13/06/2017

[OPINION] Río Negro: centrales nucleares, un nuevo “cuento chino”


En medio de un ajuste brutal sobre los trabajadores, sin “lluvia de inversiones” y con un panorama electoral bastante sombrío, Macri acaba de firmar 21 acuerdos de cooperación por 15.000 millones de dólares con el presidente de la CNNC (China National Nuclear Corporation), Wang Shouju, en el marco de su gira por Oriente. Según se informó en distintos comunicados, se destaca el compromiso para el comienzo de la construcción de la central nuclear Atucha III, en enero próximo, por un monto aproximado de 14.000 millones de dólares,  y los acuerdos en materia nuclear incluyeron también aportes para la construcción de otra central, que se instalará en Río Negro, con un inicio de obras prometido para enero de 2020. Ni lerdo ni perezoso, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, anunció la construcción de una central nuclear por un monto que ronda los 8.000 millones de dólares. Esta central, según distintos medios, podría emplazarse en las ciudades de Sierra Grande, San Antonio Oeste, General Conesa o Río Colorado.


 


Un poco de historia (y  de negocios)


 


Durante la dictadura militar se creó un ambicioso programa de energía atómica, que incluía la construcción de cincos centrales nucleares. Desde ese momento, los negociados en torno a las centrales nucleares no dejaron de florecer. Atucha II se adjudicó Siemens, fue la oferta más cara de la compulsa y a terminarse en seis años, es decir,  tendría que haber estado terminada en 1986. En 2006, Kirchner la reactiva y promete finalizarla hacia 2010. Durante estos años Atucha II fue una fuente de negociados que favorecieron tanto a  Electroingeniería (asociada a Julio de Vido)  como a Masoero o Techint. Esta última construyó (y sobrefacturó) una parte importante de Atucha II, que terminó de construirse de apuro sobre el final del gobierno K para usarla como tribuna electoral. Esto llevó a fallas como la que causó la muerte del trabajador Juan Serralta, aún sin investigarse, y a una serie de accidentes que pusieron en riesgo la salud de los trabajadores y la población en general. Hoy, Atucha II sigue teniendo problemas. Como se puede ver, este desfalco -producto de una política de retornos y rapiña entre los parásitos capitalistas y el Estado- deberá ser pagada por la población.


 


Accidentes nucleares y contaminación


 


Canadá, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos, y Francia, registraron accidentes nucleares de gravedad, siendo Chernobil (1986) y sobre todo Fukushima (2011) las peores catástrofes ambientales que sufrió la humanidad. En nuestro país, el 23 de septiembre de 1983 tuvo lugar un accidente en el reactor RA-2 de la Central Constituyentes con consecuencias letales para el trabajador a cargo de los ensayos, además de otros 17 trabajadores que sufrieron diferentes niveles de irradiación aunque no letales. Este accidente ocurrido en el RA-2 del Centro Atómico Constituyentes fue clasificado como de nivel 4 en la Escala INES (Internacional de Accidentes Nucleares). La central Nuclear de Embalse tuvo incidentes por recalentamientos y fallas en los años 1983, 86, 87, 95, 96, 03 y 05, que originaron descargas de agua pesada que fueron a parar al lago. Todo esto son “datos oficiales”.


 


No es ningún misterio que una central nuclear funciona con uranio. O se sigue la línea de centrales con agua pesada y uranio natural o se enriquece el uranio, en el primer caso las consecuencias fueron devastadoras. Desde el basurero nuclear de Formosa al de Chubut, pasando por Los Gigantes (Córdoba), Sierra Pintada en San Rafael (Mendoza), Don Otto (Salta), La Estela (San Luis), Los Colorados (La Rioja), la extracción de uranio trajo consecuencias medio ambientales gravísimas, todo con el visto bueno de los diletantes y corruptos de la CNEA y otros organismos estatales menores.


 


Conclusión


 


Un Estado nacional que no sabe qué hacer con los residuos nucleares y un Estado provincial incapaz de controlar que los residuos cloacales sin tratar se viertan al río (y que podría solucionar el tema energético con unos cuantos molinos), en modo alguno está en condiciones de controlar una central nuclear. Alertamos sobre los peligros devastadores que se ciernen sobre el conjunto de la población y el medio ambiente con el uso de esta fuente de energía. Mientras los países más avanzados en materia medioambiental están haciendo un viraje hacia las energías renovables acá se insiste en el método sucio y cuestionado de la generación nuclear.


 


Abajo el ajuste de Macri y los gobernadores.


 


No a la construcción de la central nuclear de Macri y Weretilneck.


 


Por un consumo racional de energía y una política energética limpia y bajo control de los trabajadores y asambleas ambientalistas.

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