lo que dé el presupuesto.

Digamos también que la diputada Victoria Donda Pérez, de Barrios de Pie, Miguel Bonasso y Vilma Ibarra, votaron esta patraña contra los jubilados.

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